A la Mitad del Foro

 

ü       El que no Está Conmigo Está en Contra mía...

ü       Y Derbez Buscó el Alivio de la Indefinicion

ü       Días de Temor y de Patrioterismo Desaforado

 

Por LEON GARCIA SOLER

 

La guerra es inminente. Las tropas de Estados Unidos se despliegan en las fronteras de Irak y las voces del jingoísmo patriotero se alzan en la frontera con México. El que no está conmigo esta en contra mía, advirtió George W. Bush al declarar la guerra sin fin al terrorismo. En la ONU, el discurso del canciller Derbez buscó el alivio de la indefinición ante las amenazas del amigo que Fox tiene en la Casa Blanca.

Hans Blix rindió su informe al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas: Las inspecciones rinden fruto, pero el desarme, deshacerse de las armas de destrucción masiva, requiere plena colaboración de Irak durante "meses, no semanas; no años, pero sí meses". Sólo que la imperiosa insistencia de George Bush no distingue amigos de enemigos. EU, Gran Bretaña y España emplazan a guerra: diez días para ver resultados, un cambio "estratégico" de Irak, su desarme inmediato, incondicional. O la guerra. Derbez demanda mayor cooperación del régimen de Saddam Hussein. Debe desarmarse, por voluntad o por la fuerza, dice en México el Presidente Fox en la Universidad Iberoamericana, con un letrerito en la mano que reza: ¡No a la guerra!

Francia se opone al ultimátum. Rusia reafirma que ejercerá su veto. China se mantiene firme en su negativa a la vía armada. Fox habla por teléfono con el amigo que tiene en la Casa Blanca. No hay presiones, no habrá represalias si nuestro voto es contrario a la voluntad impaciente de George Bush, dice el Presidente de México. Da tristeza. Da vergüenza. Porque de la Casa Blanca provienen las amenazas. La revista The Economist anticipaba que si el voto no era a favor de la resolución propuesta por Estados Unidos de América, instigaría sentimientos "antimexicanos'; la fuente confiable se preguntaba si México querría realmente "encender las pasiones del jingoísmo durante una guerra". Faltan diez días, pero en California ya se hacen sentir los efectos del patriotismo vehemente y agresivo alentado desde el poder.

Y no únicamente contra los wet-backs, los greasers, los mexicanos venidos del sur de la frontera entre el norte rico y el sur pobre; entre el imperio expansivo más grande que haya conocido la historia universal y la nación tercamente aferrada a serlo, a su independencia, a su soberanía. En toda la Unión Americana hay una campaña en contra de Francia, los franceses y todo producto de la tierra de Victor Hugo. La dulce Francia que escuchara el grito fraterno y solidario de "aquí estamos, Lafayette", oye ahora voces de odio y léperas frases de funcionarios que pretenden denigrar la nación cuna de los derechos del Hombre. El amigo que Fox tiene en la Casa Blanca atribuye esa campaña al pueblo mismo. Da tristeza. Da vergüenza.

 

Parches en la Fractura de la paz

 

Dominique de Villepin, ministro galo del Exterior, se negó a acatar la resolución de un plazo fatal para hacer la guerra. Tuvo el diplomático francés la elegancia de elogiar el esfuerzo conjunto de México y Chile por parchar la fractura y remediar la polarización del Consejo de Seguridad. Ecos del Tigre Clemenceau y su advertencia sobre la guerra que es "asunto demasiado serio para dejarlo en manos de los generales". Para que la impaciencia imperial la dicte y fije un plazo fatal de diez días. No en mí nombre. No a nuestro nombre.

El vocero de Washington ensaya aclaraciones, niega amenazas. Pero George Bush había declarado que en el caso de que México no votara como lo pide Estados Unidos, él no esperaba "una respuesta significativa de parte del gobierno". Luego añadiría que si México se opone, seguramente "habría un cierto sentido de disciplina". Palabras del poder, desde el poder, con el tono inconfundible de la impaciencia imperial.

Nadie obligó al gobierno de México a sentarse a la mesa del Consejo de Seguridad de la ONU. El imperioso señor Bush no le ordenó a su amigo Vicente Fox que emprendiera la aventura de la diplomacia activa, propositiva, moderna y de inconcebible injerencismo basado en la legitimidad del mandato del 2 de julio; nadie lo forzó a negar los principios históricos de la política exterior mexicana. Y si alguien ha aconsejado salir del atolladero por medio de un trueque de meretriz, dar nuestro voto a favor a cambio de una promesa de acuerdo migratorio bilateral, no fueron los ultraderechistas de allá de aquel lado, sino los ultraingenuos y los ultracínicos de acá de este lado. Dar y dar dado, además. Da tristeza. Da vergüenza.

