Vivimos una Etapa de Confrontaciones Múltiples: Romero Apis

 

Hacemos "Política de Berrinches y Pataleos"

 

ü       Nos Lleva a Separarnos Como Ciudadanos; hay Peligros Incalculables

ü       "Estamos en un Terreno de Desorientación, Hasta de Incomprensión"

ü       Intervienen También los Estados y "Metapoderes" no Gubernamentales

ü       Pasamos un Fenómeno de Transición Política; Podemos Caer en Atrofia

ü       Con la Misma Baraja se Juega Brisca, Póquer y Bacará, y ¿Quién Gana?

 

Por HECTOR CRUZ LOPEZ

 

La situación política que vive el país, donde existe una confrontación de partidos y poderes, así como de otros tipos, nos está llevando a separarnos como ciudadanos y a hacer una política de enojos, berrinches y pataleos que traerá como consecuencia un alto grado de riesgos y peligros incalculables, advirtió el diputado federal priísta José Elías Romero Apis durante una entrevista con EXCELSIOR.

"Vivimos un momento en que la confrontación política del país, natural y ordinaria que se da en un régimen democrático, en un régimen civilizado y en un sistema de convivencia en un país grande, con problemas, con diversidades, con polarizaciones, es figura normal y ordinaria.

"Pero hoy, quizá por primera vez en varias décadas, estamos en un terreno de la desorientación y de la incomprensión, incluso, para entender cuál es la naturaleza misma de nuestra confrontación política", aseguró el siete veces subprocurador, tanto de la Procuraduría General de la República como de sus homólogas del Distrito Federal y del Estado de México, durante su visita a esta Casa Editorial.

Sin embargo, comentó que para muchos mexicanos se trata de una confrontación de partidos o de poderes. De una confrontación entre las principales fuerzas políticas partidistas de la nación o bien una confrontación entre las diversas polos de detentación del poder gubernamental: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Pero adicionalmente, dijo, está el de los gobiernos locales, incluyendo a los "metapoderes', que son aquellos representados por las distintas fuerzas no gubernamentales, "pero que desde luego con un poder de mando real y efectiva".

Y sin pensarlo, como si esperara la pregunta desde que llegó al Periódico de la Vida Nacional, el presidente de la Comisión de Justicia de la Cámara de Diputados afirma: "¡Claro que quiero ser gobernador del Estado de México! Quiero trabajar por mi estado y mi gente".

Además, agradeció a la vida que le haya dado la oportunidad de estar en una de las "plateas" privilegiadas para observar los aconteceres del país, como es la transición política que viven actualmente los mexicanos. Pero lamentó que el país esté entrando en el campo de la desorientación e incomprensión por parte de nuestros gobernantes.

"Vivimos un fenómeno de transición política, donde los mexicanos y que de alguna manera nos tiene a casi todos, yo diría que prácticamente a todos los protagonistas del cambio y de la conducción del país, en un terreno de innovaciones, en un terreno de desconocimiento, en un terreno de incomprensión que puede llevarnos, sino somos cuidadosos y cautelosos, a la atrofia, a la desorientación y al extravio definitivo', dijo.

Conocedor del tema, el cual es su pasión: la política, Romero Apis recomendó: "Si hiciéramos una observación más subcutánea, veríamos que adicionalmente a la posible confrontación de poderes y de partidos, existen por lo menos tres confrontaciones adicionales: la de intereses, la de proyectos y la de personas".

Pero fue más allá y sostuvo que si se hiciera un análisis más profundo, "tendríamos que agregar, y sería irresponsable dejar del lado la idea, lo patético que estamos viviendo ya los mexicanos, es una confrontación de generaciones, instalado a partir de que muchos millones de jóvenes ya no les gusta la fórmula mexicana de reparto del poder y una confrontación de clases instalada, básicamente, a partir de 54 millones de pobres, a quienes ya no les gusta la fórmula mexicana de reparto de la riqueza".

A esta diversidad de confrontaciones, añadió, "lamentablemente no tenemos muy claro cuál es el tipo de confrontación en la que estamos viviendo. Pareciera que cada protagonista está escogiendo la suya, la que más le acomode, al que le guste instalarse en la confrontación de poderes, de partidos, de proyectos, de personas, de clases o de generaciones', señaló.

De esa manera, dijo, hoy resulta que en la misma mesa y con la misma baraja unos están jugando brisca, otros póquer y otros bacará. Y esto viene a producir que no sabemos ya quién va ganando, quién va perdiendo y quién está haciendo trampa.

Y esto viene a introducir un fenómeno adicional en la confrontación política, al cual no estamos acostumbrados las recientes generaciones; es decir, los mexicanos que todavía vivos y particularmente aquellos que están en el escenario de la participación política.

"Me refiero a que estamos empezando a hacer política enojados. Nos estamos empezando a enojar unos mexicanos con otros. Está empezando la política dejar de ser un juego de civilización, para empezar a ser un juego de berrinches, un juego de iras, un juego de pataletas. Y esto tiene consecuencias y riesgos de peligro incalculables', expuso.

Además, Romero Apis enfatizó que actualmente los mexicanos están desorientados y enojados, "porque nos hemos puesto a jugar en posiciones insólitas y hasta ahora desacostumbradas. Muchos de los que hoy gobiernan nunca había gobernado nada y muchos de los que hoy se oponen, nunca se habían opuesto a nada. Entonces resulta que muchos de los gobernantes no saben qué hacer desde el gobierno y muchos de los opositores no han aprehendido todavía lo que se debe hacer desde la oposición".

