Anulados en San Salvador Atenco

 

ü       Sólo se Instalaron 16 de las 38 Mesas

ü       Quema de Boletas y Secuestro de Urnas

 

Por LUIS NAVARRO PEREZ

 

Ejidatarios de San Salvador Atenco cumplieron su amenaza y en ese municipio los comicios fueron anulados debido a que sólo se instalaron 16 de las 38 casillas electorales que corresponden a la zona, con lo que según la reglamentación estatal queda sin efecto el ejercicio democrático y se espera que en los próximos 45 días, se convoque a elecciones extraordinarias.

Entre empujones, consignas a voz en cuello y amenazas que a cada instante elevaban el tono, los comuneros de Atenco, impidieron la instalación de 22 de casillas electorales, además de encabezar la quema de boletas electorales y de secuestrar urnas, con lo que legalmente fue declarado el municipio como inadecuado para el ejercicio cívico, por sumar más de 20 por ciento de casillas no instaladas, que es el máximo permitido.

El secretario de Gobierno del Estado de México, Manuel Cadena Morales, reconoció que el riesgo de un enfrentamiento con una centena de ejidatarios,  orilló a las autoridades a no utilizar la fuerza pública, no obstante, dejó entrever que se integra ya las averiguaciones previas respecto a la quema de papelería y robo de urnas "en contra de quien resulte responsable", ya que estos hechos constituyen un delito de orden federal.

En las primeras horas de ayer, la tensión creció en los 13 ejidos que componen San Salvador Atenco, justamente, en donde el Gobierno Federal había proyectado el año pasado la construcción deaeropuerto del Valle de México y al que comuneros se opusieron rotundamente, generando al final la recapitulación de la decisión gubernamental y la conformación por parte de los habitantes de la zona del Frente Nacional en Defensa de la Tierra, organización que ahora se opuso a los comicios.

El sobrevuelo de los helicópteros de la Policía Federal Preventiva y el rumor de que la fuerza pública entraría a Atenco con armas de fuego, no mermó la protesta de los ejidatarios que al contrario elevaron el tono de las consignas.

"El pueblo unido, jamás será vencido", se oía por aquí y por aurá, de manera insistente en voz de hombres y mujeres; "el pueblo unido, jamás será vencido", decían con el puño en lo alto, pero esta vez dejaron sus machetes enfundados. "El pueblo unido, jamás será vencido", repetían al momento de "tomar" las casillas electorales. "El pueblo unido, jamás será vencido", coreaban al tiempo que pedían fin a la persecución política, de la que aseguran son objeto 308 de sus compañeros.

A partir de las 8:00 de la mañana, integrantes del Frente Nacional en Defensa de la Tierra se desplegaron en las casillas para impedir su instalación y tras registrarse diversos conatos de violencia con un grupo de ciudadanos que intentaban defender su derecho al voto, lograron su cometido.

La rapidez se registró en al menos ocho casillas, donde ciudadanos recriminaron a Del Valle "imponer su voluntadad a toda una comunidad, que lo único que quieren es regresar a la tranquilidad".

Una mujer que dijo llamarse Josefina Amezcua, inquirió a los ejidatarios que impidieron armara las urnas en la escuela primaria municipal, a lo que los comuneros respondieron con la repetición de su consigna, "el pueblo, unido jamás será vencido".

Posteriormente, se inició una marcha de los ejidatarios que apoyados por integrantes del Frente Francisco Villa y del CGH-UNAM, recorrió el municipio con el propósito de cerrar todas las casillas, por lo que, ante el riego de que se generalizara la violencia, algunos funcionarios electorales decidieron cerrar casillas aún antes de que llegaran los protestantes.

No obstante, la marcha integrada por al menos 200 personas, decidió rodear bastiones priístas, donde los simpatizantes de la Alianza por Todos esperaban "dispuestos a todo", a los ejidatarios.

El líder de los ejidatarios y del Frente Nacional en Defensa de la Tierra (FNDT), Ignacio del Valle, culpó al gobierno estatal de generar incertidumbre y provocar la violencia, debido a que, subrayó, los atenquenses habían advertido que las condiciones no estaban dadas por la represión en contra de 308 habitantes de San Salvador Atenco.

A su vez David Pájaro, otro de los líderes ejidales, endureció su postura y afirmó que, "es necesario cambiar el modelo utilizado para la elección de representantes populares, pues las elecciones del Instituto Electoral del Estado de México no responde a las exigencias del pueblo".

Con la Policía Federal Preventiva parapetada en la caseta de la carretera Peñón-Texcoco, y a la espera sólo de una orden para intervenir, la zozobra de que se iniciara una guerra campal, ahuyentó a la mayoría de los habitantes de la zona, que mejor optó por abstencionismo.

El dirigente del FNDT, Ignacio del Valle, manifestó que las peticiones de los ejidatarios son la libertad de presos políticos y suspender las órdenes de aprehensión de al menos 308 comuneros, que desde octubre del año pasado son reconocidos como perseguidos políticos, luego de oponerse a la construcción del aeropuerto en sus tierras.

Asimismo, dijo, que existen 12 procesos por tenencia de la tierra y el incumplimiento de las promesas de indemnización a la familia del ejidatario que perdió la vida durante los enfrentamientos con la policía estatal el año pasado.

Incluso, Del Valle acusó al secretario de Gobernación, Santiago Creel Miranda, por no cumplir su promesa de interceder con el gobierno estatal para que se revisen los procesos y la persecución política de que dicen los ejidatarios son objeto.

Alrededor de las 11:00 horas, en tres casillas ubicadas en el centro de San Salvador Atenco, se quemaron boletas electorales, con lo que los funcionarios procedieron a levantar actas notariales que fueron entregadas al Tribunal Federal Electoral del Estado de México.

Por su parte, el director de la Policía Estatal, Carlos Iriarte, calificó de  "grupos beligerantes" a las personas que se apoderaron de una veintena de casillas, sin embargo, para evitar enfrentamientos, dijo, se decidió no actuar con la fuerza pública.

En las 16 casillas que pudieron instalarse en la zona, se registró una deslucida afluencia de votantes y pese a que no registraron mayores incidentes, los ejidatarios se dijeron confiados en lograr el reconocimiento de la población, por lo justo de sus demandas.

Desde la perspectiva de David Pájaro, mientras el gobierno estatal y federal hagan oídos sordos a la problemática que enfrentan los ejidatarios, la lucha continuará por lo que esperan el apoyo social.