Representa 70% del Balance de la Banca Privada la Deuda Oficial: Carstens

 

ü       Falta Financiamiento Eficaz a la IP, Motor del Desarrollo

ü       Sí Prestan los Bancos, y Mucho, al Gobierno

ü       Aún Podríamos Crecer a Ritmo de 3% en 2003

 

Por JAIME CONTRERAS y SALVADOR MACIAS

 

El Gobierno es el primer deudor de la banca. Incluyendo Fobaproa, la deuda oficial con los empresarios del dinero representa 70 por ciento del balance de los bancos privados, reconoce Agustín Carstens Carstens, y clama porque esta relación se acote a partir de políticas que permitan más financiamiento, eficaz, efectivo y a tasas competitivas, hacia el sector privado, el verdadero motor de crecimiento nacional.

"No es cierto que la banca no preste. Lo hace, y mucho, al Gobierno Federal", acepta a EXCELSIOR el subsecretario de Hacienda y opina, en paralelo, que a pesar del nerviosismo de algunos consultores empresariales, México sí está aún en posibilidad de crecer a un ritmo de 3 por ciento en 2003.

Y en el caso de la inflación, si bien algunas voces hablan de que este flagelo repuntará 4.38 por ciento en este ejercicio, o sea, 1.38 por ciento arriba de lo proyectado, esto es tanto como presentar "un examen en donde en lugar de diez, sacaríamos nueve, cuando la mayoría de los países emergentes lo reprobarían".

En lo tocante a las decisiones sobre temas clave como lo fiscal, la política asistencial y la de pensiones advierte, demanda, sostiene: "las decisiones que dejemos de tomar ahorita tendrán un impacto muy importante dentro de unos años y no habrá tiempo para recuperar el espacio perdido".

Ya entrada la noche Agustín Carstens recibe a los reporteros en sus oficinas de Palacio Nacional. Habla con lentitud, meditando sus respuestas y aclara -de entrada- que de ninguna manera le conviene a Estados Unidos tomar represalias de cualquier tipo contra México por haber votado en favor de la paz en Oriente Medio.

Y aclara: la Unión Americana tiene que superar cualquier decisión presuntamente adversa por el bien de la región. Desde un punto de vista de seguridad y económico a nuestros poderosos vecinos les beneficia "tener un México fuerte". Eso sí, debe existir -agrega- mucha cooperación porque tenemos miles de millas de fronteras con ellos y la prosperidad económica se hará, sí, a partir de fronteras seguras.

En el rostro del entrevistado se dibuja el cansancio después de una larga jornada ('eso de las reuniones para alcanzar un acuerdo del campo, sí agobia", confiesa). Empero, paciente y dispuesto responde a las dudas y solicita, por ejemplo, que como el crédito está repuntando "a partir de una base muy baja", el financiamiento debe incrementarse en campos clave como la vivienda y el desarrollo de la infraestructura.

Enfundado en su traje azul marino, Carstens Carstens no duda en señalar que la mejor medicina ante un escenario de alta volatilidad y de bajo crecimiento en el orbe es seguir fortaleciendo las finanzas públicas. Esto, establece, nos dará grandes rendimientos a futuro. Daría certidumbre a la gente en el sentido de que no habría sorpresas inflacionarias "y sí créditos más grandes a plazos mayores, consolidando un sistema fiscal más predecible".

El también doctor en economía alerta extendiendo los brazos, sobre los obstáculos que México deberá sortear para crecer con mayor fuerza en el corto y mediano plazos. Entre ellos, destaca los elevados costos de insumos clave para la producción, como la electricidad.

Urge bajarlos, opina Carstens y aboga por hacer realidad los cambios estructurales rezagados que en este y otros segmentos de la economía, incluyendo el fiscal, en donde ratifica la posición oficial en pro de bajar impuestos que afectan a la actividad industrial como el ISR y subir los que afectan al consumo, en el caso del IVA.