Aunque optimista, como lo hace un buen político, el presidente de la Comisión de Justicia de la Cámara Baja señaló que "desde luego unos y otros aprenderán a hacerlo. Y quizá con el tiempo los gobernante se conviertan en magníficos gobernantes y los opositores en magníficos opositores". Pero también es posible, sentenció, que con el tiempo los gobernantes dejaran de serlo y los opositores también hicieran lo propio.

Dijo que mientras no tengamos una bola de cristal, "y creo que nadie la tiene', sería difícil pronosticar lo que sucederá para el 2006. Por lo que exhortó a los mexicanos hacer una reflexión de ubicación y preparación. "Porque en ocasiones la política la estamos haciendo inconsciente, los gobernantes siguen pensando que son oposición y los opositores que siguen siendo gobernantes. Eso ya no es posible".

El riesgo de tal situación, señaló el conferencista, es que nos puede hacer caer en un riesgo esencial para el devenir de todos los mexicanos. Hay cuestiones que van muy mal en México y que son muy peligrosas, como son: la pobreza, la seguridad y la justicia.

"Históricamente, esta combinación ha sido muy peligrosa. Adicionalmente pareciera que también va mal la política. Y cuando la política va mal, esto se constituye en una alarma. Cuando la política esta bien, todas nuestras crisis pueden tener solución. Pero cuando está mal puede ser que hasta hoy es sano, para mañana es enfermedad. Ese es el riesgo de mejorar nuestra condición y el ejercicio de la política', comentó.

COMO EN CASA

Ante el presidente general de esta casa editorial, Jaime Contreras Salcedo; el director general, Armando Sepúlveda; así como demás integrantes del Consejo Editorial y reporteros, Romero Apis reveló que el pueblo mexicano está demandando una mayor participación en la toma de decisiones, que se le surta de información, de resultados y de mensajes.

"Los mexicanos también comienzan a enojarse, porque piensan que lo único a lo que estamos dedicados (el gobierno y los legisladores) es a pelear. La sociedad está viviendo una orfandad social, está huérfana de gobernantes, que no hay quien la proteja, la defienda, que no hay quien la atienda y que no hay, siguiera, quien la escuche, porque todos estamos obsesionados en el pleito de unos contra otros', lamentó el legislador priísta.

-¿Qué tan avanzado está el gobierno en esta etapa de transición? ¿Cuál es el balance de este gobierno? -preguntó el reportero Vicente Monroy.

-Creo que estamos a la mitad de un proceso de transición -respondió de inmediato Romero Apis-. Y no me refiero que la mitad de este periodo sea el sexenio. Creo que en el sexenio que vivimos, no se ha dado ninguna transición. La transición mexicana es un periodo que comenzó, por lo menos, hace 35 años. Si habría que ubicarla, creo que comenzó en 1968, cuando surgió un cambio generacional, cuando comenzaron a deshilvanarse algunos feudos de poder. Y a partir de entonces comenzó a agitarse una reforma política que se transformó en leyes electorales, en forma de participación colectiva en un momento incipiente después más elaborada y todavía más perceptible para el futuro.

La opinión no quedó allí, ¿qué va? Indicó que en la administración foxista, "estamos viviendo un gobierno que prometió cambiar el país y no ha podido cambiar ni siquiera de aeropuerto. Eso no es ningún cambio, ninguna transición, como se afirma. Los cambios son todo aquello que se prometió y no ha cumplido', reiteró.

"Pero porque digo que vamos a la mitad de la transición, porque creo que la generación a la que pertenezco, los que tienen entre 40 y 60 años de edad, es la que habla de las cuestiones fundamentales del país dentro y fuera del gobierno. Esta generación está dotada y equipada de muchas actitudes. Pero ha estado diametralmente restringida para lo que se vive hoy en día. Aunque está bien equipada para la preservación. En 35 años de conflicto político, de crisis económica, de transformaciones sociales, de enfrentamientos electorales, de aperturas, de globalizaciones, de deslindamientos ideológicos de las fuerzas partidistas, de asaltos al poder por fuerzas anónimas soterradas. Pero, sin embargo, no se nos ha desecho el país; éste ha transitado, ha caminado, y en muchos aspectos, incluyendo la transición política, ha avanzado', añadió.

Empero, lamentó que esta generación a la que pertenece, no es particularmente transformadora. "Mi generación no ha inventado un Seguro Social, tampoco hubiera hecho la nacionalización petrolera, no ha inventado un nuevo sistema fiscal, ni de gasto y atención social, tampoco hubiera hecho una revolución mexicana. Aunque eso sí ha sido preservadora, no conservadora. Pero estoy seguro que la siguiente generación la que viene atrás y que estará en breve al mando de la nación, creo que ha vivido condiciones menos traumáticas que la generación mía".

-¿Solamente por diferencia aritmética. Entonces la transición y el cambio va a durar hasta 2038? -preguntó nuestro presidente y columnista Jaime Contreras.

-Pues sí -respondió secamente el legislador.

