Vía Pública

 

 

 

COMANDO. La acción paramilitar –esa es la definición apropiada– por la que fueron liberados, hace días, varios reos de un penal en Michoacán, nos barrunta ominosidades.

AISLADO. ¿Por qué? Porque esa acción no fue un hecho aislado. Lo opuesto, caro leyente. Ocurren con conturbadora frecuencia, aunque no de tal magnitud como la de Michoacán.

TAMAULIPAS. Hace un poco más de un año –el 22 de diciembre de 2002–, un comando paramilitar liberó también a varios reclusos de una cárcel en Tamaulipas.

DENOMINADOR. Nótese que en ambas acciones participaron muchos hom-bres armados y enfunda-dos en uniformes de soldados y de policías. Fue una operación con plan.

OPERACION. Es decir, una operación concebida, diseñada y organizada al detalle. Su aplicación fue, pues, precisa. Quizá con uno o dos imponderables. Imprevistos menores.

MILITARES. La precisión de tales operaciones sugieren un diseño y una realización militar. No se debe desestimarse la suspicacia de que hubo participación de ex militares.

DESCUBRIR. No sorprendería descubrir y confirmar –si acaso algún día se confirma– que, en efecto, esa operación fue planeada, organizada y dirigida por ex militares.

CONTURBACION. La sospecha, independientemente de que se confirme o no, de participación de ex militares tiene conclusiones preocupantes. Que conturban.

NARCO. ¿Y por qué preocuparían? ¿Por qué conturbarían? Porque los cárteles del execrable comercio de estupefacientes y psicotrópicos emplean personal con formación militar.

OFICIALES. Presumi-ríase, con ciertos indicios, que ese personal con formación y experiencia militar son oficiales en retiro o con licencia. Los cárteles les pagan bien.

SALARIOS. Así es. Los cárteles pagan bien a los responsables de la seguridad de los capo di tuti capi y de la propia organización, así como para realizar ciertas acciones.

ACCIONES. Acciones como las de rescatar de la cárcel a sus secuaces clave, por ejemplo, como las realizadas en un lapso de 12 meses y días en Ta-maulipas y Michoacán.

IMAN. Los cárteles tienen mucho dinero líquido. Ello les da enorme poder. Y fortalecen ese poder mediante las armas y ejércitos privados. Los cárteles son un imán irresistible.

MALTRATOS. No resisten ese imán militares muy mal pagados, maltratados por sus superiores, humillados por jefes civiles y\o uniformados. Sin futuro en las Fuerzas Armadas.

CORRUPCION. Además, aquellos militares que dejan su carrera para adherirse a los cárteles tienen en sus superiores malos ejemplos: la corrupción de los generales.

GENERALES. Esa corrupción no se sustenta sólo en el provecho inconstitucional de gajes y prebendas de la jerarquía, sino también en complicidades con los cárteles.

LOGICA. Esos componentes, concatenados co-mo premisas y situados en una perspectiva dada, tienen un desenlace lógico: los cárteles han penetrado al poder militar en México.

COMPLICIDAD. Las acciones paramilitares de los cárteles en Tamaulipas y Michoacán fueron posible por la inteligencia. Indica penetración. Y nos describe complicidad con el poder.

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