“URGE UN CODIGO PENAL ÚNICO PARA EVITAR IMPUNIDAD DE CRIMINALES”: SUAREZ VALENZUELA

México, 8 Enero 2004. El Congreso debe aprobar el Código Penal Único propuesto por el Gobierno Federal, porque todavía existe una gran capacidad de la delincuencia para evadir su responsabilidad judicial, además de crear los cambios legales necesarios a fin de crear una Policía Nacional, como ocurre en cualquier país moderno, y así enfrentar la simbiosis entre criminalidad y dinámica social, advirtió  Nicolás Suárez Valenzuela,  Comisario General de la Policía Federal Preventiva (PFP).

Sin embargo, aclaró que no es posible afirmar que los delincuentes tengan "bajo control" al país y recalcó que los niveles de criminalidad prevalecientes "son los que la sociedad permite" cuando no denuncia.

Reveló que elementos de la corporación han puesto a disposición del ministerio público hasta en 15 ocasiones a un sólo narcotraficante y los funcionarios lo ponen nuevamente en libertad.

Mas "si vuelvo a tener una denuncia, lo detendré otra vez, a ver quién se cansa primero", aseveró el también coordinador general de Inteligencia para la Prevención del Delito de la PFP.

"Crecer para tener la capacidad de prevenir frente a lo que socialmente nos va a agredir; sumar esfuerzos y unificar la responsabilidad de toda la estructura policíaca", planteó el funcionario con 32 años de experiencia como policía científico.

Respecto a la necesidad de aprobar el Código Penal Único de injerencia nacional para homologar la comisión de delitos, cuya propuesta ya está en manos de los legisladores, Suárez Valenzuela cuestionó la dispersión que provocan 32 ordenamientos penales en México, porque permite la movilidad e impunidad del delincuente.

Garantizó que con un sólo código penal "tendremos una respuesta con mayor fuerza para atacar el crimen".

Por lo pronto, lamentó que la PFP haga bien su trabajo y algunos ministerios públicos liberen a los delincuentes, y afirmó que "cuantas veces los encontremos en la calle los pondremos a disposición hasta que tengamos mayores datos qué proporcionar para encauzarlo en una consignación mayor".

Respecto a la conveniencia de crear una Policía Nacional, el alto jefe policíaco explicó que permitiría la formación de elementos profesionalizados para que, a donde quiera que vaya la PFP, durante las operaciones "leamos y hablemos el mismo idioma".

Suárez Valenzuela enfatizó, enseguida, que los índices delictivos son producto del silencio de la gente que es víctima o testigo de un delito y no denuncia.

"Hay un refrán que nos decían los abuelos: cada país tiene el gobierno que se merece, y si la delincuencia crece es porque nosotros, con esa elasticidad social, lo permitimos", lamentó.

Aseguró que un dato que la PFP tenga en su poder, la más mínima información, de inmediato son investigados y convertidos en acciones para combatir los ilícitos, pero se pregunta por qué la sociedad no hace lo mismo y responde: "por miedo, apatía, abulia, incivilidad".

El comisario general de la PFP está consciente de que su trabajo influye en el ánimo o desánimo de la población, pero insistió en que la autoridad no puede actuar hasta desarrollar, a veces durante meses, su trabajo de inteligencia para no cometer errores o equivocaciones

Comparó su misión con la de un médico y expresó que la delincuencia, como el virus de la gripa, pueden controlarse pero no erradicarse, porque mutan, se actualizan, cambian de características y tendencias para volverse, incluso, mortales.

No obstante, garantizó a la sociedad que tiene la medicina y el equipo para combatir a un "virus social" que a diario cambia de cara, color y ubicación.

"Nosotros nunca perdemos de antemano. Cuando hay declaraciones de debilidad de que nos rebasaron, solamente las hace el que se siente limitado, fracasado, o el que es perdedor. En la PFP tenemos todos los recursos, un liderazgo, orden, mando, y de lo único que podemos hablar es de éxitos", puntualizó.

Suárez Valenzuela aseveró que el problema para el gobierno federal no es tanto de recursos humanos o materiales como de moral. "Es la corrupción que deteriora, penetra, altera el orden, compra voluntades y autoridades".

