Bernalejo, Tierra de Nadie

 

 

Ni el Ejército Frena a Invasores

Mano Dura, Exigen los Afectados

Convocan a Zacatecanos a Megamarcha

 

E. MURO y A. VALENCIA, corresponsales

 

ZACATECAS, Zac., 12 de marzo.- ``Los invasores abrieron zanjas, atravesaron troncos entre caminos y veredas, se apostaron en los alrededores del ejido, en donde permanecen y amenazan a los ejidatarios de Bernalejo con desalojos violentos; portan machetes, lanzas con un pañuelo rojo en la punta -que indica sangre- y armas de fuego".

Los poco m s de 600 tepehuanos de Durango, quienes bloquean los accesos al ejido de Bernalejo de la Sierra ya desalojaron a 200 personas ``con maltratos y amenazas, en su mayor¡a ni¤os, mujeres y ancianos, quienes ya reciben atenci¢n en albergues" instalados en tres distintos lugares.

La ausencia del Ej‚rcito en la zona de Bernalejo de la Sierra es evidente, lo cual ha provocado que la zona lim¡trofe entre ambas entidades est‚ convertida en una aut‚ntica ``tierra de nadie".

El conflicto armado, que desde hace un a¤o y medio sostienen ind¡genas de Durango y ejidatarios de Zacatecas parece no tener fin; ``es un cuento de nunca acabar, si no interviene el Gobierno Federal con mano dura', asever¢ Tom s Torres Mercado, secretario general de gobierno.

Ante los inminentes brotes de violencia en Bernalejo de la Sierra, integrantes de la LVII legislatura local convocan al pueblo zacatecano a unirse a la llamada ``megamarcha', para donar v¡veres y dem s enseres que puedan ayudar a las familias que han sido despojadas de sus propiedades.

En la ``tierra de nadie', notoriamente se palpa la ausencia del ej‚rcito, ``s¢lo unos 30 soldados andan caminando cual si no pasara nada, pero cuando a sus superiores les dicen que va haber chingadazos, se van', refiri¢ Marcelino Santoyo, del comisariado ejidal del lugar. Al menos 650 elementos de la Polic¡a Federal Preventiva arribaron al lugar, para encontrarse con que los ind¡genas se han posesionado ya de las 5,400 hect reas de zona maderera, ``no podemos hacer nada y tampoco dar declaraciones, s¢lo seguimos ¢rdenes', dijo uno de los efectivos.

Una menor, de nombre Martha Rojo, en compa¤¡a de los suyos, a sus escasos 10 a¤os de edad, fue m s all  en sus declaraciones que todas las autoridades involucradas, la peque¤a dijo: ``Yo pens‚ que en M‚xico las cosas eran diferentes a esos lugares feos donde existe la guerra'; apunt¢ que su fuente de informaci¢n es ``la tele de la presidencia municipal, la veo cuando baj bamos por ayuda de la gente". La menor, quien se rompi¢ un tobillo unos meses atr s y con la lesi¢n ``curada" a medias, renguea visiblemente, dice que su vida es m s importante que su casa, aunque ``mi pap  dice lo contrario".

En tanto, las familias desalojadas de Bernalejo se hallan hacinadas en albergues temporales instalados por el DIF municipal y la alcald¡a de Valpara¡so. ``Es una pena que un pu¤ado de ind¡genas est‚ por encima de la ley, sin que nosotros podamos hacer nada al respecto', destac¢ el alcalde del lugar, Ubaldo Montoya.

La vida cotidiana del municipio se est  viendo alterada, pues algunos ind¡genas pasean por la cabecera municipal, seg£n ellos, a comprar v¡veres, cuando los que formaron parte del ‚xodo ejidal aseguran que ``estos cabrones poco a poco se est n apoderando de Zacatecas, pero cuando nos cansen, vamos a empezar a matarlos".

Ante ello, el gobernador Ricardo Monreal solicit¢ a la Suprema Corte de Justicia de la Naci¢n que act£e ante la grave violaci¢n de garant¡as individuales, en perjuicio de 64 familias de ejidatarios de Bernalejo de la Sierra. ``Es un asunto de estado, ante el cual la respuesta sigue siendo insuficiente e ineficaz".

Pese a la tensi¢n en el lugar, a£n muchos ejidatarios se niegan a abandonar sus tierras. Ya no tienen casa, ahora duermen, comen y sue¤an en el interior del templo del lugar, el cual los ind¡genas intentaron quemar, pero, a decir de algunos de ellos, ``no somos tan salvajes como para meternos con la casa de Dios".

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