-¿Tomando en cuenta que estamos a mitad de la transición, cuál es el peligro inmediato de un gobierno que no se ha dado cuenta de cuál es su función y no logra tener consenso con los demás partidos políticas y que pareciera más frívolo que comprometido? -cuestionó la autora de la columna política Frentes Políticos, Irma Pilar Ortiz.

-Creo que aquí hay dos factores fundamentales que tomar en cuenta, uno bueno y otro malo. El malo es que ya pasó la mejor parte del sexenio. Los dos primeros años son los mejores económica y políticamente, así como en el ámbito de la concordia -respondió Romero Apis interrumpiendo brevemente su exposición para tomar agua-. Los que siguen, creo, ojalá me equivoque, no van a ser tan buenos económicamente ni políticamente. Eso es preocupante. La parte buena, aliciente, esperanzadora, es que cada vez está más cerca su conclusión.

Sin dejar su eterna sonrisa, Romero Apis volvió a tomar agua y de inmediato un sorbo de café, para esperar la siguiente y obvia pregunta por parte del jefe de asuntos especiales Alfredo Camacho:

-¿Por qué no van a ser los mejores?

-Porque en lo económico hay la percepción generalizada de que los aspectos que pudieran impulsarla, ya han perdido sus efectos por los grandes motores de una economía como la nuestra. Solamente podría ubicarse en tres o cuatro aspectos esenciales: en el incremento de la inversión pública, en privada, en la extranjera y en el incremento de la masa salarial.

Explicó que los tres primeros aspectos de inversión, cualquier economista sin consigna o interés particular, nos diría que están prácticamente canceladas para los próximos dos o tres años.

La inversión pública, dijo, no es factible porque no tenemos una reforma fiscal que permita un incremento estructural del ingreso. "Prácticamente nuestros gastos están comprometidos al servicio de la deuda externa, a las transferencias de los estados y otro tipo de erogación. Mientras que las inversiones privada y extranjera no encuentran una base, un aliciente de inversión, por más que nos dicen que están disminuyendo el factor de riesgo del país".

-¿Pero políticamente también podríamos caer en situaciones de deterioro? -insistió en preguntar Irma Pilar.

-Claro -respondió de inmediato el diputado federal priísta-. En primer lugar, vamos a tener elecciones intermedias el primer domingo de julio. Por principio de cuentas sera sumamente difícil, dada la forma estructural de las leyes mexicanas y la forma estructural de la composición electoral mexicana, que algún partido político lograra tener una mayoría absoluta en la Cámara de Diputados.

"Permítanme ir a los números y a los cálculos. En primer lugar, independientemente del monto, el acopio del número de votos que haya ese domingo, que casi todos los observadores del mundo coinciden en que va ser una votación modesta, quizá estimable en unos 20 millones de votos, lo cual indica que cada curul va a costar 40 mil votos y lo cual indica que se va a pelar electoralmente centímetro a centímetro. Es posible que no se logren las mayorías absolutas', auguró.

Acomodándose sus inseparables lentes y dando un nuevo sorbo de café -o agua, qué se yo-, Romero Apis añadió:

"Se advierte, sobre todo a partir de la elección del Estado de México, un repunte fuerte del PRI, una caída en picada del PAN y un aspecto colateral relativo del PRD. El llamado efecto López Obrador se reflejó en alguna regiones del Estado de México colindantes con el Distrito Federal. Pero no necesariamente es factible que este efecto se refleje en todo el resto de la República. Si descontamos en muchas regiones del país el efecto López Obrador, la caída de Acción Nacional, puede ser, por lo menos hipotéticamente, que apostarle al PRI".

Aunque para ello, afirmó el ex subprocurador general de la República en la administración de Enrique Alvarez del Castillo, tendrían que darse por lo menos a causa de estos aspectos: primero, porque es una elección intermedia que siempre produce un entusiasmo menor que las elecciones generales; segundo, porque hay dos referentes que en las elecciones del 2003 se pierden por primera vez el "voto de castigo', que normalmente se daba contra el PRI y beneficiaba a otros partidos, muy particularmente a Acción Nacional, y el "voto del miedo', que se daba a favor del PRI para evitar las zozobras o las incertidumbres del cambio. Hoy cancelados estos dos impulsos electorales subliminales, es posible, repito, que estemos en 20 millones de votos.

La Cámara de Diputados, a final de cuentas, es una cámara proporcional. Aunque nos hacemos ilusiones de que es una cámara de representación distrital, no lo es. Si lo fuera yo no dudaría de que alguno de los partidos grandes pudiera obtener, por lo menos 151 de los 300 distritos del país. Tal como sucedió en el Estado de México, donde un solo partido ganó más distritos; es decir, la mayoría absoluta, que todos los demás partidos políticos juntos.

Pero allí no termina la composición, añadió, viene la composición plurinominal, que la final de cuentas siempre deja la Cámara compuesta de acuerdo con las proporciones nacionales. Nosotros tenemos tres partidos fuertes, más otros partidos políticos pequeños y no tan fuertes políticamente.

"Para que un partido tenga la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, necesita tener 51 por ciento de la votación nacional. Dividido el otro 49 entre las otras fuerzas. Suponiendo que el PRI pudiera tener el 51 por ciento de las votaciones, yo no creo que el PRD pudiera tener menos el 15 por ciento de la votación nacional. Sería ingenuo pensar que pueda desplomarse por abajo del 15 por ciento. Queda un 34 por ciento, que si quitamos los votos de los partidos menores y de los partidos emergentes, que pudiera ser un 8 por ciento en su conjunto, pudiera darle un 26 por ciento, un 25 por ciento, un 24 por ciento a Acción Nacional', dijo acompañado de una sonrisa maquiavélica.