Reflexionó que la delincuencia organizada es un mal que se introduce en la sociedad y sustituye carencias, como en los casos del narcotráfico, los delitos ecológicos y la pornografía infantil.

Los bajos ingresos son, a juicio de este veterano policía con 32 años de experiencia, el principal motivo para que cualquier persona se corrompa y en consecuencia se genere lo que denomina como "la economía del delito".

Es lo que ocurre con los crímenes ecológicos: "alguien llega y pregunta al campesino cuánto gana, y éste le responde que 400 pesos al mes; le dicen que ganará cuatro mil pesos con nada más cortar madera; a ellos les genera una economía y toda esa gente forma un grupo que da seguridad, vigila, transporta, baja y deforesta la zona".

El comisario general de la PFP, quien tiene su propio código de ética -"no concesiono, no pacto y no perdono"-, aceptó que en el caso del contrabando no puede explicarse que exista tanta mercancía de contrabando en el país, sin que haya complicidad de algunas autoridades.

"Fingen revisar el pedido de importación para mil televisores, pero el documento no tiene fecha. Meto mil televisiones diarias, pero es el mismo pedimento de importación", denunció el funcionario policíaco.

Puntualizó que para esa labor están quienes revisan, checan, vigilan y autorizan los embarques, pero "hay una serie de complicidades que debemos combatir todos".

Deploró que todos "saquen raja" de esa corrupción, desde algunos funcionarios hasta distribuidores, porque se crea una "economía del delito que en su derrama a todos macha, a todos les toca."

Este sistema de inmoralidades provoca, desde la perspectiva del comisario general de la PFP, el ambulantaje y el comercio subterráneo.

"Aunque todo mundo diga que no hay circulante, que no tiene negocio, vea los centros comerciales cómo están de llenos, y todo es parte de esa economía informal", subrayó.

Suárez Valenzuela afirmó que el contrabando entra por los 3 mil 400 kilómetros de faja limítrofe norte con los Estados Unidos, lo mismo que por puertos marítimos. "Pero no podemos hablar del mismo volumen, porque un barco trae mil contenedores, pero en una frontera pasan 10 mil".

A la hora del ingreso a territorio nacional, son las aduanas responsables de vigilar y si "encuentro un error -insistió- les digo lo que pasa y que requiero que se sumen con nosotros a combatirlo".

Remarcó que no es posible sellar las fronteras con 6 mil policías que tiene la PFP y al mismo tiempo atender la demanda de más de 50 ciudades del país y cubrir los servicios que por ley le corresponden. La Policía Federal Preventiva vigila aeropuertos, cruces fronterizos, movimientos migratorios, seguridad en carreteras, delitos cibernéticos, falsificación y el contrabando. Pero si otras instancias gubernamentales se sumaran e hicieran su trabajo, asegura que "los resultados serían múltiples, a la sexta potencia".

Suárez Valenzuela asumió que el contrabando altera totalmente la estructura económica del país y por ello pide corresponsabilidad de otras instancias federales para combatirlo. Y sostuvo  "No me interesa pasar sobre los convenios que pueda tener el contrabandista con cierta autoridad. Tengo la atribución de combatirlo y me lo llevo. Si junto al delincuente vienen personas de otras dependencias, juntos se van".

El coordinador de Inteligencia para la Prevención del Delito de la PFP abundó que, así como hay excelentes policías en el país, hay existen otros que "echan a perder el trabajo de todos y aquellos que viven echando a perder lo que se hace bien, que son los que capitalizan, extorsionan, roban y se corrompen atrás de un uniforme".

Lamentó que de estos elementos existan miles, pero externó su optimismo porque "a donde voy con la PFP lo que hago sale bien porque tenemos algo que en muchos estados y corporaciones no existe: un mando, liderazgo, y todo lo que hacemos está perfectamente sustentado, ordenado". Anotó que en lo que va del año la Policía Federal Preventiva ha llevado a cabo casi 200 operaciones, a razón de uno cada tercer día, pero algunos duran hasta cinco días.

Los resultados de la PFP de diciembre del 2000 al mismo mes del 2003 son 800 por ciento superiores a los de cualquier otra corporación, precisó y reiteró el imperativo de que la policía tenga la capacidad de multiplicarse y crecer en la capacidad de prevenir lo que agredirá a la sociedad. (Notimex)

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