Mientras los ciudadanos de EUA se preguntan por qué no los quieren; por qué en el exterior se impone el estereotipo del americano feo, del yanqui expoliador, al interior se alzan sus mejores voces contra la guerra y contra quienes la promueven: su gobierno, sus representantes electos. Días de temor y de patrioterismo desaforado que revive los Tiempos de Canallas que enfrentó Lilian Hellman: ya se denuncia la elaboración de listas negras en las que se acusa de traidores a los artistas que se han manifestado contra la guerra. Ecos del macartismo. Y de la obsesiva convicción de que los Wasps: esos blancos, anglosajones, protestantes y americanos que son los elegidos de Dios. Pero nadie nos sentó por la fuerza en el Consejo de Seguridad. Vicente Fox y su gobierno se metieron entre las patas de los caballos en una crisis en la que "la democracia americana se ha dejado representar como el despotismo americano".

Cito del artículo de Simon Schama, The Unloved American, publicado por The New Yorker. Y viene a cuento porque Schama recuerda la suspicacia del mundo en los años de la posguerra: "Las quejas en contra de la Coca-Colonización, el mantra de los antiglobalizadores, ya eran un clamor en los mil novecientos cincuentas. Pero como diría en 1951 Arthur Koestler, quien no cedía ante nadie en su desprecio por el pan envuelto en celofán, los pueblos procesados de cemento y vidrio... la Organization Man y el Reader's Digest: `¿Quién los obligó a comprar todo esto? Estados Unidos no domina Europa, como los británicos imperaron sobre India; no hicieron una Guerra del Opio para hacer a Europa tragarse a la fuerza su asquerosa Coke. Europa compró todo el paquete porque lo quería"'.

 

A Horcajadas de un Voto en la ONU

 

¿Quién nos obligó a sentarnos en el Consejo de Seguridad? Nadie. Por voluntad propia, porque querían comprar todo el paquete, porque los seducía el sueño fantasioso de ser socios a partes iguales con el imperio global, por eso están Vicente Fox y su gobierno en ese berenjenal: A horcajadas de un voto a favor de la guerra que los señalaría como colaboracionistas, como entreguistas. Y de un voto en contra de la resolución propuesta por EU, con el cual se acentuarán los sentimientos xenofóbicos y las persecuciones de nuestros compatriotas "ilegales" o residentes en USA; las amenazas cumplidas y el desdén del amigo de la Casa Blanca a cuya imperiosa voluntad no accedió el de Los Pinos. No es asunto de imágenes. No es cuestión de quedar bien con los pacifistas y los guerreristas al estilo de la casa, el decir y desdecirse del que hace gala y presume como si fuera virtud.

Peor para la realidad, dirán, distorsionarán sus arúspices de la mercadotecnia, empeñados en "desmitificar la Presidencia" y que han puesto en entredicho a la institución presidencial. Mal pueden alterar los hechos con campañas de distracción como el bizantino debate de plazuela en torno de la igualdad de género y los deslices de la incontinencia verbal que soltaron la frase: "pareja presidencial". Dan la impresión de confiar en que les sirva en el torneo electorero de campañas aldeanas, muy modernas en tanto imitan el tono negativo impuesto por asesores y consultores de la democracia vecina: el lodo empaña la pantallita del poder mediático. Los arúspices difunden un diálogo patético en el que exhiben la vejez del gran cómico Resortes y lo utilizan como patiño involuntario para elajran comunicador que condena la misoginia de algunos "machines sin pelo" que hay por ahí.

A ese nivel el debate, el inconcebible Pastor, líder del PRI en el Estado de México, da respuesta baja. Se pone a la altura. Su paisano, el panista Luis Felipe Bravo Mena recita infames versos que destrozan los poemas de Sor Juana Inés de la Cruz; hace rimas cojas de puro estilo carpero: "Priístas necios que acusáis..." Da pena ajena, dicen las buenas señoras. Pero estamos ante la degradación de la política, de lo político. De ambos, lo que no es concesión al topo sexenal de la igualdad de género a costa de la gramática. Y cuando los del partido en el gobierno que no quiere decirse del gobierno, siguen la pauta y sus voceros condenan a los misóginos que atacan a "la señora Marta', se impone la incongruencia y no hay buena voluntad capaz de ocultar que hablan de la soga en casa del ahorcado:

El candidato Fox pateaba dinosaurios con las botas de vaquero y llamaba mandilón a Francisco Labastida. Cosas del personaje mediático creado para sacar al PRI de Los Pinos. Pero el PAN es el único "en el que no se ha permitido la llegada de una presidenta del partido, de una candidata a gobernadora, de una líder de los grupos parlamentarios federales" (Ricardo Alemán. pag. 26 de El Universal, 8 de marzo de 2003). Pareja, sí: esposa te doy. Y no repito lo de "la mujer en casa y con la pata rota', porque pudieran reclamar derechos de autor los predicadores de Provida y padres de familia que los acompañan. Y no resisto traer a la memoria de la obra teatral magnífica de Rafael Solana, porque yo también creo que "debiera haber obispas', aunque eso encendiera la ira del cardenal Sandoval; la risa despectiva de Onésimo Cepeda; un vade retro en voz del secretario del Trabajo, don Carlos Abascal.