Sin embargo, ya vuelto a la seriedad, Romero Apis vaticinó que se antoja difícil que en México un partido le saque, en julio próximo, 20 puntos porcentuales a su más cercano competidor. No creo que nadie logre la hazaña.

"Pero además, no estoy seguro que la LIX Legislatura tenga las actitudes de consenso, de tolerancia, de concordancia que ha tenido la LVIII. Repito, empieza a asumirse factores de enojo, de agravio, no quisiera decir de rencor, pero tiene reproches entre las fuerzas políticas del país', enfatizó.

Advirtió que eso hará que el gobierno tenga una controversia más álgida que hemos tenido hasta ahora. Pero el gobierno no es la única fuerza política. Hay una serie de fuerzas emergentes, de depósitos de grandes estancos de poder en México. Si tuviéramos que hablar de un primer nivel de poderes "metaconstitucionales', tendríamos que atenernos, por lo menos, a tres o a cuatro. Yo no me atrevería a dejar, a sacar de esa primera línea de poderes, al capital, a los medios de comunicación y al crimen organizado.

Los medios de comunicación es un poder real hoy en día. Y yo creo que en el futuro mexicanos, si no es que ya en el presente o en el pasado, es más fácil acceder en los más altos puestos del gobierno, si se cuenta con el favor de los medios de comunicación que si se cuenta con el favor de los partidos políticos. Por grandes o importantes que seamos, opinó el priísta.

Añadió que "el dinero es un factor esencial del país, quizá en todos los países. Pero en México el capital está indisolublemente ligado al poder político. En México el dinero es un factor de poder político. Así como en México ser pobre es sumamente débil, ser rico es ser sumamente poderoso. Los mexicanos pobres no tienen acceso, ni siquiera al mínimo, de derechos legales. Los mexicanos ricos, tienen acceso hasta al proyecto nacional de elección.

"Yo me atrevo a creer que el Presidente mexicano, no estoy hablando del actual, sino en general de hace muchos años, habla más veces a la semana con los 10 mexicanos más ricos, que con los 10 gobernantes más importantes. No me queda la menor duda', señaló con un dejo de tristeza combinado bruscamente con un gesto de rabia, de coraje.

-¿Esto nos llevaría a estamos en riesgo de una ingobernabilidad en los siguientes años? -preguntó nuestro jefe editorial, Víctor Guerrero.

-Vendrían, quizá, más dificultades para entablar un proyecto de gobierno. No quisiera utilizar la palabra ingobernabilidad, como sinónimo de desorden, de caos, de efervescencia. Simplemente de mayor incapacidad para lograr un proyecto funcional de gobierno. Es decir, si ahorita no hemos podido cambiar siquiera de aeropuerto, quizá en el futuro no podamos cambiar ni siquiera el sentido de las calles.

-¿Pero entonces que es lo que se requiere? -cuestionó Héctor Cruz.

-Lo primero es que no nos venguemos. Luego, que pensemos más en la función de una encomienda nacional y un poco meno en lo personal, o en ambas al mismo tiempo. No soy romántico y no creo el egoísmo pueda ser reducido. Pero el egoísmo tiene que suavizarse con ciertas pugnas de responsabilidades políticas. Tenemos que hacer un gobierno verdaderamente demócrata. Porque ya nos embarcamos en el destino de la democracia y creo que éste no tiene reversa. No construyamos con esto, con la democracia, o en una "tecnocracia', que es un gobierno de otro y no nuestro, ni en una "cardiocracia', que no gobernemos con el corazón ni gobernemos con el poder y con irresponsabilidad.

"Tres son quizá los vicios más graves de los hombres de gobierno. Desde luego, la irresponsabilidad, y desde luego, la inconsciencia. La irresponsabilidad que deviene de no asumir sus obligaciones y la inconsciencia, que deviene, de no saber cuál son sus obligaciones. El irresponsable sabe sus obligaciones y deliberadamente las incumple; el inconsciente, quisiera cumplirlas pero no sabe cuáles son sus responsabilidades.

"Y remitiría una tercera, que es la muy grave en las sociedades y sobre todo en las sociedad dolidas, creo que es el cinismo. Creo que en México ser cínico actualmente, no solamente es censurable sino sumamente peligroso. Pensar que se puede engañar, porque todos somos tontos, o pensar que aunque no los engañamos porque son inteligentes no nos importa su inteligencia.

-¿Me preocupa cuando usted dice que el crimen organizado es poder "metaconstitucional" en México. Es tan grave ese problema? -preguntó, efectivamente con preocupación la columnista política Irma Pilar Ortiz.

-Bueno, es un poder de desafio al orden de derecho. Es un poder que realiza su crecimiento, su instalación, su acopio de recursos en contra del Estado de Derecho, que le disputa espacio y que ha demostrado en muchas ohasiones que es capaz ser más dueño de la ley que el orden establecido. Simplemente, las cifras de impunidad mexicana demuestran que el crimen va ganando y el gobierno va perdiendo.

