Vía Pública

 

 

MADRAZO. Que Roberto Madrazo es un agente de división en el Partido Re-volucionario Institucional, es un hecho que se observa cada vez más incontrovertible.

CANDIDATO. Por esas razones, Madrazo tendría bloqueado el acceso a la candidatura del PRI a la Presidencia de la República en 2006. No lograría la unanimidad del priísmo.

DIVISION. Y si mediante algunas artes de birlibirloque tropical Madrazo se alzase con la candidatura, esa división en el PRI se acentuaría. Y llegaríase al cisma.

CONDICIONES. Además, en el PRI, las condiciones para ese cisma existen y se remontan no sólo a la humillante derrota electoral de 2000, sino a 1994. A 1988 y 1982.

RUPTURA. Hay confrontaciones faccionales incubadas durante largo tiempo. Pero traídas a un primer plano. Hay posiciones irreconciliables en la dirigencia. Hay, pues, rupra.

ELBA ESTHER. La expresión de ruptura más reciente es la del pleito vodevilero, de carpa, entre Madrazo y Elba Esther Gordillo, a quien defe-nestró en la Cámara de Diputados.

CAMARA. Gordillo, co-mo sabríase, fue víctima de un golpe de Madrazo para arrebatarle la coordinación de la bancada priísta en la Cámara. E impuso a Emilio Chuayffet.

CHUAYFFET. Este nuevo coordinador goza de fama como personaje de la cultura de lo siniestro en la política, según la voz del ágora. Y la de no pocos priístas. Y los elbistas.

RECHAZO. Madrazo niega que en el PRI haya rupturas. Rechaza, igualmente, que ese partido se esté desmembrando. El PRI, afirma, no ha desaparecido. Es el más fuerte, dice.

OLVIDO. Pero olvida que históricamente las instituciones políticas no se desmembran de la noche a la mañana. Son procesos lentos –duran muchos años–, pero inexorables.

CRISIS. Y en cuanto a que es el partido más fuete, Madrazo parece ignorar otra realidad: la relatividad del todo y sus partes. El PRI es parte de la crisis de los partidos.

CISMA. Y de la ruptura del cisma sólo hay un paso. El rupturismo obsér-vase en todos los ámbitos del PRI y en todas las jerarquías. En la “nomenkla-tura“ nacional.

NOMENKLATURA. Y también en la “nomen-klatura“ en los estados, en donde el PRI es, en los hechos, un partido político local, autónomo de comité ejecutivo nacional.

DE LA MADRID. Miguel de la Madrid, ex presidente de la República, y, por ello, miembro de la ya citada “nomenklatura“ priísta, dio su opinión. “Madrazo no puede ser candidato“.

RAZONES. Y las razones esgrimidas por el ex mandatario son las mismas que arguye un grueso importante del priísmo: el tabasqueño ha dividido a ese partido. Lo ha bisec-cionado.

UNIDAD. Esas razones son poderosas, independientemente de los móviles subjetivos de De la Madrid, sus palabras resaltan la importancia estratégica de la unidad en el PRI.

PODER. Sin unidad, el PRI no alcanzará el poder en ninguno de los diez estados de la República, cuyas gubernaturas estarán en juego en el año que corre. Tampoco en 2006.

PASTEL. Por supuesto, el interés porarticipar en el pastel del poder –la corrupción– en 2006 podría mover a las facciones del PRI a lograr la unidad. Ese es motivo poderoso.

REPARTO. De hecho, ese ha sido el móvil de la aparente –y frágil– unidad del PRI en el pasado. Las divisiones contribuyeron al fiasco de Francisco Labastida en 2000.

FUTURO. Quizá De la Madrid ve difícil que el PRI reconquiste el poder en 2006, sea quien sea el candidato. No hay gallo con espolones en ese palenque. Con o sin Madrazo.

CLAVE. Una clave estaría en gran medida en los desenlaces electorales de 2004. Si Madrazo impone buenos candidatos y estos ganan, los nuevos gobernadores le apoyarían.

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