No Apoyamos el sí a la Guerra: NRC

 

ü       Suficiente Manifestación del Pueblo

ü       El Gobierno "Debe Reflejar su Deseo"

ü       Fin al Terrorismo, Pide la Iglesia

ü       Se Blasfema de Dios o se le Ignora

 

Por JACQUELINE RAMOS

 

La Iglesia en México no respaldará al Gobierno Federal en caso de que éste decida dar un voto en favor de la guerra entre Estados Unidos e Irak, advirtió ayer el cardenal Norberto Rivera Carrera, y sostuvo que el pueblo mexicano ya se ha manifestado suficientemente en favor de la paz y las autoridades "deben reflejar ese deseo".

En entrevista al finalizar la misa dominical en la Catedral Metropolitana, el arzobispo primado recalcó que "la Iglesia está solamente por el camino de la paz y no por cualquier decisión".

El pueblo mexicano -dijo- se ha manifestado suficientemente sobre el deseo que tiene de vivir en paz y de que los demás pueblos también lo hagan. Las autoridades deben reflejarlo.

Inquirido respecto de si apoyaría cualquier decisión del Presidente Vicente Fox en el Consejo de Seguridad de la ONU, afirmó: "No apoyaremos cualquier resolución. La Iglesia solamente está por el camino de la paz, no por cualquiera; está abogando, está pidiendo a los gobiernos de todos los países que cese el terrorismo y que haya paz en el mundo".

Durante su homilía, el arzobispo primado resaltó que el dolor de los inocentes no sólo es difícil, sino que causa escándalo y rechazo. Y preguntó: ¿Cómo compaginar las enfermedades incurables, las muertes prematuras, las guerras y las injusticias de nuestro mundo, con el amor de Dios?

Sin duda alguna -mencionó- hay sufrimientos y dolores inexplicables en nuestro mundo, nadie lo puede negar, pero es sorprendente que el que sufre, que el que padece realmente la cruz del dolor, en lugar de alejarse de Dios, es a través del sufrimiento como lo llega a descubrir.

Abundó: "Las reflexiones de los filósofos, de los poetas, de aquellos que escriben cómodamente después de la guerra ya son otra cosa, ellos ya se pueden permitir blasfemar de Dios o simplemente ignorarlo".

El cardenal Rivera indicó que el dolor y el sufrimiento, que con frecuencia nos llegan, muchas veces no tienen una explicación satisfactoria. El dolor de los inocentes -manifestó- difícilmente podrá tener una explicación racional. Pero si el dolor no tiene una explicación satisfactoria, ciertamente tiene una garantía: Jesucristo.

El prelado recordó durante su homilía que el próximo 19, fiesta de San José, el cardenal emérito Ernesto Corripio Ahumada cumplirá 50 años de haber sido consagrado obispo para el servicio de la Iglesia.

Indicó que su sacerdocio y su episcopado han sido marcados con un profundo sentido de servicio y de entrega total a varias iglesias diocesanas y sobre todo a la Arquidiócesis de México. "Todos sabemos -dijo- que el Señor lo ha querido probar con el dolor y la enfermedad en estos últimos años. Dolor y enfermedad que ha sabido sufrir con ejemplaridad cristiana y siempre iluminado por el misterio de la cruz y resurrección de Cristo".

 

EN LA BASILICA

 

Entretanto, en la Basílica, el rector Diego Monroy dijo a los fieles que no es de extrañar que todos necesitemos momentos de Tabor (en referencia al monte al que subió Jesús cuando se transfiguró).

Hay veces -señaló- que nos sentidos cansados, desalentados, entristecidos y con muchas dudas; que nos rozan -o nos alcanzan de lleno- experiencias muy amargas, o se nos piden exigencias muy radicales.

Tabor, dijo, es el roce de la gloria de Dios en nuestra pequeña historia; es luz, es dicha, es fiesta y es fuego, energía, es entrar en el ritmo y movimiento de Dios, entrar en su amor. Es una experiencia de Dios.

No hace falta -sostuvo- subir al monte y estar dentro de una nube resplandeciente. Puede ser una presencia lúcida, una palabra que ilumina y transforma una alegría, una fuerza, una esperanza, una experiencia de compenetración y unión transformante o puede ser una experiencia de amor y de servicio hasta el fin.