Pero no reside solamente en ello. Existe un itinerario histórico, particularmente en el crimen organizado. En una primera etapa el crimen acostumbra delinquir, acostumbra actual a escondidas de la autoridad. Es el crimen aldeano, es el crimen primitivo, incipiente que actua cuando la autoridad no se da cuenta. O en la medida que la autoridad, desde el policía hasta los altos jefes, no se dan cuenta de sus fechorías y esperando de que nunca se den cuenta.

Una segunda etapa, que es la etapa organizativa del crimen, la etapa corrosiva, la etapa corruptora, donde el delito actúa ya con conocimiento pero también con el consentimiento de la autoridad. Es decir, a base de un intercambio de favores, de retribuciones, ya no se actúa a escondidas, sino con pleno conocimiento. Es más se le tiene que avisar a la autoridad lo que se va hacer para contar con la protección debida.

Y una tercera etapa, no es la mexicana, la han transitado otros pueblos, pero no estamos vacunados, nadie ha estado vacunada frente a ella, cuando el crimen ya no pretende comprar a la autoridad, sino sustituir a la autoridad. Ser ella misma la autoridad, sentar a alguien de su grey en el sillón de la autoridad. Ese es un desafio.

-¿Ese es el caso de Colombia? -preguntó a lo lejos Vicente Monroy.

Sin responder de inmediato, Romero Apis buscó con la mirada a su interlocutor. Una vez ubicado, le respondió:

"No estaría muy seguro en que medida ellos han transitado de una y otra etapa. No me atrevería a pensar o acusar que algunos altos funcionarios colombianos son parte de esas organizaciones criminales. Lo que sí es que atraviesan una fenómeno corrupcional muy similar al mexicano y de otros países. Pero no me atrevo a señalar que en Colombia y mucho menos en México, se haya llegado a esta tercera etapa. Pero si es necesario saber que ésta es la siguiente, si no se toman acciones previsibles, pero sobre todo si no se toma conciencia".

Enfatizó el legislador que el crimen organizado no es un fenómeno de policías y ladrones. Es un fenómeno de poder. No está en disputa ni el objeto del delito ni el dinero del delito, está en disputa la nación.

-Diputado, con su experiencia de siete veces como procurador y ahora como presidente de la Comisión de Justicia en la Cámara de Diputados, vemos que en la justicia queda en entredicho, cuando vivimos tiempos de detenciones, de arraigos y que la justicia se aplica no exactamente debidamente. Hay vemos la persecución de miembros de su partido. ¿Qué opina al respecto? -cuestionó Alfredo Camacho.

-Es muy lamentable, no contra miembros de un partido, no contra miembros de mi partido, que se ejerza justicia sin pruebas. La tenue frontera entre un sistema de derecho civilizado y un sistema de derecho bárbaro, pues son las mejores y refinadas leyes, y esos son mencionadas en las más refinados discursos. No son los mejores y más refinados procedimientos en los tribunales. Es un solo elementos que los juristas lo llaman pruebas. Los sistemas de derecho civilizado actúan con base en pruebas. Los sistemas de derecho actúan sin ellas. Actúan a puras voluntades.

Yo he rechazado toda mi vida, la he censurado en el ejercicio de los trabajos que he tenido encomendados desde el gobierno, pero lo he censurado desde el ejercicio profesional, lo he censurado innumerablemente dentro de la hospitalidad de EXCELSIOR, que no debiera existir nunca un juicio, de un procedimiento, sin pruebas.

Hace poco hice un mensaje a la autoridad electoral nacional. No porque fuera mi partido, sino por cualquier otro partido. Pero en el caso de la multa impuesta a ese partido, no a mí, si a la opinión pública, si al público, si al pueblo, se nos mostrara una prueba contundente de lo que hizo ese partido, no cinco, no 15 pruebas, una. Yo rogaría a EXCELSIOR, yo rogaría a todos los medios que me lo permitieran, la oportunidad de desdecirme de lo que estoy sospechando de la autoridad electoral. Y me pondría a disposición de la autoridad electoral para desdecirme ante los medios que ella misma designara. El día que a los mexicanos les mostraran una prueba para sancionar a ese partido o a cualquier otro.

-¿La impartición de justicia, ya sea en el ámbito electoral o judicial, está en su peor momento?

-No creo que sea su peor momento. Quizá el peor fue cuando la segunda audiencia de la Inquisición. Pero tendría que estudiarlo con detalle para ver si cayó en eso.

-¿Pero qué ha fallado, licenciado. Recuerdo mucho que cuando usted era subprocurador general de la República fue el primero en lanzar la primera voz de alarma de que el narcotráfico ya había dejado el portafolio para transportar la droga y su dinero en aviones particulares. Y lejos de eso, tanto en esa administración, como las que siguieron, nada se hizo. Hoy el crimen organizado ha llegado a los niveles que hoy vivimos. ¿Qué pasó? ¿A quién responsabilizar de todo esto?

-Creo que lo que ha fallado es que no hemos tenido la suficiente voluntad política, para avanzar en los temas de justicia. Hace unos meses alguna ciudadana de Naucalpan me dijo: "Oiga diputado, nosotros no queremos reformas fiscales, sino reformas penales. Nosotros no queremos que ustedes estén pensando de dónde sacar dinero. Nosotros queremos que ustedes piensen cómo protegernos". Yo estuve absolutamente de acuerdo. Pero quienes estamos deseosos de una reforma penal de fondo, no somos una voz ni abundante ni mayoritaria y muchas veces creo que hasta somos una voz molesta.