 

MENOR CREDITO AL GOBIERNO

 

Además de realizar estas transformaciones -externa en voz alta-, se debe reducir el monto de los recursos que la banca privada le presta al gobierno. Y aunado a ello, urge modificar de raíz las políticas sobre las pensiones que serán un lastre para las próximas generaciones. "Las decisiones que dejemos de tomar ahorita serán difícil de asumir mañana. No habrá tiempo para recuperar el espacio perdido', enfatiza.

Explica casi casi con manzanitas: "se dice que la banca no presta. No es cierto que no lo haga, sino que le presta mucho al gobierno -y se ríe. Y le presta mucho porque somos unos grandes demandantes de crédito pues gracias a la confianza que se tiene en las finanzas públicas se nos considera como un buen pagador.

"Sin embargo, prosigue con soltura, es un hecho que una demanda tan sólida por recursos del gobierno sí desinhibe el que los bancos busquen hacer negocio con el sector privado. (Por ello), si nosotros ajustáramos las finanzas públicas y no tuviéramos que estar colocando toda esta colección de títulos (gubernamentales) que tenemos que estar colocando, la banca necesariamente tendría que tomar acciones para encontrarle cabida a estos recursos, en el sector privado".

Al preguntarle sobre el monto de estos papeles en manos de la banca comercial, el funcionario precisa que si se suman los títulos de Fobaproa, "debe estar por arriba de 70 por ciento de su balance; y quitando Fobaproa, no me acuerdo, pero es muy importante. En millones es una cantidad tremenda.

Horas antes de que el Presidente Fox inaugure en Mérida la LXVI Convención Nacional Bancaria, el corresponsable de las políticas financieras de la nación subraya que ante un entorno externo incierto, Hacienda está siendo cautelosa. No corre riesgos.

Hoy, asevera convencido, México no tiene presiones de financiamiento externo y esto se aplica tanto al sector público como al privado. Tan sólo el año pasado, recuerda, "nos desendeudamos sustancialmente en casi 8 mil millones de dólares".

Relajándose sobre du respaldo abunda que esa salud del sector externo mantiene al país hacia adelante en el acceso al financiamiento externo si es necesario y es una "opción que muy pocos países emergentes todavía tienen<nm>. Eso nos da una cierta tranquilidad".

Una tarjeta le es pasada por su asistente. Ve discretamente el reloj. Y prosigue: si bien no hemos crecido a la velocidad deseada, en estos momentos contamos con una cierta estabilidad, aunado a que la corrección del tipo de cambio real que apoyará nuestras exportaciones.

Y es que antes -levanta un poco la voz- teníamos un doble golpe, es decir, había bajo crecimiento y un tipo de cambio real muy apreciado. "Gracias a la buena gestión del Banco de México, en coordinación con la política fiscal, ese ajuste cambiario no se ha visto reflejado de manera importante sobre la inflación y sobre las tasas de interés, lo cual nos pone en una mejor situación", reflexiona.

Tocan nuevamente a su puerta, esta vez es nuestro fotógrafo Eduardo Zepeda. El subsecretario de Hacienda corrige discretamente su postura. "Sin duda hay que  consolidar este nivel de tasas de interés bajas y aprovecharlas. Para ello se necesita que se genere inversión y que se refuerce la actividad en el mercado crediticio.", exclama ya en alusión a la inminente junta de la banca nacional, mayoritariamente extranjera.

Y en este sentido, una de las acciones con las cuales el funcionario piensa que se va a reanimar el crédito bancario es mediante la aprobación en el Congreso de la Ley de Garantías.

 

SE NECESITA MAS CREDITO

 

También respaldarán las líneas financieras privadas los diversos programas que están siendo impulsados por Nacional Financiera para apoyar a las pequeñas y medianas empresas. Consigna que, por ejemplo, las Pymes ocupan 97 por ciento del total de las entidades productivas del país.

