China niega ambiciones militares en lanzamiento de nave tripulada

Pekín, 9 oct.- El Gobierno chino aseguró hoy, jueves, que no utilizará el lanzamiento al espacio de su primera nave tripulada con fines militares, al tiempo que negó que el elevado coste del programa espacial pueda repercutir en el desarrollo económico.

"China tiene intención de utilizar el lanzamiento del 'Shenzhou V' únicamente con fines pacíficos", aseguró hoy Zhang Qiyue, portavoz del ministerio chino de Asuntos Exteriores, en conferencia de prensa ordinaria.

Según la prensa oficial, China lanzará al espacio su primera nave tripulada, el "Shenzhou V" (Nave Divina), el próximo 15 de octubre desde la base de Jiuquan, situada en el Desierto del Gobi (provincia de Gansu).

China -que espera convertirse en la tercera potencia en enviar un astronauta al espacio, tras Estados Unidos y Rusia-, siempre se ha mostrado contraria a la militarización del espacio exterior.

La representante de la diplomacia china recalcó que "el Gobierno chino siempre se ha negado a participar en una carrera armamentista espacial", en lo que parece una velada crítica al "expansionista" programa espacial estadounidense.

Al contrario, añadió, "siempre hemos sido partidarios de la cooperación internacional. De hecho, en la actualidad desarrollamos varios programas de cooperación con países como Estados Unidos, Rusia y la Unión Europea".

El actual programa espacial chino, conocido como Proyecto 912, está dirigido personalmente por el ex presidente chino y jefe de la Comisión Militar Central (CMC, máximo órgano castrense), Jiang Zemin, y gestionado por el Ejército de Liberación Popular (ELP).

El programa espacial secreto, creado en 1992, emplea a decenas de miles de trabajadores en más de 3.000 fábricas civiles y militares, repartidas por toda la geografía nacional.

A pesar de que la nave espacial trasladará en su interior 2,2 toneladas de semillas, expertos chinos y extranjeros han reconocido la falta de interés científico del proyecto.

"En el futuro, si un país quiere ser independiente, debe desarrollar su propio programa espacial. De lo contrario, estará a merced de los excesos de otras potencias", señaló recientemente Huang Chunping, militar de alto rango vinculado con el programa espacial, al "Diario del Pueblo", órgano portavoz del PCCh.

Según los analistas, China pretende utilizar futuros lanzamientos para el trazado de mapas militares y para la localización de recursos naturales y minerales subterráneos, especialmente agua, petróleo, uranio, zinc y gas.

Además, Zhang negó que el programa espacial chino, cuyo presupuesto aproximado supera los 2.400 millones de dólares, "pueda repercutir en el desarrollo económico del país".

"China está en su derecho de desarrollar una industria aeroespacial propia. No existe contradicción entre el hecho de que seamos un país en desarrollo con el lanzamiento de un programa de avance tecnológico", puntualizó.

El revés que representó el Síndrome Respiratorio Agudo y Grave (SRAG) para el prestigio internacional y legitimidad del Partido Comunista Chino (PCCh), ha sido un factor esencial para el adelanto del lanzamiento del primer astronauta chino al espacio.

En caso de éxito, China se plantea enviar una segunda nave tripulada en seis meses, aterrizar en la luna antes del 2006 y establecer una estación permanente en el espacio para el 2020.

Si no hay cambios de última hora, la Shenzhou V -nave de ocho toneladas de peso con un diseño similar a la Soyuz rusa-, será pilotada por un solo astronauta, entrenado en Rusia y con más de 1.000 horas de vuelo en su haber.

La nave trazará una única órbita alrededor de la tierra, vuelo que no se prolongará durante más de 90 minutos, y tomará tierra con la ayuda de un paracaídas en la meseta de Mongolia Interior.

Con el objetivo de seguir en todo momento las evoluciones de la nave, China ha establecido 20 centros de control en el norte, noroeste, este y sur del país.

Los detalles del lanzamiento del Shenzhou V se mantienen en el más absoluto secreto, aunque la Televisión Central de China (CCTV) ha anunciado la retransmisión en directo del evento, que podría ser seguido por más de 1.000 millones de personas, sólo en China.

Mientras Rusia y Estados Unidos realizaron más de diez lanzamientos de prueba antes de enviar a un astronauta al espacio, China podría cumplir su sueño tras únicamente cuatro intentonas entre los años 1999 y 2003. EFE

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