“Cuba, Lista Para la Inversión Extranjera”

 

ü       Perdió 85% de Comercio al Caer el Socialismo: NDR

ü       Brinda Certidumbre a los Capitales Foráneos, Dice

ü       Más que Preparados Para Entender los Cambios...

 

Por VICENTE MONROY YAÑEZ

-I-

 

Víctima de su circunstancia; presa de la coyuntura política donde finalmente los "buenos" de Occidente cincelaron su triunfo resquebrajando el Muro de Berlín, Cuba retoma la palabra y, a partir de su historia, hoy busca entender los nuevos cambios y adaptarse a ellos sin renunciar a los preceptos e ideales que le llevaron a convertirse desde hace 44 años en un bastión donde por encima del interés económico persiste la premisa del reparto más equitativo de la riqueza.

El camino, desde luego, no ha sido fácil y baste recordar que presa de un incruento embargo comercial, ni la caída del campo socialista le pusieron de rodillas, como era la apuesta inicial de todos aquellos que a lo largo de este camino revolucionario no han renunciado alenuesto, como manera de propaganda "de liberación".

De Cuba, la isla de 11 millones de hombres y mujeres, se insiste en hablar de Fidel como el responsable de todos los males; con voz maniquea, incluso, se le pone en una cuenta regresiva donde el futurismo dispara hipótesis de un escenario sin el Comandante. La respuesta, en todo caso, ha sido diáfana: Rodeada de ignominiosa abulia, sólo una política de Estado bien planificada le ayudará a sortear los vientos del neoliberalismo que ha depauperado inmisericordemente a millones de habitantes en todo el continente.

Cuba, dice en entrevista exclusiva con EXCELSIOR Natacha del Riego, consejera económica de la embajada antillana en nuestro país, está lista para recibir la inversión extranjera. Está más que preparada para entender los cambios y, por sobre todas las cosas, a brindar certidumbre al capital foráneo.

Se encuentra lista, a pesar de todos los avatares, para mostrar lo que es posible conseguir en un espacio donde las reglas son claras. ¿El resultado?, una economía que a diferencia del resto del continente americano ha mantenido un ritmo de crecimiento sostenido. Una economía donde hay posibilidades de desarrollo y en donde el resultado de este trabajo se pueda reflejar en mejores condiciones para este pueblo que, afirma Del Riego, hoy se mantiene unido en torno de un proyecto innovador.

Atrás, las historias del estatismo y la economía basada en la zafra azucarera. Hoy, además de su oferta turística, Cuba es un país abierto a las proposiciones de negocio. Solamente así es posible encontrar que ni el paso de tres huracanes -casi de manera simultánea- lograron ponerla en una auténtica situación de urgencia.

"El producto de la caída del campo socialista en los años 90 significó una pérdida de 85 por ciento de nuestro comercio en Cuba, ante lo cual fue necesario comenzar un proceso de apertura a la inversión extranjera, en una acción que, de facto, se había iniciado en el decenio de los ochenta -específicamente en 1985-, con la aprobación del decreto a la ley 50, que establecía los nuevos parámetros para la inversión foránea y facilitaba la posibilidad de asociación económica internacional con empresas extranjeras, mediante la conformación de empresas mixtas y la firma de contratos con la participación del Estado".

Entrevistada en sus oficinas de la embajada cubana, Del Riego Vidal habla con holgura y profundidad del tema que le ha tocado en suerte dirigir desde México. Un proyecto asequible y humano, donde -acaso- el aspecto más deplorable es el escaso conocimiento que de él se tiene aquí.

Echando la memoria años atrás, esta joven de profesión abogada explica que en 1985, al inicio de estas asociaciones, el objetivo fue claro: hacer frente a la caída del comercio con sus socios del campo oriental, aun cuando el tema de la apertura propiamente dicha fue puesto en práctica posteriormente, como una medida para solucionar el desplome del Producto Interno Bruto (PIB) de la isla.

Ante ese aciago panorama, donde por vez primera en muchos años se tenía un PIB con índices negativos, lntapertura -esa de la que muchos hablan y la califican de anacrónico eufemismo en tierras socialistas- significó un gradual proceso de recuperación "donde a diferencia de muchos países del área, hemos registrado niveles de tres y cuatro por ciento de crecimiento de promedio anual".

De hecho, cuando los atentados del 11 de septiembre de 2001 se convirtieron en el parteaguas de una nueva concepción económica, Cuba fue el único país que logró terminar el año con un crecimiento de 3.5 por ciento.

