Sin Acceso a Educación Superior, Unos 8 Millones Entre 19 y 24 Años

 

Desfavorable Incorporación Laboral: De la Fuente

 

Por ARTURO OCHOA

 

Alrededor de ocho millones de jóvenes del país, de entre 19 y 24 años de edad, no tienen acceso a la educación superior y, por consiguiente, su incorporación al mercado laboral es generalmente desfavorable. De diez milllones de aspirantes a cursar estudios de ese nivel, sólo el 20 por ciento puede hacerlo.

En ese sentido, Juan Ramón de la Fuente, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, detalló que sin una universidad pública más vigorosa, sencillamente no se podrá atender la demanda legítima que miles de jóvenes claman para estudiar en instituciones de nivel superior del país.

"Todo el dramatismo de esta realidad se vive anualmente en la UNAM, cuando 83 mil aspirantes concursaron por obtener u de los 8 mil 400 lugares que se ofertan, con una probabilidad promedio de ingreso de uno de cada diez", dijo.

De acuerdo con el censo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, desde el año 2000, en el país existen cerca de diez millones de jóvenes, de entre 19 y 24 años, de los cuales sólo el 20 por ciento podrá ser atendido dentro del sistema educativo en el nivel superior; es decir, la demanda insatisfecha es de ocho millones.

En la ciudad de México, las personas del mismo rango de edad, son casi un millón y, en contraste, las tres principales instituciones públicas, como UNAM, Instituto Politénico Nacional y Universidad Autónoma Metropolitana, en suma, atienden a menos de 500 mil solicitantes.

En tanto, Enrique Villa Rivera, secretario académico del IPN, enfatizó que "mientras no exista una política educativa de Estado, para crear más instituciones públicas de educación superior, los aspirantes no tendrán un espacio para su formación", luego de resaltar que las ya existentes, no pueden incrementar su matrícula.

En educación superior -mencionó- si analizamos la demanda y también la media poblacional, para los próximos 25 años, vamos ateener una demanda creciente de espacios educativos, este es un problema que debemos enfrentar a nivel nacional, y no atañe a las instituciones por separado.

Recordó que en la zona metropolitana, el último esfuerzo importante que se hizo, fue la creación de la Universidad Autónoma Metropolitana y, más recientemente, la Universidad de la Ciudad de México, pero con un crecimiento prudente y limitado, por recursos financieros.

 

CIFRAS DE RECHAZO

 

Durante el mes de marzo de este año, la UNAM abrió su concurso de ingreso para el ciclo escolar 2003-2994, recibiendo 83 mil solicitudes, pero sólo puede aceptar a 8 mil 400 lugares disponibles, entre el proceso escolarizado y el Sistema de Universidad Abierta (SUA). La demanda mostró un importante incremento del orden del 14 por ciento, en relación con el 2002, cuando se registraron 72,855, y más espectacular aún, si se toma como referencia al 2001, cuando se tuvieron 48,100 aspirantes, por lo que, en dos años, el aumento es cercano al 40 por ciento.

Una tendencia similar registra el IPN, explicó Villa Rivera, al citar que en el 2001, la demanda fue de 60 mil; en el 2002, de 70 mil y, para este año, se espera sea cercana a los 80 mil. "Como vé, hay una demanda creciente de espacios educativos, y lo mismo ha pasado con la educación media superior.

En tanto, la UAM reporta que su demanda se ha comportado estable en los 50 mil aspirantes, con una oferta global de diez mil estudiantes de nuevo ingreso, lo que da un promedio de aceptación de uno de cada cinco.

Sylvia Schmelkes, especialista en el tema, refirió que, "ante un sistema educativo desigual, una educación superior en expansión, no puede seguirse proponiendo como reto mejorar sus sistemas de selección, porque trae como consecuencia -como, de hecho, ha ocurrido- el recrudecimiento de la selectividad social del sistema.

Estimó la ex funcionaria de la SEcretaría de Educación Pública, que "el reto consiste en enfrentar desde la educación superior, la consecuencia del modelo de desarrollo desigual sobre la enseñanza de la población mexicana, dando por resultado un sistema educativo desigual y segmentado, que no sólo ofrece desiguales oportunidades de ingresar y permanecer dentro de sistema, sino de aprender en él".

Consideró que se requerirán nuevas formas de organización y desarrollo curricular, así como de mecanismos distintos de enseñar. Pero -enfatizó- "no es posible seguir abriendo oportunidades exclusivamente de educación técnica, por el sólo hecho de que las comunidades beneficiadas son fundamentalmente rurales o indígenas.

 

CAMINO AL DESEMPLEO

 

La carencia de oportunidades para ingresar a la educación superior y, ante una difícil situación económica, los jóvenes se ven obligados a incorporarse en una situación desfavorable al trabajo, en el menos dramático de los casos, porque muchos pasan al comercio informal, a las "chambitas" y el desempleo, en la situación más grave.

La población juvenil de México es la más afectada por el desempleo, y constituye una oferta laboral de casi un millón de personas cada año, señala Roberto Castañón, especialista ex funcionario de la SEP y de la UNAM, en su obra "La Educación Media Superior en México", realizada en colaboración con Rosa María Seco.

Desde el momento en que desertan de la escuela, la mayor parte a los 16 años de edad, y hasta los 22 años, los jóvenes atraviesan por la etapa decisiva para encontrar un lugar estable en el mercado de trabajo y, de no lograrlo, parecen estar destinados a aumentar las filas del desempleo crónico o de la economía informal, apuntan los especialistas.

La Universidad Nacional ha expresado por diversos conductos sus propuestas, con la finalidad de contribuir a una perspectiva de Estado sobre educación, en particular de la superior, pero "tenemos un camino largo por recorrer, afirma el rector de la UNAM.

En forma coincidente, De la Fuente Ramírez, Villa Rivera y Enrique González Torres, rector de la Universidad Iberoamericana, advirtieron de la necesidad de diversificar una oferta de calidad, debido al crecimiento irracional de instituciones privadas, que no reúnen los elementos necesarios para preparar adecuadamente a millones de jóvenes en México, que requieren educación para incorporarse de una mejor manera al mercado laboral, en beneficio propio y de la nación.