Saquen a Maíz y Frijol del TLC

 

Es lo Innegociable: Productores

 

Por LUIS NAVARRO PEREZ

Una vez unificado criterios, representantes de las principales organizaciones campesinas del país, en reunión con funcionarios de Agricultura, Reforma Agraria, Desarrollo Social y Medio Ambiente, afirmaron que la exclusión definitiva del maíz y frijol del proceso de desgravación arancelaria a su importación es el punto innegociable, por lo que el Gobierno Federal y el Senado de la República deberán impulsar la modificación del Tratado de Libre Comercio en ese rubro.

El dirigente del movimiento <sn3>El campo no aguanta más, <sn0>Víctor Suárez Carrera, recalcó que además de que ambos productos forman la base de la dieta del mexicano, constituyen también la actividad agrícola más importante del campo, pues de ella dependen 2.2 millones de campesinos.

Este hecho hace irrenunciable la exigencia de que el Gobierno Federal deba iniciar los esfuerzos diplomáticos con los socios comerciales de Norteamérica para que la importación de maíz y frijol permanezca gravada, aun incluso después de 2008, como se acordó en un principio dentro del marco del TLCAN.

Argumentó que las condiciones en las que se firmó el acuerdo trilateral hace casi 10 años han cambiado, por lo que es necesario que el gobierno entienda esa postura e impulse de inmediato un programa integral que apoye a los productores del cereal y la leguminosa para que el país vuelva a ser autosuficiente.

Durante el encuentro llevado a cabo en la Secretaría de Gobernación, donde participan integrantes del Congreso Agrario Permanente, del movimiento <sn3>El campo no aguanta más, <sn0>de El Barzón y de la Confederación Nacional Campesina, como parte de la "negociación fina', se estableció que no se renunciará a tal petición.

Una vez recabadas diversas posturas de los productores agrícolas que participaron en las mesas de diálogo, se llegó a la conclusión de no negociar a la exigencia de excluir a maíz y frijol de cualquier otro tratado que pretenda liberalizar su importación.

Países como Japón, donde el arroz forma parte de la dieta básica de su población, mantiene un esquema de protección para sus productores y aunque en un mercado globalizado a los orientales les costaría más importar el cereal que producirlo, el gobierno decidió proteger la producción nacional por razones culturales.

De esta forma, el maíz y el frijol que se consume en México debe ser cosechado en el país, con lo que se generaría además de un ahorro de 150 millones de dólares por la importación y un repunte en la actividad más importante del campo mexicano.

Desde la perspectiva de Suárez Carrera, la decisión vertical del gobierno de Calos Salinas de Gortari en 1992 impidió que esos dos cultivos estratégicos para la seguridad nacional y soberanía alimentaria se excluyeran.

"Ahora, después de nueve años de guerra contra los productores mexicanos y a escasos cuatro años de su formal y total liberalización, es ineludible acordar con nuestras contrapartes la exclusión de esos cultivos".

La exigencia se fundamenta en recuperar la soberanía alimentaria, la preservación del empleo rural en un escenario de recesión entre México y Estados Unidos y respeto a la diversidad étnica, social y cultural de la nación.

De tal manera, aseguró el dirigente, el impulso que dé el Gobierno Federal a este tipo de cultivos deberá basarse en la protección de toda la cadena y no solamente la producción primaria, por lo que será necesario renovar el sistema financiero y de comercialización e incidir en inversión en investigación y tecnologías.