A veces hasta con amigos y colegas que le brindan a uno su aprecio, su amistad, su comprensión, su tolerancia, siente uno que llega a ser un personaje molesto. Ya llegó Romero Apis, ojalá no se ponga a hablar de la reforma en justicia, ojala platique de otra cosa, de política, de elecciones o de negocios. Pero que no platique de los mismo. Es decir, no es un tema del que los mexicanos, al menos en el ámbito gubernamental, de las fuerzas políticas, sea aceptado.

Aun lodemuy preocupados y muy responsables por el bienestar de la sociedad, por el bienestar del pueblo, muchos me han dicho con el corazón en la mano: "Romero no necesitamos justicia, necesitamos comida". Y no he podido resolver todavía quién tiene la razón.

-¿Pero además lo que demanda la sociedad es que si en efecto se necesita comida, pero también está la seguridad de que no se lo quiten.

-Claro. Pero se piensa que un primer paso de la justicia, a veces indebidamente se piensa, que es un paso del orden presupuestario. Ciertamente se necesita dinero para algunas cosas, pero hay otras que no son problemas de dinero. Hay algunas que son problema de otro orden. Propusimos reformas importantes en el proceso penal mexicano. Las preocupaciones que tenemos han hecho que no podamos avanzar. No se han logrado los consensos. Hay reformas que atendían a tener un juicio eminentemente probatorio. Esto ya no gusta a todos. El proceso sin pruebas es un proceso cómodo.

La averiguación previa mexicana es el coto de podeelmás extenso que haya creado un sistema de derecho civilizado o contemporáneo. No existen en los "luises', ni en los "romanov', ni en ninguna dinastía que podamos imaginar, un poder más grande que el del Ministerio Público mexicano en la averiguación previa. Es el dueño absoluto de la averiguación previa. No tiene términos, no tiene plazos, no tiene fechas. Todos los impulsos procesales son de él no de los demás.

Nadie puede decirle qué hacer, ni el delincuente, ni la víctima. No hay autoridad que le diga qué hacer, ni contralores. Nadie puede combatir sus resoluciones. Las resoluciones del Ministerio Público en la averiguación previa sólo terminan de dos maneras: O consignando o archivando. Es decir, si consigna no hay defensa jurídica posible contra esto, no hay amparo contra esta acción.

El amparo comienza a partir de la orden de aprehensión. No hay defensa jurídica contra la consignación y no hay defensa jurídica contra real contra el no ejercicio. Es decir, no hay una autoridad en México o en el mundo civilizado más poderosa que el Ministerio Público. Frente al Ministerio Público en la averiguación previa, cómo se defiende un ciudadano común y corriente, poderoso o no, rico o no. La naturaleza y la ley nunca le ha dado al ciudadano una sola salida repugnante, una sola salida odiosa, como es la corrupción. Esa ha sido la única posibilidad de defensa.

En el proceso, las cosas cambian un poco. Allí el Ministerio Público se vuelve una autoridad más frágil y en ocasiones hasta más frágil que la propia defensa. En la averiguación previa el Ministerio Público no tiene posibilidades de perder. Mientras no sea verdaderamente idiota el agente, ni se tropiece con sus propios pies, no podrá perder el caso.

Pero en el proceso, allí si vienen las dificultades, y sobre todo si el proceso llega una averiguación previa deficientemente integrada. Entonces en ese momento el estado tiene que recurrir a otra forma, igualmente repugnante y repulsiva, que es la consigna. Tiene el poder político de recurrir a la consigna en dos o tres o cinco por ciento de los asuntos que verdaderamente le interesa, a cambio de que en el otro 95 por ciento haga lo que quiera.

Ese es el panorama descrito por falta de un sistema vinculatorio de pruebas, por falta de un sistema de impulso procesales y por falta de un sistema impugnatorio de las resoluciones del Ministerio Público.

Qué pasa entonces con un Ministerio Público investigador. Ese se combina con un fenómeno o con un vicio cultural mexicano. Parecería que es más importante la averiguación previa que el proceso, que es más importante la aprehensión que la sentencia.

La aprehensión es noticia, la sentencia difícilmente. Pero no sólo me refiero a noticia frente a la sociedad dentro del propio gobierno. La averiguación previa llega a la cúpula, la sentencia llega a la oficina del tercer secretario auxiliar de la casa mayor de Tacubaya y nadie la vio. La orden de aprehensión llega por el "teléfono rojo', que no recuerdo cómo se llama.

Es el Ministerio Público entonces el que se encarga para obtener sus logros, sus laudos, sus ascensos, de lograr la consignación, si se puede la orden de aprehensión y el auto de formal prisión sin desentenderse de la sentencia. Como en México existe el aforismo perverso de que una orden de aprehensión, una consignación, un auto de formal prisión y un vaso de agua no se le niegan a nadie.

Aunque la sentencia no salga, está bien ahí se va, y la gente se queda en la cárcel con razón o sin razón. Porque en muchas ocasiones sucede, y este diálogo lo hemos escuchado mucho: "Señor agente del Ministerio Público hay que consignar. Oiga jefe, pero esto no da para orden de aprehensión y mucho menos para sentencia. No importa. Consignamos, damos la conferencia de prensa, reporto arriba y luego ya veremos".

