Peligroso Embate de los "Reformistas"

 

ü       Arrasarían Conquistas Laborales: Campos Linas

ü       Mal Hariamos en Cambiar una ley que ¡ni Cumplimos!

 

Por JACQUELINE RAMOS

 

Todas y cada una de las conquistas laborales de los trabajadores mexicanos, ganadas a lo largo de la historia en luchas de sudor y sangre, están en peligro de ser arrasadas ante el embate de los "reformistas", encabezados por la Secretaría del Trabajo, el sector empresarial y, en franco contubernio, con el Congreso del Trabajo, advirtió tajante el presidente de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje del Distrito Federal, Jesús Campos Linas.

Asentó que mal haríamos en reformar una ley que ¡ni siquiera hemos cumplido!, y aseguró que "nadie puede ofrecer un sólo nombre de alguna nación en donde sus reformas laborales hayan beneficiado al trabajador". Si concretamos los cambios, sólo tendremos "¡más hambre, más miseria, más desesperación!", advirtió.

La batalla, empero, no es fácil. Hoy, el sector obrero está atomizado. Pero destacó: "Que nadie crea que ya ganó, porque este gigante puede despertar". Los empresarios -dijo-  quieren obtener con su pretendida reforma laboral "de todas, todas" y dañar la columna vertebral del sector obrero: la estabilidad en el empleo, para sumir a los trabajadores en la más absoluta y plena indefensión.

Sentenció: "Si el sector obrero pierde la batalla, todo el país lo hará con él".

Campos Linas fue entrevistado en el tercer piso de la JLCyA, donde tiene sus oficinas. Entre libros, documentos y papeles, habla de uno de los temas que por hoy es una de sus mayores preocupaciones, la reforma laboral.

Más que pensar en reformar la Ley del Trabajo, hay qué cumplirla, reitera. Y es que no entiendo cuál es la base de pretender reformar lo que ni siquiera se cumple.

Y para muestra un botón. Con la ley en mano, se dirige de inmediato al artículo 123 constitucional: "El salario mínimo, por ejemplo, dice que debe alcanzarle a un trabajador para sus alimentos y de su familia, para pagar su casa, su vestido, su educación, su formación e, incluso, su esparcimiento. ¿Cómo va a alcanzarle con un salario mínimo actual? ¡Es ridículo! Por eso considero que, en vez de reformar hay qué cumplir".

Las reformas que proponen la Secretaría del Trabajo, las Confederaciones Patronales, con el auxilio de la central oficial, el Congreso de Trabajo, pretenden que todas las conquistas laborales, hechas por los trabajadores en toda la existencia del movimiento sindical (del 1910-17 para acá) sean afectadas.

Lo más preciado para un trabajador, y que protege nuestra ley actual que, aunque se incumple en los hechos, todavía está vigente y da al trabajador alguna certeza, mientras no la reformen, es la estabilidad en el empleo.

Sostiene: "Un trabajador que no tiene seguridad en el empleo, vive angustiado y carece de estabilidad para él y su familia. La inseguridad -dijo- se expresa en el nuevo tipo de contratos que se propone y que fueron, incluso, derogados en la ley pasada, porque representa una posición abusiva y antiobrera. En éstos -explicó- un patrón puede tener aprendices sin ningún compromiso dentro de una fábrica.

"Pero en el nuevo proyecto, esa barbarie se rebasa. Hoy se propone que haya contratos por 45 o 60 días, lo que no le crea ningún compromiso al patrón y sí, en cambio, le da más libertades para contratar empleados el tiempo que quiera, sin ningún compromiso y despedirlos sin ninguna indemnización o prestación".

Sin antigüedad, ¡imagínese! -indicó. "Eso es, creo, la columna vertebral de la ley: la estabilidad en el empleo. Justo ahí le quieren pegar".

 

¿CUAL DERECHO AL TRABAJO?

 

Miembro de la Asociación Nacional de Abogados Democráticos, Campos Linas indicó que la actual Ley Federal del Trabajo data de 1917, pero entra en vigor hasta el 31. Y -subraya- lejos de ser obsoleta como pretenden hacernos creer, se ha venido enriqueciendo con la lucha de los trabajadores.

Hoy, esa norma tiene 1,010 artículos, cuando originalmente tenía alrededor de 400.

Es -asienta- la única ley, probablemente en todo el globo terráqueo, que no ha sido reformada y "en todas partes en donde sí lo ha sido, en todo le han pegado a los trabajadores".

Yo -comenta a manera de anécdota- le pregunté a un abogado que viaja mucho y pasea mucho ('no se vale decir nombres") el nombre de algún país en donde se haya beneficiado con una reforma laboral a los trabajadores. ¡Ninguna! En todas han recortado prestaciones.

Así -indicó- hemos sido testigos de paros y huelgas en España, Francia, Italia, en Argentina, Bolivia, Chile, porque han visto retroceder sus conquistas. Ese -dijo- es el problema real a propósito de las reformas.

Con el dedo índice, golpetea la mesa. Ya hablamos del salario mínimo, pero ¿qué hay del derecho al trabajo que protege la ley?

Hasta la risa le gana. "¿Cuál derecho?", pregunta.

Ipso facto se pone serio, casi molesto: "Nada más hay qué ver el desempleo que hay ahorita, la manera en que ha aumentado el ambulantaje en México y de la mano de ella, la miseria y la delincuencia.

"No se necesita ser especialista, pero la delincuencia, el gran azote social, es considerado por los penalistas como una causa de la falta de empleo, de expectativas de futuro".