 

Y la Economia Nacional no Crece...

 

Y ni hablar de "Dios mío, hazme viuda". No soy pelón, ni machín, ni misógino. Salud, señora secretaria doña Josefina Vázquez Mota; salud, señora secretaria María de Teresa Herrera; Salud, señora secretaria Leticia Navarro. Y a doña Xóchitl Gálvez, malgré tout. Nunca más absurdo el debate político en nuestra paupérrima política. Ha habido quien acuse a Vicente Fox de haber violado la Constitución. Los hay que piden legislar el papel, los alcances del quehacer de las esposas de los presidentes de la República, llamadas por imitación del vecino, "primeras damas". Título que por extensión se da a las señoras de los gobernadores, de los presidentes municipales y de uno que otro empresario de la farándula y el poder mediático espectacular.

Menos mal que Miguel de la Madrid acudió al sentido común y respondió a la insistencia reporteril afirmando que "era ocioso" hablar de legislar el papel de cónyuges de individuos en cuya persona se deposita el Supremo Poder Ejecutivo de la Unión. La terca realidad nos tiene al borde la guerra; la economía nacional no crece, se devalúa el peso, aumenta el desempleo, cae la inversión directa. Somos felices exportadores, nos dicen. Pero nuestro cliente no compra: el desempleo llegó a 5.8% en Estados Unidos y la bolsa de valores sigue a la baja, cunde la desconfianza y los consumidores no gastan. Eso allá. Aquí nos dicen que la oferta y la demanda fijan la paridad y que no intervendrán Hacienda ni el Banco de México. Pero acaban por intervenir. Por omisión, diría un cura. O un penalista.

Porque los magos de la nueva ortodoxia presumían que nuestras reservas de divisas alcanzan los niveles más altos de la historia: llegan a 50 mil millones de dólares. A buen resguardo. Bien guardaditos. Y el precio del barril de crudo sube al ritmo de la desconfianza y las dudas acerca del tiempo que ha de durar la inminente guerra en la región del Golfo Pérsico. Más ingreso de divisas por la renta petrolera; crecen las reservas en dólares, mientras se devalúa el peso. Francisco Gil, Paco el inteligente, ensaya explicar por qué vale menos el peso frente al dólar cuando éste se devalúa en relación al euro: si el dólar baja, cae el peso; si el dólar sube, cae el peso. Aguila, yo gano; sol, tú pierdes. A fin de cuentas y del cuento, le meten mano a la paridad.

Los excedentes que hay y habrá por las ventas de crudo mexicano no irán a engrosar las reservas: irán a la banca privada, al flujo de dinero en circulación. A incrementar la oferta, pues. A darle una manita a la mano invisible del mercado. Porque hay empresarios que aseguran hay capital suficiente en México para hacer frente a las necesidades de inversión en obras de infraestructura para las cuales urge el gobierno a hacer reformas estructurales y abrir la puerta al capital extranjero. Carlos Slim lleva tiempo reclamando atención al mercado interno. En defensa propia, dicen los que se han quemado con leche. Pero el de la lista de Forbes insiste. Carlos Slim, Lorenzo Servitje y la directiva del Consejo Coordinador Empresarial se reunieron con el Presidente Fox, sus secretarios Francisco Gil y Fernando Canales Clariond y el gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz:

Que hay capcral y disposición para que las empresas mexicanas participen en los programas de obras de infaestructura mediante los Pidiregas; esto es, Proyectos de Inversión de Impacto Diferido en el Registro de Gasto Público. Yeidckol Polevnsky, presidenta de la Canacintra, hizo la crónica. En la reunión se dijo que las empresas mexicanas son marginadas de los grandes proyectos que demandan financiamiento: "El Presidente (Fox) dijo que esto se debe a que no hay dinero. Entonces Carlos Slim aseveró: `Claro que sí hay dinero. ¿Por qué no ponemos los créditos en pesos?' Y el Presidente respondió: Bueno, si tú pones el dinero, adelante". No faltarán lamentos de sofistas: se contrae deuda pública, dirán, en lugar de permitir la inversión directa del capital privado.