Ese diálogo con el juez: "Oiga señor juez, ayúdenos con la orden de aprehensión. Y este responde que ya está la orden, aunque dudo que de para auto de formal prisión, pero no da para sentencia; eso sí ténganlo por seguro desde ahorita. Pero ahí está la orden de aprehensión". Con eso el Ministerio Público ya la libró, porque es lo único que le interesa a su jefe.

También en México hay mucha volatilidad en los cargos. Y en México dura más un juicio que un procurador o un subprocurador. Entonces cuando el juicio termina ya está otro jefe que no sabe de esa sentencia de la que le están hablando. De qué asunto. No sabe si es o no importante. Y si es absolutoria, pues el fracaso es del que se fue. El ya se coronó, el que se fue aunque no le sirvió de mucho por lo visto, ya le sirvió para la consignación y la orden de aprehensión, la sentencia no importa.

Normalmente un procurador en México recibe sentencias adversas de casos iniciados por su antecesor. Indebidamente no alcanza tanto la permanencia en la procuración de justicia en México.

-Sobre la Sección Instructora. Se viene un problema importante, no sólo para la Comisión de Honor y Justicia, para el propio Congreso, para lo que resta de la legislatura, y por supuesto para el partido en el que milita. Afirma que sólo faltaban dos sesiones para emitir una resolución por parte del legislativo. ¿Qué anticipa? ¿Cuáles van a ser los riesgos en un marco de agravios, de enconos, de reproches, en el marco electoral, en le marco en el que ya se sancionó a su partido? ¿Qué viene pues con ese asunto del Pemexgate, qué anticipa?

-Bueno, creo que estas cuestiones pueden tener un trasto muy vertiginoso en las próximas horas, en los próximos días. Hablemos hipotéticamente. Ahorita existe una suspensión definitiva que determina que la génesis, llámese la instalación, el establecimiento, la designación y todos los aspectos para la instalación de la Sección Instructora es ilegal. Esta es una suspensión definitiva, no es la resolución final del amparo, la cual tendrá que sobrevenir, en uno u otro sentido, en un periodo que puede llevar de tres a seis meses a partir de ahorita. Es decir, iría terminando por los meses de junio a septiembre de este año.

Sin embargo, esta resolución que no dice que pare sus actividades, sino que dice que es ilegal, hasta este momento, la instalación de la Sección Instructora, obligaría en buena lógica jurídica a suspender las actividades del órgano instructor. Cosa que si resulta, como es muy probable, dado el sentido del acto y la suspensión provisional, primero, y la suspensión definitiva, después, que la resolución final lleve este mismo sentido, pareciera que a no hay pruebas, ni alegatos, ni cosas ajena, más que elaborar un simple procedimiento de trámite.

Entonces todo lo actuado por la Instructora, desde origen hasta el día de hoy o más si siguiera actuando, sería del orden infructuoso jurídicamente. Sin embargo, si actuara la Sección Instructora. ¿Cómo actuaría? Sería entregando un informe condenatorio al Pleno de la Cámara de Diputados, la cual se tiene que erigir en jurado en un proceso muy del tipo de los que vemos en las películas, donde hablará ante el Pleno el procurador general de la República o sus representantes, los acusados o sus defensores y harán todas sus alegaciones.

Una vez concluidas todas esas alegaciones, se quedará el pleno ya sin ellos. Y el Pleno erigido en jurado, no de 12 sino de 500, empezará a discutir el sentido de la resolución. Es posible que este sentido ya esté predeterminado, ya esté ordenado, ya esté firmado casi, no se si ya esté pagado. Pero es muy previsible que el resultado sea condenatorio. Este resultado tendría dos aspectos graves para la vida del país: en primer lugar, tendría un efecto jurídico importante y grave. Esa resolución del Pleno sería inatacable, aún viciada, sería inatacable. El fuero sería removido y quedarían los acusados a disposición de la autoridad correspondiente.

El Pleno de la Cámara erigido como jurado estará compuesta por los 500 diputados, los cuales posiblemente 496 no conocen el expediente; que posiblemente 500 no han leído las 70 mil fojas del expediente; y del cual posiblemente 450 o 480 por no ser abogados ni penalistas, aunque lo leyeran, no sabrían qué dice el expediente.

En esas condiciones uno tiene que vs ar como le dicen que vote. Justicia de mayoritero, quién sabe.

-¿Cuál sería el costo político para el partido? ¿Y además no cree que se ha abusado en la defensa del partido a personas que moralmente han sido muy señaladas, acusadas, inculpadas por el caso Pemexgate?

-Creo que el costo político no es para un partido. Creo que el costo político de esto es para todos los partidos en su conjunto, es el gobierno en su conjunto y es para el sistema político nacional globalizado. La gente quiere un proyectomee vivienda, no quiere un proyecto de resolución en el Pemexgate. A nadie le interesa realmente lo que pasó en el Pemexgate, si fue cierto o no. Si alguien piensa que puede engañar a la sociedad mexicana, dándole una resolución del Pemexgate, aunque los hospitales del Seguro Social no tengan ni jeringas. Está equivocado. Con la resolución del Pemexgate no se come, no se estudia, no se tiene vivienda, no se tiene empleo.

