IRAK NO ESTA LISTO PARA ELECCIONES DIRECTAS

BAGDAD, Irak., 16 Enero 2004. Paul Bremer, administrador de estadounidense de Irak, se reunió con el presidente George W. Bush con el objetivo de salvar el plan de Estados Unidos para devolver la soberanía a los iraquíes sin realizar primero elecciones directas.

El principal clérigo chiíta iraquí, el ayatolá Alí Al-Sistani, rechazó el proyecto estadounidense para designar caucus regionales que elegirán una asamblea transitoria que seleccionará un gobierno interino, que a su vez asumirá la soberanía hacia fines de junio.

Sistani quiere que el gobierno interino sea elegido en forma directa y su oposición a la propuesta estadounidense podría llevar a parte de la mayoría chiíta a rechazar el plan.

Decenas de miles de simpatizantes de Sistani marcharon el jueves por la sureña ciudad de Basora gritando "No a Estados Unidos," y un asesor del líder espiritual chiíta advirtió sobre la posibilidad de mayores protestas si no se cumple con la demanda de elecciones directas.

Washington sostiene que Irak aún no está listo para elecciones. El Consejo de gobierno iraquí, respaldado por Estados Unidos, advirtió que la elección de un gobierno soberano podría demorar la entrega del poder.

La presión de los kurdos iraquíes para controlar una amplia zona del norte del país también complicó los planes de Washington.

La reunión de Bremer en la Casa Blanca abarcará "la dinámica política (en Irak), las ya existentes discusiones con Sistani y los kurdos," dijo un funcionario estadounidense.

Washington, que declaró la guerra a Irak sin el respaldo de la mayoría del Consejo de Seguridad de la ONU, se resistió durante meses a un mayor rol del organismo internacional en el Irak de posguerra.

Pero ahora está intentando convencer a las Naciones Unidas para que vuelva a Irak para monitorear la transición política con la esperanza de que eso persuada a los iraquíes a apoyar el plan.

Bremer y una comitiva del Consejo de Gobierno tienen previsto reunirse el lunes con el secretario general de la ONU, Kofi Annan.

El jefe de la ONU retiró a su personal extranjero de Irak el año pasado luego de dos ataques suicidas contra las oficinas del organismo en Bagdad, y dijo que sólo regresará si se le da un rol acorde con los riesgos que enfrentará.

En otra señal de que Washington quiere limar asperezas con los países que se opusieron a la guerra de Irak, funcionarios estadounidenses dijeron que la administración Bush daría marcha atrás con su política y permitiría a firmas francesas competir por millonarios contratos para la reconstrucción de Irak.

Washington también estaba considerando permitir que todos los países puedan competir en la próxima ronda de contratos, dijo un funcionario, una medida que marcaría un cambio en la postura de Estados Unidos, que previamente había dicho que sólo podían participar aquellas naciones que habían arriesgado vidas en Irak.

"Escuché a gente dar marcha atrás en este asunto," dijo un funcionario. Pero entre las tareas más duras que enfrenta la administración estadounidense en Irak está la de ganarle a Sistani.

Bremer dijo que respeta a Sistani pero que no hay tiempo suficiente para realizar elecciones antes de entregar el poder debido a la falta de registros electorales y leyes sobre sondeos.

Funcionarios estadounidenses dicen que están revisando el plan para formar 18 caucus regionales para asegurar que la asamblea interina sea elegida en un proceso justo y transparente.

Un asesor de Sistani comento  en Kuwait que si el clérigo rechaza formalmente la iniciativa estadounidense, los iraquíes nunca la apoyarían.

"Si Sistani emite un edicto, todo el pueblo iraquí saldrá a protestar contra las fuerzas de la coalición," dijo el ayatolá Mohammad Baqer al-Mohri.

Un edicto de Sistani podría volver contra Washington a muchos chiítas en momentos en que las fuerzas lideradas por Estados Unidos se enfrentan con las guerrillas en las áreas de la minoría sunita musulmana en el norte y el oeste de Bagdad, un bastión de apoyo del ahora cautivo Saddam Hussein.

Desde el comienzo de la guerra en marzo que derrocó a Saddam, 343 soldados estadounidenses murieron en acción en Irak, 228 de ellos en ataques de la guerrilla luego de que Bush decretó el final de los enfrentamientos en mayo.

Incluyendo los muertos que no perdieron la vida en los combates, la cifra de víctimas fatales asciende a 496.

Un equipo japonés de tropas terrestres de avanzada partió de Tokio el viernes hacia Irak, en una fuerza que podría incluir hasta 1.000 soldados, la misión militar más riesgosa de ese país desde la Segunda Guerra Mundial. La operación generó controversia en Japón.

La medida representa un cambio histórico en la política de defensa de Japón desde la Segunda Guerra Mundial y constituye un riesgo político para el primer ministro Junichiro Koizumi, cuyo gobierno podría verse afectado en caso de que, como muchos temen, se registren bajas o heridos. (Reuters).