Sobre todo, de capital extranjero en el sector de Energía, como diría el recién designado director general de Pemex-Refinación, Juan Bueno Torio. No por panista. Ni porque aspira a ser candidato a gobernador de Veracruz. Pero el ex subsecretario de Energía criticó los Pidiregas: "Particularmente no me gustan porque es deuda pública. Por ello hay que abrir a la inversión privada el sector financiero y no seguir endeudando al país". Ya encarrerado, señaló que "en todo el mundo hay inversión privada en los energéticos, menos aquí". Pero la hay en Pemex. La hay en la CFE. Inversión privada, digo. Lo que no hay, todavía, es la decisión de vender las rentas, además de la tierra, la casa, los muebles, las joyas de la familia y alguna otra cosita que olvidaran Zedillo y los del priato tardío. Juan Bueno tiene fama de tolerante, partidario de la pluralidad partidista. Y puede ser que hasta de la condición laica de esta República nuestra: todo prejuicio envilece.

 

Los Adjetivos de la Democracia

 

"La democracia es necesariamente laica", concluye Michelangelo Bovero en su gramática contra el gobierno de los peores. Tras repasar los adjetivos de la democracia, directa o representativa, liberal o social; formal o real, según el viejo discurso anterior a la caída; decir esto, que "la democracia es formal, es hacer un juicio analítico, no sintético". Pero a lo nuestro: "No obstante, mientras una autocracia puede ser religiosa -puede ser teocrática, o dicho de manera más general, puede sostenerse (también) sobre el principio 'cuius regio, eius et religio'- la democracia es necesariamante laica (...) no soporta en ningún caso ser tan rígida como para identificarse con una verdad oficial, con un dogma público, indiscutible e imposible de ser modificado, sino que por el contrario, coincide con la institucionalización de la posibilidad de cambiar periódica y pacíficamente, su propios contenidos de valores políticos finales; es decir, las direcciones y orientaciones del gobierno".

Difícil no prejuzgar cuando sale de Pemex un servidor público de larga data, de reconocida eficiencia y, para colmo, libre de toda sospecha de estatismo. O de populismo, ya no digamos de izquierdismo, como es y ha sido Julio Camelo. El de Nuevo León hizo fortuna a la antigüita: la heredó. Contagiado por el virus de la política hizo carrera notable: presidente municipal de Monterrey y secretario general de Gobierno de Nuevo León; subsecretario en la SRA y también de la SEP; secretario particular del procurador general de la República, Oscar Flores; oficial mayor de la Gran Comisión de la Cámara de Diputados en la XLVII Legislatura y diputado federal por el VII Distrito de Nuevo León en la XLIX. Desempeñó diversos cargos en Pemex, y el viernes pasado dejó el de director corporativo de Administración en la gran empresa estatal. Les va a hacer falta.

Al militante del PRI no lo sustituye un panista. Pero el relevo en un espacio y tiempo de tensas y vitales negociaciones con un sindicato acosado y acusado, se presta a especulaciones, no ociosas. Pareciera obedecer a presiones o prejuicios partidistas. Y en política, lo que parece es.

Los excedentes producto de la venta de petróleo no irán a engrosar las reservas de divisas, sino la oferta de dólares, el circulante en la banca privada. Tomás Yarrington, gobernador de Tamaulipas, estado agrícola y pecuario por excelencia, reclamó que ese excedente se destine a la inversión en el campo que no aguanta más. Inversión, no gasto. No hay que confundirse.

Hoy van a las urnas ocho millones de ciudadanos en el Estado de México y los del PAN apuestan la quinta y los mangos al renacimiento del fenómeno Fox y la transustanciación del mesías en pareja presidencial: más de la mitad de los votantes potenciales son mujeres y el PAN confesional ha condenado a los machistas y misóginos que atacan a "la señora Marta". O, como dice Vicente Fox: a "los que quieren ver caer a la pareja presidencial y van a probar una sopa de su propio chocolate".

Y la guerra viene. Y la economía no crece. Y ese es el nivel de la política en la hora de la alternancia. Y ni hablar del fango en las presunciones de delitos graves en los financiamientos de campaña. Y de los Amigos de Fox, prepotentes y al mismo tiempo aterrados ante la caja de Pandora que abrieron. Todo prejuicio envilece. El de acusar, juzgar y sentenciar a través de los medios de difusión masiva, corroe, corrompe las instituciones en que descansa el poder.

Por ahí, en el más reciente número de la revista Cambio, un genio de la modernidad mediática invoca a Victoriano Huerta; pregunta dónde está. Y Vicente Fox habla, habla y dice que no hay método claro para designar quién lo llegaría a suceder en el cargo; que hasta se habla de "un primer ministro', dijo en rapto de inconcebible liviandad. No hay que tentar a los hados. Ahora sí hacen falta la oposición partidaria y el acuerdo político nacional: Lo que resiste, apoya.