Vía Pública

 

 

DEBACLE. Es la debacle. Y esa debacle parece ser el colofón del sexenio de Vicente Fox, al abrirle las puertas al gobierno de Estados Unidos para destruir nuestra soberanía.

YERRO. Nuestro presidente cometió un yerro político de proporciones colosales al permitirle al gobierno de EU controlar nuestros aeropuertos comerciales.

CREEL. Y, de paso, hizo abortar las obvias aspiraciones de su secretario del despacho de Gobernación, Santiago Creel Miranda, a la Presidencia de la República.

DERBEZ. Mas no sólo eso: otros secretarios de despacho, Luis Ernesto Derbez, Fernando Canales Clariond, Pedro Cerisola también mermaron políticamente. Gran merma.

PAN. Si Fox –y su partido, Acción Nacional– andaba ya de capa caída a resultas de sus burdos despropósitos y grotesca inepcia, este último episodio fue la puntilla.

ACUERDOS. La explicación de Fox es la de que las acciones que exterminan la soberanía del Estado Mexicano –de hecho, la destruyen– son parte de acuerdos bilaterales con EU.

AÑOS. Es más, esos acuerdos bilaterales en materia de seguridad –nos dice el gobierno foxista– se remontan a hace dos años. ¡Fox se lo mantuvo muy calladito!

INFORMAR. ¿Por qué Fox no informó al Senado, que por ministerio constitucional debe ratificar o rechazar en su caso todos los acuerdos internacionales suscritos por México?

OMISION. Esa es una omisión grave, no sólo por su naturaleza, sino por sus consecuencias, las cuales estamos viendo hoy, no sin dramatismo y enorme preocupación.

OFICIAL. De hecho, a la fecha de hoy, 6 de enero de 2004, Fox no había informado al Senado de la existencia de tales acuerdos ni los términos bajo los que fueron suscritos.

INVOCAR. Fox invoca esos protocolos para explicarle ambiguamente a la ciudadanía que, por la adhesión a esos acuerdos, se obligaba a aceptar la presencia estadunidense.

FIRMA. Eso acuerdos invocados por Fox, ¿por quiénes fueron firmados? ¿Por él? ¿O por Creel? ¿Derbez, quizá? ¿O Cerisola, el hombre que hablaba con los patos de Texcoco?

CONTROL. Agentes policiacos y, pensamos, también algunos militares de EU, ocupan aeropuertos mexicanos en acciones de vigilancia e inclusive deciden quiénes pueden viajar.

SUMISION. ¿Quién gobierna México? ¿Vicente Fox? ¿George W. Bush? Esas interrogantes que ya muchos mexicanos se formulan dadas las acciones de EU y la sumisión de México.

GOBIERNO. Pero las respuestas parecen nítidas: quien gobierna México no es Fox, sino Bush. Hay un vacío de poder en México que el demente de la Casa Blanca ha aprovechado.

PODER. En la Casa Blanca se sabe del vacío de poder, de autoridad, de mando y de alcance en México. Saben en EU que Fox es un “lame duck”, un mandatario políticamente lisiado.

REPUDIO. Pero si bien la iniciativa de Bush es muy censurable y merecedora de repudio y rechazo de los mexicanos y del mundo, peor es la actitud humillante de Fox.

CONSTITUCION. Fox, además de incurrir en garrafal, violó la Constitución. Esta cesión de nuestra soberanía a Bushli tiene definición en la Carta Magna: traición.

RENUNCIA. ¿Debe renunciar Fox? Esa sería la salida más decorosa y, a la vez, menos traumática para el país. El Poder Legislativo tiene ante sí el insoslayable deber de actuar.

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