El mérito del Pemexgate, no va a ser para alguien. Por el contrario, piensan que nos hemos enfrascado en pleitos estériles, en detrimento de servir a la sociedad y en detrimento de nuestra propia seguridad. Que estamos castigan a alguien porque es nuestro enemigo y no a alguien porque se lo merece. Y que hemos destinado millones de pesos, millones de horas, esfuerzos, declaraciones, millones de pagos, para castigar a alguien que no le interesa a los mexicanos, en lugar de castigar a quien los asalta, al que los secuestra, al que los viola, al que los mata.

-¿Pero finalmente la sociedad mexicana si quiere que se castigue a alguien por este caso?

-No estoy muy seguro de que quiera que se castigue al PRI, a los del Pemexgate, a los "Amigos de Fox" o los "Amigos del PAN". No estoy muy seguro de eso. Habría que ver lo que dice la gente con o sin el Pemexgate el 6 de julio. Pero no estoy muy seguro de eso. No creo que la gente quiera tanto, tanto, tanto a un partido encontrarse con el odio que le tenga a otros más partidos.

Repito, estoy seguro que entre la primera y segunda fuerza partidista no habrá diferencia de más de un dígito el 6 de julio. No tengo la idea de que alguien esté tan enamorado de un partido quiera que se castigue a alguien.

-¿Qué hay de la impunidad en este asunto, de entrada?

-Dennys Tompson decía que es muy difícil que el poder se castigue a sí mismo. No se refería, desde luego, a México, ni se refería a los asuntos de los mexicanos. Se refería a una primicia general. Es muy difícil que el poder se castigue a sí mismo o que castigue a los suyos. El poder castiga a los otros, salvo que en algo que normalmente nunca lleguemos a ver, es que el poder sea traicionado por los suyos. Que en algo no le hayan hecho bien las cuentas al poder, o en algo no le hayan dado los resultados debidos al poder.

-¿Sobre esta hipótesis podríamos señalar a los Amigos de Fox?

-No, no, no me atrevo a decir eso. Creo que estoy hablando de una hipótesis -Dijo y soltó una sonora carcajada, que fue acompañada por el resto de los asistentes a la entrevista.

-¿Pero si se podría decir que no se mide con la misma vara un caso y otro?

-No, no se midió igual. El caso del IFE, independientemente de cualquier factor, por un defecto de la ley, y esto no es una culpa del IFE, pero por un defecto del Cofipe, el IFE no puede sancionar a nadie, no al PRI, a nadie. Tiene atrofiada, tiene esterilizada de origen su capacidad sancionadora.

Permítanme explicarlo. El artículo 14 constitucional establece un principio que se llama la exacta aplicabilidad de la pena. No se puede imponer una pena a nadie, si esa pena no está prevista en una ley y esa pena exactamente correspondiente a la conducta que se pretende sancionar. Algunas penas que tiene el Cofipe no son precisas. Una de ellas, entre ellas está la que se le impuso al PRI.

Dice el Cofipe que se puede sancionar a un partido en algunas circunstancias hasta con la supresión con la mitad o del total de sus ministraciones, la lana, por el periodo que dicte la resolución. Es decir, el tamaño de esa pena no está en la ley, sino en la resolución del sancionador y con eso se violenta el artículo 14 constitucional, porque puede quitarle el 50 por ciento de su administración de un día, de un año o de toda la vida. No dice la ley de por cuánto tiempo es la mitad. Es un defecto, un error de la ley.

Posiblemente en la elaboración del Cofipe, no lo sé, no participó ningún penalista. Entonces no son principios mexicanos, son principios de derecho universal. Todos los países civilizados tienen el equivalente al artículo 14 constitucional.

Entonces es como si dijera que el que haga tal o tal cosa se le aplique una amputación. Pero no dice si de una falange, una extremidad o de las cinco extremidades -y volvió a arrancar la sonrisa del reducido auditorio, que ya para esos momentos era acompañado por nuestro jefe de información, Miguel Barba-. No específica. Entonces una pena de esas magnitud en la ley, no se aplica porque no es exacto. El tamaño de la pena es impredecible.

La otra inexactitud que viola ese artículo 14. Uno de los artículos, el 49 A del Cofipe, establece las conductas obligadas. Y otro artículo, el 269 establece las penas en un listado. Ese artículos se parece a otro del Código Penal, el 24, que es artículo muy bueno para dar clases de derecho, pero nunca se utiliza para hacer funcionar el derecho. Ese artículo establece todas las sanciones que pueden aplicarse en el Código Penal mexicano. Contempla 18 incisos, donde contiene 18 penas.

Y así, Romero Apis continuó dando una cátedra de derecho penal y las contradicciones que tiene con el controvertido y discutido Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), cuando casi al final de la prolongada y larga entrevista el jefe editorial, Víctor Guerrero, lanzó otra de sus preguntas:

-¿Diputado, aspira a la gubernatura del Estado de México?

-¡Claro que quiero ser gobernador de mi estado! -respondió secamente el legislador- Quiero trabajar por mi estado y mi gente. Conozco su problemática. Si me gustaría -dijo con un largo suspiro, como pretendiendo que la cúpula de su partido, el PRI, alcanzaran a escuchar sus aspiraciones.