Urge Fortalecer la Fiscalización de Recursos Partidistas: IFE

 

ü       "La Transparencia no los Debilita"

ü       Pulcritud no es Afrenta: Woldenberg

 

Por ADOLFO SANCHEZ VENEGAS

 

El dinero en la política debe tener un manejo transparente y conocido, porque "conviene a todos, a partidos y ciudadanos, lo cual fortalece a la democracia". Por ello siempre que se encuentren obstáculos para conseguir la transparencia de los recursos que fluyen a esta actividad, será pertinente mejorar y fortalecer los instrumentos de fiscalización de los recursos partidistas.

"La transparencia no debilita a las organizaciones partidistas, al contrario, fortalece su credibilidad. La pulcritud en la tarea de fiscalización no puede entenderse como una afrenta a los partidos, sino como una condición de legitimidad del sistema político democrático".

Así lo estableció José Woldenberg Karakowsky consejero presidente del IFE, al señalar que los medios de comunicación son algo más que el espejo del debate, porque lo modulan: su trabajo diario se ha convertido en la respiración misma de toda la vida pública.

También, expuso que México vive hoy en la democracia y lo consiguió dentro del cauce electoral, acreditando el método de la negociación y el diálogo, atajando siempre la violencia, privilegiando el acuerdo, traducido en reformas constitucionales y legales.

Al participar en la inauguración de la II Conferencia de la Red Mundial de Organismos Electorales, comentó que no obstante las críticas, que por muy distintas razones han recibido los partidos políticos, es posible reconocer que no hay democracia perdurable sin estas instancias.

Espacios insustituibles, dijo, para la expresión, la representación y el procesamiento de los intereses de franjas importantes de ciudadanos, las organizaciones partidistas son también la columna vertebral del Estado democrático moderno.

En definitiva, abundó, los sistemas de partidos son consustanciales a la democracia representativa, característica de las sociedades masivas, complejas y plurales contemporáneas, cuyo funcionamiento supone procesos electorales regulares y permanentes.

Al hablar sobre el dinero en la contienda electoral, expuso que en la política es motivo de atención y de tensión en los sistemas partidistas de Europa Occidental, Norteamérica, América Latina o Asia, de algunos países de Africa y Europa del Este.

Es decir, subrayó, se trata de un problema general, común, que impacta a la calidad y credibilidad del conjunto de las democracias.

Por ello mismo, agregó, que este es un asunto estructural de todas las naciones democráticas: en el mundo entero las organizaciones partidistas compiten por el respaldo de la ciudadanía y siempre puede existir la tentación de recurrir a fuentes no permitidas de financiamiento, de gastar más de lo permitido o de no declarar el origen algunos fondos.

Ante especialistas electorales de diversos países, sostuvo que el tema del control de los ingresos y egresos de los partidos es consustancial a las democracias contemporáneas.

La "universalización" de los problemas planteados por la relación entre política y dinero, enfatizó, no admite soluciones generales y mucho menos simples.

Más bien, prosiguió, todas las propuestas al problema son siempre particulares, locales y variables. "Dicho en breve: en este tema que afecta a todos no hay una única receta de aplicación general.

Woldenberg Karakowsky alertó que siempre que se encuentren obstáculos para conseguir la transparencia del dinero que fluye a la política, será pertinente mejorar y fortalecer los instrumentos de fiscalización de los recursos partidistas.

"La transparencia no debilita a los partidos, al contrario, fortalece su credibilidad. En este terreno conviene ser explícitos: la pulcritud en la tarea de fiscalización no puede entenderse como una afrenta a los partidos, sino como una condición de legitimidad del sistema político democrático".

Al hablar sobre el papel de los medios de comunicación, expuso que es un asunto que gravita directamente sobre la calidad de la democracia, lo mismo en países cuya democratización es reciente que en aquellos con una larga tradición de gobiernos y parlamentos emanados del sufragio popular.

Si bien es cierto que por una parte los medios tienen una capacidad de propagación que ningún candidato político puede despreciar, indicó, también hay que reconocer que los mensajes concisos que se pueden transmitir por el lenguaje televisivo, pueden ser demasiado esquemáticos para reflejar cabalmente la amplitud de la discusión política.

El tema de los medios, insistió, trasciende el asunto estrictamente electoral, pues no hay un solo fenómeno social ni político relevante en el mundo de nuestros días que pueda ser interpretado prescindiendo del papel de los medios de comunicación.

Sobre la responsabilidad de los partidos políticos, el consejero presidente del IFE afirmó que no obstante las críticas, que por muy distintas razones han recibido, es posible reconocer que no hay democracia perdurable sin partidos.

Las organizaciones partidistas son las protagonistas de la política y por ello, quiérase o no, con sus acciones acaban influyendo sobre la valoración social hacia la democracia.

Insisto, el presente y el futuro de la democracia, están en manos de los responsables directos del Estado representativo moderno, de los partidos.

Luego, apuntó que como las democracias no están exentas de problemas, es conveniente reflexionar sobre algunos de los territorios difíciles que tienen que atender los sistemas democráticos para ser menos frágiles y más capaces de ofrecer horizontes de futuro a las sociedades donde se asientan.

Por su parte la directora de la División de Asistencia Electoral de la ONU, Carina Perelli, dijo que la democracia electoral es una parte particularmente importante de toda la democracia, en la medida que permite dirimir conflictos en forma pacífica.

A su vez el presidente de la junta directiva de la Fundación Internacional para Sistemas Electorales, William Hybl, dijo que esta es la segunda ocasión en que se reúnen representantes de todo el mundo en una reunión de este tipo.