"Desde luego, como en el resto del contexto internacional, los atentados a Estados Unidos nos afectaron y de un siete por ciento previsto logramos crecer a la mitad, cuando los países de América Latina reportaron índices de cero. Eso demuestra que la política económica que se ha implantado a través de todos estos esfuerzos ha sido una política ventajosa, bien planteada y ha obtenido resultados en un país donde no se gozan de créditos internacionales ni relaciones con el Banco Mundial (BM) ni el Fondo Monetario Internacional (FMI)', dice.

Con esfuerzos propios, añade, se lograron resultados "porque hay una política trazada con aciertos a tomar en cuenta" y como antecedentes explica las modificaciones que hubieron de realizarse a la Constitución de la República en 1992, en el capítulo 23, de permitir la propiedad de las empresas mixtas para detonar el desarrollo económico de Cuba.

Este cambio en la concepción de negocios -que en nada desvirtúa la doctrina de justicia social como eje de la política estatal- arroja frutos y sólo en el caso de México, éste ha logrado colocarse como el primer inversionista en el ámbito latinoamericano.

"No obstante, pese al lugar que tiene, México es una plaza donde quisiéramos desarrollarnos más', afirma al puntualizar que hasta el año pasado el nuestro encabezaba a los países de la región con un total de 13 asociaciones internacionales, 28 por ciento del monto con respecto a los países de AL.

Las trece asociaciones económicas internacionales con México, varias de ellas aquí por medio de franquicias, hablan per se del interés que existe en la isla mayor de las Antillas por intensificar el esquema de negocios, donde también se han establecido lo que se llama contratos de producción cooperada, de términos más sencillos.

Y véase que a la luz de los resultados, es a partir de este reformulamiento de la economía como Cuba ha comenzado a ofrecer dividendos interesantes para el capital foráneo y resarcirse del golpe personificado en la caída del socialismo en Europa, sin duda, sus prin lpales socios comerciales.

En 2000, inmersos en este despegue, la derrama en las empresas de ventas y bienes de servicios con capital extranjero ascendieron a mil 943.4 millones de dólares. En ese mismo periodo las exportaciones crecieron a 674.6 millones de dólares y los ingresos netos para el país fueron de 331.5 millones de dólares.

"Aún faltan muchísimas cosas, pero la idea central es confirmar el carácter humano de una revolución que hoy no sólo está viva, sino tratándose de insertar en un mundo cambiante', sostiene la diplomática cubana y revela que la aportación de estas asociaciones en los sectores turismo, construcción, industria básica, alimentación, agricultura, informática y comunicaciones, se tradujo en una fuente importante de divisas y beneficios mutuos.

En cuanto a la participación de la economía en el PIB, las inversiones por este tipo de asociaciones representan 20.6 por ciento con respecto a la participación de los países latinoamericanos y 3.2 por ciento con respecto del resto de les socios entre los que destacan España, Canadá, Italia, Gran Bretaña, Francia, China, Alemania y Holanda; es decir, una presencia importante de la Unión Europea.

Ante este panorama, agrega Natacha del Riego, "insistimos en que no tiene sentido que exista tanto de allá y poco de aquí. En cifras duras, México ocupa el sexto lugar a escala mundial de los socios de Cuba y no es lógico que un país con el que nos unen tantas afinidades, además del lenguaje, sus empresarios pierdan este espacio que conquistan otros.

La isla del Caribe, insiste la diplomática, ha iniciado un proceso de reeducación y la realidad descubre que al revisarse costos y financiamiento, esta es otra de las ventajas que ofrece.

"En Cuba, la diferencia es que el proceso de apertura a la inversión foránea se ha puesto en marcha como un complemento del desarrollo económico del país y no es lo fundamental. La idea es que todo aquello que podamos hacer con recursos propios, desarrollará nuestras posibilidades y potencialidades".

Bajo este contexto, en Cuba se determina bien a bien las posibilidades de negocio y está garantizado por el propio interés del gobierno para desarrollar este tipo de economía.

Entusiasmada por su labor de promoción, Del Riego advierte que lo más deplorable es el profundo desconocimiento que existe por parte del empresariado mexicano para acercarse a Cuba. Presas de una añeja satanización y, básicamente, por el monopolio que sobre la información se ha hecho, las verdades de Cuba se han intentado -y sólo eso- soslirar.

