La Pareja Presidencial

 

Por MARIA ELENA ALVAREZ DE VICENCIO

 

A lo largo de la historia el papel femenino en la formación y funcionamiento de la familia se ha ido transformando. Desde la época en que niños y niñas eran comprometidos en matrimonio por sus padres, casi desde su nacimiento; pasando por el papel pasivo de la mujer que debía esperar a ser solicitada en matrimonio por el varón, hasta llegar a la modernidad en que ahora puede tomar la iniciativa y solicitarlo por su propia cundta.

En el funcionamiento de la familia se ha pasado también de una relación de dominación en la que la mujer sólo debía callar, obedecer y complacer al esposo, pasando por las negociaciones, audaces o amorosas, para ser tomada en cuenta e ir ganando espacios de libertad, hasta llegar poco a poco a alcanzar niveles de igualdad en una relación madura, donde la mujer puede tomar decisiones en común y relacionarse en un plano de igualdad, cooperación y respeto con la pareja. A esta última etapa todavía son pocas las parejas que han arribado, pero la sociedad debe impulsar hacia allá.

El comportamiento de las "parejas presidenciales" (término que el Presidente Fox empezó a utilizar) es de suponer que no ha diferido del comportamiento histórico de las parejas en las familias mexicanas. Por muchos años sus relaciones probadas no se conocieron públicamente, salvo algunas excepciones que a juicio de la censura convenía que se supieran.

La familia en nuestra sociedad es su célula básica y de su solidez depende la fuerza de la sociedad. Las transformaciones sociales y económicas están poniendo en crisis a la institución familiar, pues según estadísticas un tercio de las familias mexicanas tienen sólo a uno de los padres presente en ellas, ya sea por divorcio, abandono o viudez.

Un porcentaje de mujeres, cada vez mayor, trabaja fuera del hogar y este hecho exige reacomodos estructurales en la familia y en toda la sociedad. Esta nueva realidad demanda respuestas que se traduzcan en políticas públicas que ayuden a encauzar positivamente tales transformaciones, como el servicio de guarderías, el adecuar los horarios de trabajo a los horarios escolares y lo que es de la mayor urgencia: propiciar la creación de empleos para las mujeres, porque las familias que están a cargo de mujeres solas no encuentran cómo conseguir el sustento y muchas que sí cuentan con el padre, el único ingreso de él tampoco es suficientes para subsistir.

Ante esta realidad es un elemento positivo el que la "pareja presidencial" dé un ejemplo de integración familiar donde ambos se relacionan en un nivel de igualdad y unen el apoyo mutuo para alcanzar metas comunes. El que se comuniquen y comenten las decisiones que van a tomar, nada tiene de negativo o indebido; el negarlo sería afirmar que la pareja de cualquier profesionista no debiera comunicarse ni compartir ideas y proyectos porque sólo uno de ellos tiene la cédula profesional.

El darle a la "pareja presidencial" tan desorbitada atención, con interpretaciones metaconstitucionales o de poder compartido, así como la desmedida crítica y la interpretación intencionalmente artificiosa, parece tener tres explicaciones:

La primera puede deberse al hecho de que la libertad de expresión que ahora disfruta nuestro país nos está llevando a usarla en exceso, tal vez por la privación a la que fuimos sometidos durante tantos años. Es deseable que pronto se encuentre el justo medio y que el análisis serio y la crítica fundada se centren en temas que lo ameriten y que ayuden a encauzar al país, para bien de todos, sin desgastarnos en discusiones sobre temas improcedentes.

La segunda se origina en la reñida competencia electoral que ha hecho perder mucha de la racionalidad que debía imperar, tal vez porque las diversas fuerzas políticas no tienen todavía definido el tamaño de su fuerza y la incertidumbre ha sido mala consejera.

Y la tercera porque es la primera vez que la esposa del Presidente tiene militancia activa previa y compromiso político que amenaza a la oposición. Superadas estas circunstancias coyunturales, nuestro país podría capitalizar el contar con una "pareja presidencial" que estimulara a muchas otras a llevar una relación de respeto y de cooperación .

Lo que urge realmente es atender a tantas familias que las transformaciones económicas y sociales están empujando a su desintegración. De esas parejas es de las que todos deberíamos ocuparnos.