Campos Linas comenta a EXCELSIOR las cifras de las demandas de los trabajadores, interpuestas en el mes de enero de diferentes años: en 2000 hubo 2,561 demandas individuales nuevas; en 2001, 2,807; en 2002, 2,738 demandas, y en 2003, 2,811.

Cada vez más -asegura- vemos acrecentarse las demandas, y más ahora cuando tantos centros de trabajo están cerrando.

 

BUSCAN FAST TRACK

 

Su voz ronca se hace más cuando afirma: "Desafortunadamente siento que el movimiento obrero está muy debilitado y dividido. No es un fenómeno nada más de México, sino de todo el mundo".

Los trabajadores -afirmó- no quieren la reforma, quie la quiere, es la patronal y las autoridades federales. Y es que ellos "ganan de todas, todas".

En su proyecto -dijo- se plantean más facilidades para despedir a trabajadores. Hoy, un empleado que es despedido por su patrón puede optar por su reinstalación o por su indemnización. El nuevo proyecto niega el derecho a la reinstalación. Bastará con que le paguen su indemnización, además de que ya se pusieron causas nuevas de recisión de contrato.

Las reformas -aseguró- permitirán a la iniciativa privada tener mano de obra barata a granel, sin obligaciones ni compromisos para ellos.

Son, en suma -asentó- un retroceso en los derechos individuales y colectivos.

No me gusta hacerle al adivino -asienta- pero por la resistencia que ha dado el movimiento obrero, no le va a ser fácil a la patronal implementar las reformas. Sin embargo -dijo- tampoco veo lejana la posibilidad, porque se está anunciando que el PAN y el PRI ya se pusieron de acuerdo para que en un "fast track" puedan reformar la ley este mismo año.

"No les será fácil, repito, pero tampoco hay qué descartarlo" -indicó.

En un llamado que quiso ser grito, advirtió: "La aprobación de esas reformas será un caldo de cultivo de violencia social e, incluso, para algo más trágico, para más miseria y hambre, para las familias de los obreros y la población mexicana en general.

"Son los trabajadores del campo y la ciudad los que producen riqueza. Si a ellos les pegan, golpean a la vez a todo el país".

Dónde quedará -dijo- el movimiento obrero cuando un patrón trate única y exclusivamente con individuos y no con sindicatos. El patrón, apoyado por todo su aparato y su capital, el trabajador, solo y con su indefensión.

Asistiremos -dijo- a la creación de un país todavía más miserable del que tenemos ahora, en donde 60 por ciento de la población vive en la pobreza y 20 por ciento más en la pobreza extrema.

País de contrastes, éstos se acentuarán. Hoy -dijo- ¡quieren más!, a pesar de la gran brecha entre los capitalistas (véase en la revista Forbes a los millonarios mexicanos, entre los primeros del mundo) y los miserables.

 

AQUI NO HAY RECOMENDACIONES

 

Litigante durante 50 años, Jesús Campos Linas aseguró que hoy, en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje "no hay recomendaciones. Aquí se aplica la autonomía jurídica que consiste en que nadie, ni funcionario de gobierno, empresario o dirigente sindical, pueda influir en las resoluciones que toma el organismo, como históricamente se ha dado".

Antes -indicó- sólo el presidente titular tomaba decisiones en la administración de esta junta. Actualmente lo hace un cuerpo colegiado, para que todos decidan sobre el manejo de los dineros y los cambios administrativos.

Dos años en el cargo, dijo que en los juicios que siguen los trabajadores contra sus patrones "somos imparciales, con apego estricto a la ley, y trabajamos en una autonomía total".

Sabe que hay detractores, enemigos de los cambios que ha llevado al cabo y que han afectado intereses espurios, pero "lo importante para nosotros es que el tribunal avance, que imparta justicia, y que se acaben ciertas prácticas tradicionales, como el hecho de que para la resolución de los juicios se daba y recibía dinero".

Destaca que en la JLCyA, todo personal de nuevo ingreso, algo que no se hace en otra junta local del país, lo hace por examen de oposición. "Si sabes, entras; si no, no". Antes -ind ]ó- los otorgaba la autoridad en connivencia con los líderes sindicales.

Eso -dijo- no lo hacemos solos, sino con la colaboración de las dos instituciones académicamente más destacadas del país: la UNAM y la UAM.

En la entrevista, Campos Linas destacó la lucha que ha realizado contra el rezago tecnológico. Hace apenas unos meses, dijo, se laboraba con máquinas mecánicas. Hoy, hemos puesto computadoras y pantallas grandes para que los litigantes puedan leer allí lo que se escribe y ello ofrece, además, transparencia.

Las pantallas -dijo- están integradas a una red que permite que se agilicen los trámites y las operaciones, además que los presidentes lleven el control de lo que se está haciendo.

Esta junta -comentó- tiene más trabajo que todas las de todo el país. Llevamos -indicó- más expedientes que Nuevo León, Guadalajara, Veracruz o Toluca, incluso reunidas.

Y quiso destacar, entre los avances, uno en particular: en cada junta especial se ha puesto a un abogado especial para que concilie. Todos -indicó- sabemos que es mejor poner de acuerdo a las partes, que hacer juicios largos, de muchos años. Esta figura -dijo- no tiene precedentes en ninguna otra junta. Apenas estamos incorporándolos, pero ya ha habido éxitos, indicó.

Finalmente, aseguró que se está combatiendo la simulación a los contratos colectivos de protección (los que se firman a espaldas de los empleados, entre un líder sindical corrupto y un patrón corrupto, el cual, los trabajadores desconocen).