“Quiero Trabajar Para Prohibir las Guerras...”

 

ü       Legislatura de 300 Niños en San Lázaro...

ü       “Han Muerto Muchos; Queremos que Termine”

 

Por ROMAN GONZALEZ ALVAREZ

 

"¿Si yo fuera diputado?.. bueno pues trabajaría todos los días y cambiaría las leyes para prohibir las guerras en el mundo', expresó Rubén Hernández, cuyo cuerpo pequeño se hunde en una de las amplias butacas de la Cámara de Diputados. Llegó desde Puebla al recinto de San Lázaro y a sus 10 años opina: "ese Bush no tiene conciencia, se le ha metido en la cabeza acabar con el pueblo de Irak. Todos debemos hacer algo para imponer la paz, la guerra no traerá nada bueno, sólo odios y rencores".

El pequeño legislador forma parte del quórum de 300 niños reunidos en el salón de plenos durante el Parlamento de los Niños y Niñas de México, donde alumnos de diferentes estados del país se trasladaron a San Lázaro para expresar sus opiniones e incrementar su participación en las acciones y decisiones.

Una vez que fueron electos los integrantes de la mesa directiva, los secretarios, los pequeños legisladores se pronunciaron por el respeto a los derechos humanos y su promoción en el mundo.

Uno de los objetivos de este Parlamento Infantil, es propiciar la reflexión y el desarrollo de la creatividad propositiva de las niñas y los niños representantes de todas las entidades federativas, enfocada en los asuntos de su comunidad y de su país.

Se pretende proyectar mediante sus propuestas el interés superior de la infancia en la construcción de un mundo más justo y equitativo.

Este Parlamento durará tres días, en los cuales los menores expondrán sus puntos de vista en relación a los problemas que se viven en su comunidad, en el país, así como en el mundo.

Mariana Viveros Castro, de 11 años, alumna del colegio Mariano Azuela, del municipio de Tlalnepantla, Estado de México, llegó a San Lázaro muy bien peinada. Saludó a varios legisladores y poco después comentó: "es un lugar muy bonito que inspira respeto y patriotismo".

Y desfilaban los de uniforme verde, los de azul, los de beige, los de gris. Eran 300, y uno a uno ocuparon sus lugares. Miraban las butacas que, en forma de abanico, apuntan al centro de la tribuna legislativa. Sonrientes alzaban sus manos para declarar que había quórum.

A nombre del Organismo de las Naciones Unidas para la Infancia, Unicef, habló Yoriko Yasukawa, quien expresó:

"Creemos que el hecho de que los niños de México expresen su opinión, sobre los temas prioritarios del país, rompe la inercia de nosotros los adultos. Esto es muy bueno para la democracia mexicana, porque el proceso político afecta la vida de los niños, por lo cual tienen el derecho a opinan sobre estos temas".

De la escuela José María Morelos, estaba presente la menor Xiaumey Chavarría, procedente de Durango, quien opinó sobre la guerra: "Creo que los niños no tenemos la culpa de los pleitos de los adultos. Han muerto muchos niños inocentes y queremos que eso termine', dijo, mientras sus ojos se enrojecieron ligeramente.

Ruth Celia Cerón, de Nuevo León, agitaba a sus compañeros para lanzar porras a su estado natal. "¡Nuevo León!.. ¡Nuevo León!.."

De San Luis Río Colorado, Sonora, el niño José Rafael Campo Román, expresaba: "Los diputados deben cambiar las leyes, trabajar más. En sus manos está tener un país mejor".

--¿Qué vas a ser de grande?

"Quiero ser caricaturista. Me gusta mucho dibujar", respondió el pequeño gordito que empujaba sus lentes para ver los nombres de oro, incrustados en el recinto parlamentario.

Y como si fuera un diputado de verdad, caminaba de corbata, perfumado y bien peinado el niño Germán Becerra, de sólo 10 años. Tenía un teléfono celular en su mano izquierda y hablaba: "¿Bueno, sí, mamá?.. Estoy aquí en la Cámara de Diputados. ¡Está muy padre! Me gusta mucho... sí, te extraño mucho".

Abrazados caminaban los niños, Michael, Rogelio e Israel, quienes son voceros de la Casa del Arbol, de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal. Los tres, preguntan: "¿Cuántos niños van a morir en esta guerra? ¿Por qué no paran esa matanza?', los tres se juntan de hombros...

El presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, Armando Salinas, admitió que de esos niños, sus ideas y planteamientos, los diputados de la LVIII Legislatura tienen mucho qué aprender.