Recalca que merced a esta práctica, existen poderosos intereses para desligitimar el esfuerzo supremo de un pueblo que ha continuado en ascenso. "No quieren que se vea lo que hemos logrado; ante ello, afirmamos que es cuestión de ir al lugar y atestiguar los logros y los avances". Cuba no es, y por mucho, el estado ruinoso que los agoreros del desastre y los comenderos del neoliberalismo han buscado mediatizar. Las cosas, dice Natacha, sencillamente se sacan de contexto.

"La realidad económica de Cuba ha sido satanizada y no ha sido puesta en su auténtica dimensión, por lo cual nos hemos impuesto la tarea de aclarar el panorama e invitar a la gente a conocernos de manera objetiva".

Expresado lo anterior, explica que por medio de diferentes notas periodísticas, se ha tratado de ahuyentar la inversión, "con datos que si bien revelan el espíritu de abrirnos, al final bosquejan un complicado panorama".

Con todo, el interés de los capitales no se ha dejado llevar por este nuevo canto de las sirenas. Cuba, dice nuestra entrevistada, no se puede quejar y la respuesta más contundente es la instalación de 400 empresas, bajo el régimen de mixtas, muchas de ellas líderes en su ramo.

"Más allá de la manipulación, en Cuba han quedado perfectamente establecidas las garantías que tienen todos aquellos que deciden entrar a la isla para invertir. En el caso de la presencia de los inversionistas y de la determinación de las oportunidades de negocio, en la isla caribeña se dan bondades y ventajas comparativquente superiores a las de otros países que también reciben capitales del exterior".

Parte de estas facilidades radican en el propio modelo que hoy Cuba ofrece, destinando los mejores recursos que se tienen y la voluntad intrínseca del gobierno para que en el sector donde se invierta también se desarrolle capital del Estado.

"Esto quiere decir que este gobierno tomará todas las medidas para que el inversionista se desarrolle, con un plan ventajoso para ambas partes, bajo los principios y regulaciones internacionales', señala.

Cuba ofrece al inversionista, en cuanto a ventajas comparativas, una mano de obra calificada, reconocida en el ámbito internacional. "El mundo desarrollado no funciona sin agencias empleadoras y, en este sentido, el Estado cubano es el encargado de todos los procesos del trabajador; el inversionista sólo llega a hacer negocio y el gobierno se encarga del trabajador.

"Cuando un empresario ya no quiere más a un empleado, simplemente tiene que canalizarlo al Estado, que es el que se ocupará de los salarios, vacaciones, las licencias, las reclamaciones, las indemnizaciones y esto para nosotros es grado de desarrollo, más que una limitante".

No es un secreto que merced a su política de Estado, en Cuba se vela mucho porque las regulaciones laborales vigentes se apliquen y sean justas. Así, con todo lo subjetivo que pueda parecer hablar de ello, Del Riego trae a la mesa un legajo donde se asienta que el promedio del salario general radica en los 150 pesos cubanos mensuales, "que no significa mucho si se considera que es el Estado, a contrapartida, el que realmente se ocupa por una redistribución equitativa de los ingresos".

Sin hablar de subsidios sólo por hacerlo, de acuerdo con estudios de la propia Organización Internacional del Trabajo (OIT), Cuba se encuentra dentro de los países con mayor oferta laboral; incluso a la par de muchos países de primer mundo.

"En Cuba, en cuanto a educación -y donde no existe analfabetismo-, la oferta de trabajo cuenta con una escolaridad promedio de entre 9 y 10 años de estudio. Siete de cada 100 trabajadores tiene un nivel universitario cumplido y 13 de estos 100 son técnicos medios".

Además, tres profesionales y técnicos por cada mil habitantes están vinculados a la ciencia y trabajan en su ramo, sin contar que este proceso educativo (puesto en marcha desde 1959) ha privilegiado la capacitación constante de su mano de obra. Hoy, por ejemplo, en Cuba se ha puesto especial énfasis en la educación para todos, a través de los medios audiovisuales, donde los mejores profesores están en la televisión, con procesos de certificación ante las universidades.

"En el caso de Cuba es interesante revisar que en términos de país, el gasto social -a pesar de los exiguos recursos- en los sectores de salud y educación supera, en muchos casos, hasta en cuatro y cinco veces lo que se asigna en países con economía superior y mayores recursos.

"Para nosotros, con poco más de once millones de habitantes, se da prioridad a los gastos del sector de la salud y la educación y este año no será la excepción', subraya Natacha del Riego.

(Continuará)