KIRCHNER BUSCA APOYO DE EE. UU.

MONTERREY, México. 13 Enero 2004. Néstor Kirchner, presidente de Argentina, buscará el apoyo de Estados Unidos en sus negociaciones de deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), en al Cumbre Extraordinaria de las Américas.

El encuentro entre el mandatario argentino y George W. Bush, solicitado por el propio Bush, será el plato fuerte de la Cumbre Extraordinaria de las Américas en la ciudad mexicana de Monterrey, que termina el martes.

Aunque el presidente sudamericano comparó la semana pasada el encuentro con Bush con una pelea de boxeo que ganaría por "nocaut," el lunes se puso un paño de agua fría luego de haberse reunido con el jefe del FMI, Horst Koehler.

Kirchner, que varias veces ha cargado contra el FMI y cultivado pocos amigos en Washington, dijo que Koehler aceptó el hecho de que Argentina no dará marcha atrás en su propuesta de pagar a sus furiosos acreedores sólo el 25 por ciento de lo que se les debe.

El FMI cerró el año pasado un acuerdo crediticio por 12.500 millones de dólares con Argentina, que había sido protagonista poco antes de la mayor cesación de pagos de deuda soberana de la historia.

Los tenedores de bonos de Argentina reclaman 65 centavos por cada dólar que se les debe y los intereses impagos acumulados. Después de que el gobierno de Kirchner dijera que la única posibilidad de cumplir era pagar 25 centavos por cada dólar debido, el FMI retrasó el último desembolso de su línea.

Argentina tiene una deuda pública de 88.000 millones de dólares y, para peor, ahora que busca la ayuda de Washington, las relaciones no se encuentran en su mejor punto tras una guerra verbal la semana pasada entre ambos gobiernos por el acercamiento político de Argentina con Cuba.

Pero en la cumbre se estrecharon algunas relaciones. El presidente mexicano Vicente Fox y Bush reforzaron el lunes su amistad al tiempo que abundaron encuentros bilaterales entre los 34 presidentes que participan en la cita -los que continuarán el martes-, donde se discute desde la migración y ayuda financiera hasta reyertas limítrofes.

Sin embargo, una nube de incertidumbre cubre a la declaración final que suscribirán los presidentes de América el martes cuando clausuren el evento.

Los presidentes todavía no se ponen de acuerdo sobre cuatro puntos, uno de ellos un plan de exclusión por corrupción impulsado por Estados Unidos que ha puesto los pelos de punta a más de un delegado sudamericano.

Mientras Bush pidió una transición a la democracia en Cuba y poner término al gobierno comunista del presidente Fidel Castro, el presidente venezolano Hugo Chávez --un amigo de la isla de caribeña-- volvió arremeter contra la asesora de seguridad nacional norteamericana, Condoleezza Rice.

El mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, se reunió el lunes por la noche con Bush, pero fue un encuentro cerrado a la prensa del que no hubo versiones y que se produjo luego de que el gobierno brasileño comenzó a fotografiar y tomar huellas a los ciudadanos estadounidenses visitantes en respuesta a la misma medida tomada por Washington con muchos extranjeros.

Lula se ha consolidado como contrapeso de Estados Unidos en las negociaciones para el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), un tema que según declaró Fox no va a estar presente en las discusiones en Monterrey.

El presidente boliviano Carlos Mesa promovió ante los mandatarios del continente la antigua demanda de la nación altiplánica de tener una salida al Océano Pacífico, que perdió tras una guerra con Chile en 1879, pero hasta el lunes a la noche no hubo avances públicos.

El presidente chileno, Ricardo Lagos, cuyo gobierno ha criticado al de La Paz por poner el tema de la salida al mar en foros multilaterales como el de Monterrey, dijo el lunes que la agenda bilateral era más amplia que el reclamo marítimo. (Reuters)

(Con colaboración de Rodrigo Martínez)