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Guerra al Terrorismo, sin

Perder la paz: Creel Miranda

ADOLFO SANCHEZ

Ganemos la guerra al terrorismo sin perder la paz, patentizó ante el

Presidente Vicente Fox el titular de la Segob, Santiago Creel Miranda, quien

en enérgico discurso, señaló: ``México, como parte de su política interior, ha

cooperado con sus aliados y amigos en el combate contra el terrorismo

internacional. Lo hará conforme a sus principios constitucionales y con plena

solidaridad".

Al encabezar el CLXXXII aniversario del Día de la Bandera en el Campo Marte,

donde estuvo presente el Presidente de la República, afirmó que hoy, en el

siglo XXI, en un mundo globalizado, la paz debe seguir siendo nuestra divisa.

Por lo tanto, manifestó, la globalización no debe reducirse a los asuntos

económicos, al flujo de la información o a los intercambios culturales.

También debe de abarcar los terrenos de la paz.

Globalicemos, subrayó, el principio de la resolución de los conflictos por la vía pacífica. Globalicemos el apego al derecho internacional como patrón de

conducta permanente. En definitiva, globalicemos la paz.

Indicó que no hay contradicción entre los principios y los intereses de una

nación. Los principios de una nación se adoptan para defender, precisamente,

sus intereses. En este caso, su soberanía.

El encargado de la política interior del país apuntó que si en lo externo

México proyecta su vocación pacifista y pugna por el respeto al derecho

internacional, al interior de sus fronteras busca lo mismo: la paz social en

el marco del estado de derecho.

Sostuvo que el estado de derecho conduce a la paz social. Es tan equivocado

como inútil contraponer a la paz social con el estado de derecho.

Ambos, externó, son piezas fundamentales de la democracia mexicana que estamos

construyendo. Es impensable separarlos sin afectar a las instituciones o a la

democracia misma.

La democracia avanza y perdura, señaló, porque los mexicanos hemos adoptado

sus principios. Porque hemos sido capaces de articular nuestra diversidad de

una manera corresponsable.

Aclaró que dialogar no denota dejar de actuar. Tampoco significa exceder los

límites legales. Significa la oportunidad de llegar a acuerdos, pero a partir de la ley.

Volvamos a recordar el día de hoy, indicó, que nuestra Bandera es fruto,

precisamente, de la reconciliación, de la búsqueda de la paz, del diálogo y de

los acuerdos. Celebramos hoy a nuestra Enseña nacional porque el 24 de febrero

es el aniversario del Plan de Iguala, que disponía la creación del Ejército

Trigarante, el primero que ondeó los tres colores patrios en su emblema.

Recordemos también, abundó, que el movimiento trigarante fue más político que

militar. Que su triunfo --ese con el que México logró su independencia,

demostró que la verdadera fuerza no radica en las armas, o en la riqueza, sino

en la capacidad para alcanzar acuerdos de paz y en paz.

Con esa fuerza profunda, agregó, se originó nuestra nación. Con esa misma

fuerza, hoy construimos la democracia mexicana. En paz y sin violencia.

La paz social y el estado de derecho, apuntó, nos permiten funcionar como

nación, hacia adentro y hacia fuera. Ese es el símbolo que hoy enarbola

nuestra Bandera.

Por lo tanto, manifestó, la Bandera de México es nuestro mensaje pacifista al

mundo. Pensemos en eso cada vez que la veamos y así nuestro orgullo nacional y

nuestro amor a México será más fuerte cada día.

Al contemplar nuestra Bandera, expuso, los mexicanos nos sentimos hermanados,

pero sobre todo, nos sentimos protegidos. Protegidos porque el Lábaro Patrio

enarbola los valores de la paz y también los valores de la reconciliación.

Nuestra Bandera surge luego del tortuoso y difícil camino que nos dio

independencia. Con ella vencimos las quimeras de la guerra, con ella hemos

construido una nueva nación. En cada encrucijada de nuestra historia, en cada

momento decisivo, en cada disyuntiva política, la Bandera ha sido símbolo de

esperanza, de unión, de conciliación y, también, de soberanía, externó.

Creel Miranda aclaró que el derrotero de nuestra Bandera y de nuestro antiguo

escudo, es prueba inequívoca de la continuidad de la historia nacional. De los

tiempos más remotos a la Revolución. Y, ahora, a los tiempos de la

alternancia.