A cada movimiento que el funcionario hace con las manos el flash de la cámara ilumina su silueta. No parpadea y sí propugna por reactivar el mercado interno a través del crédito no sólo apoyando a las Pymes y reanimando al mismo tiempo aún más al sector de la vivienda que tendrá un fuerte impacto del empleo sobre todo en la segunda mitad del año, preconiza el entrevistado.

Ante este escenario, advierte que en estos momentos hay espacio para que la banca preste más. "Nos hemos acercado a la banca a través de la Financiera Rural y de la Sociedad Hipotecaria para ver qué programas podemos armar conjuntamente y así aumentar el crédito", resalta y anota como para sus adentros: ya hay mayor respuesta de estos ejecutivos financieros.

Una pequeña estatua del último emperador azteca, Cuauhtémoc, adorna la mesa donde se dio el encuentro. Allá en el bullicio de las calles del Centro Histórico a lo lejos se escuchan los tambores de los grupos folclóricos que hacen alabanzas a los dioses mexicas.

El otro tema que no soslaya es el relativo a las pensiones en donde alerta que conforme nuestra población vaya envejeciendo enfrentaremos severas presiones. Ante esta problemática, lo que el país necesita es una base tributaria que la encare y resuelva por el lado de los gastos. Y no nada más es cuestión de pensiones, sino como le llaman los técnicos, la "'transición epidemiológica', y esboza una irónica sonrisa.

Esta transición significa que conforme se vaya haciendo más vieja la población, la infraestructura médica que tenemos como país no servirá. Ahorita el énfasis es en la ginecoobstetricia y en la medida en que se haga más grande la sociedad empieza a afectar más las enfermedades crónicas como cáncer, riñón (por ejemplo) que son caras de tratar. Es decir, el tipo de gasto a enfrentar sería muy diferente, detalla.

En consecuencia, resume, se necesita mucha inversión para eso. Observa: "entonces, si tenemos gente más grande y se tiene que atender, necesitamos estar preparados para ello. Son temas que mal que bien estamos atendiendo y en los próximos años enfrentaremos, pero ciertamente tenemos que ser previsores en el futuro y con la estructura que tenemos hoy en día no podríamos enfrentar esos gastos holgadamente".

Propone, en consecuencia, no perder el paso. Se requiere fortalecer por ejemplo al ISSSTE, a los sistemas de pensiones de los estados "y debemos de estar conscientes que las decisiones que dejemos de tomar ahorita tendrán un impacto muy importante dentro de unos años, Y hay veces en que uno no puede y no tiene tiempo para recuperar el espacio perdido", resalta con determinación.

VIVIENDA DIGNA

Aunado a lo anterior, Carstens no duda en subrayar la importancia de cubrir las necesidades de vivienda de la población. "México -dice- sí tiene la capacidad en 10 años de tener una cobertura de ellas".

Puntualiza que los países que han consolidado más su democracia y han dado bienestar a la población son los que han podido dar vivienda digna a una buena parte de su población, porque al fin del día ésta se convierte en el principal activo patrimonial de las familias.

Para ello tenemos que hacer al sector más eficaz. Se habla mucho de las cuestiones financieras, y esas ya se están atendiendo. La Sociedad Hipotecaria ya está funcionando. La banca también, pero hay muchos costos no bancarios que hay que ir abatiendo.

-¿Cómo cuales?

-Los costos notariales, responde de inmediato, los de las licencias, los asociados con la urbanización. Hay costos muy altos que representan un alto porcentaje del valor final de la vivienda que no son financieros ni intrínsecos a la construcción.

Su agenda se aprieta y tiene que salir a otro compromiso. Remata la charla ratificando con énfasis, con el acento de un funcionario que sabe lo que asevera:

"Sí creo que tenemos posibilidades de que se reactive el crecimiento del país y eso se podría ver reforzado en ese entorno de confianza, si hacia la segunda parte del año empieza a ver más movimiento hacia las reformas estructurales. Ese es nuestro verdadero desafío como nación en el corto plazo".

En el fondo las chirimías y los tambores del México Viejo agonizan sobre la plancha del Zócalo capitalino.