Desabasto y Alza en la Carne

 

PABLO GONZALEZ

 

De dos meses a la fecha, los precios de la carne de res cayeron en franca  anarquía y se teme que por el cierre de fronteras a la importación de cárnicos sobrevenga, en dos semanas como máximo, un fuerte desabasto, acompañado de “un nuevo jalón en los precios”, lo cual provocará que cortes populares como el bistec se coticen hasta en 100 pesos por kilogramo en tiendas de autoservicio, tianguis y mercados.

“Si no se toman medidas emergentes para resolver el problema y meten en cintura a ganaderos y engordadores no habrá quién pare el precio de la carne de bovino’, alertaron distribuidores que operan aún en el ex rastro de Ferrería, y quienes aseguran que ya se resintió una baja considerable en el consumo de carne de bobino, al mostrar sendos oficios mediante los cuales se les comunica periódicamente la aplicación de nuevas cotizaciones para el kilogramo de carne de res en canal.

A ese ritmo, en menos de dos meses se ha incrementado la carne de res en canal en casi 30 por ciento. Esto es, que en canales que se vendían en 23.50 pesos se dispararon hasta los 29.50 en origen, explicaron.

Como ejemplo citaron el hecho de que el pasado 7 de octubre el precio de la carne de res en canal se fijaba en 24.50 por kilogramo y 24 días después subió a 25.50 kilo. El 5 de diciembre el kilogramo de carne de res en canal se cotizaba en 26.50. Así se mantuvo hasta el 6 de enero, fecha en que fue notificado un nuevo incremento al fijarse en 28.50 pesos kilogramo en canal.

Tales ajustes aplicados de manera unilateral incidieron en los productos cárnicos comercializados en tianguis, mercados públicos y tiendas de autoservicio, donde cortes como el Rib-Eye se adquieren entre los 78.90 y 99.90 pesos kilo. El Sirloin entre los 69 y 79.50 pesos y el New York entre 71.90 y 94.90.

En un recorrido de UN por diversas tiendas de autoservicio, se comprobó además que otros cortes como el T-Bone se cotizan hasta en 63.90; cuete, 69.90, milanesa centro 76.90, milanesa bola 71.50 y el diesmillo en 57.90 pesos por kilogramo. La carne molida se cotiza entre 69.90 y 74.90; mientras que el filete-tampiqueña se vende hasta en 56 pesos kilogramo.

Si no se paran esos pecios “caeremos –¡así de fácil!–, en una inflación galopante, y lo que es peor, en el dislocamiento del mercado en razón de que la situación que se tiene en la carne de bovino “jalará” a la de pollo, cerdo y ternera, advirtieron distribuidores que operan en Ferrería.

Incluso, no dudaron que “pudiera haber más ajustes de manera paulatina en los precios’’, lo que hace suponer que la carne de res desaparecerá en definitiva de la mesa de cuando menos 17 millones de trabajadores, los cuales recibieron a partir del primero de enero un “magnánimo” incremento de 4.5 por ciento al salario mínimo.

En contraposición los precios en cárnicos van a la alza y en estos momentos la costilla de cerdo se vende hasta en 79.90 pesos kilogramo en algunas tiendas de autoservicio, donde también la chuleta ahumada se vende entre 47.50 y 53.90; la milanesa de cerdo 44.90 y pierna en más de 40 pesos kilogramo.

Integrantes de la Unión Libre de Tablajeros estimaron, por su parte, que el comportamiento alcista de los precios en carne de bovino y cerdo es provocado por la “mafia de ganaderos y engordadores’, quienes presionan para impedir a toda costa la reapertura de las fronteras, aún a sabiendas de que las importaciones de bovino estadounidense cubren el déficit interno calculado en más de 40 por ciento.

Por otra parte, existen los importadores e industrializadores de la carne, quienes en oposición de los ganaderos pugnan por la reapertura inmediata de las fronteras ante las cuantiosas pérdidas que les ha reportado la aplicación de la medida sanitaria tomada por la Sagarpa, luego de que el pasado martes 23 de diciembre del 2003 se detectara, en el estado de Washington, un caso de Encefalopatía Espongiforme Bovina, comúnmente conocida como “enfermedad de las vacas locas”.

Por otra parte, análisis hechos en torno del mercado de cárnicos indican que la gente de menores ingresos canceló, de hecho, el consumo de carne de res. Esto es muy real: “los elevados precios del producto cárnico están repercutiendo en la economía de las grandes mayorías y se estima que si hasta hace dos meses 30 por ciento de la población consumía carne de bovino, ahora la comerán no más de 17 por ciento...”.

Pero aún se advierte que los subproductos de la res o el cerdo podrían salir incluso de la mesa de los mexicanos en razón del repunte de sus precios. En efecto, vísceras como la panza pasó de 15 a 30 pesos kilogramo, mientras que el suadero se vende entre 43.50 y 47.90 pesos kilo, pata de res entre 22.90 y 27.50; el hígado a 16.90 y la manteca de cerdo entre los 15.90 y 18.90 el kilogramo.