Dominio Público
 
+ ¿Quién Espía a Elba?
+ Sección Segunda, SDN
 
   Fausto Fernández Ponte
   Elba Esther Gordillo fue advertida a tiempo. Estuvo
enterada, pues, antes de la publicación del célebre libro
anónimo que la defenestra. El Ejército la espía, le dijeron.
 
   En ese libro se consignan transcripciones seleccionadas
del registro grabado de lo que conversó por teléfono la
Coordinadora de la Bancada del PRI en la Cámara de Diputados.
   
   Esta mujer que ha andado por cumbres borrascosas y valles
de lágrimas quizá se habría preguntado: ¿Por qué tendría que 
espiarme el Ejército? Soy parte del Sistema. Institucional.
   
   Su relación con el general secretario de de despacho de la
Defensa Nacional siempre había sido cordial. Aparentemente.
Se han visto. Se han saludado. Han conversado.
   
   Gordillo es una mujer con ambiciones de poder, como  dijo
hace unos días. Pensaríase que acaudillaría un movimiento de
mujeres en pos de la Presidencia de la República. Y ganar.
   
   Para muchos, esas ambiciones de poder de Gordillo son
conturbadoras. Piensan que doña Elba busca el poder por el
poder mismo. Su motivación es enorme.
   
   Esas ambiciones le han concitado enemistadas de polendas.
Tiene enemigos poderosos. Muchos de ellos emboscados. En su
propio partido. Entre sus compañeros de bancada.
   
   Y entre sus colegas maestros. Lo mismo en la vertiente
orgánica --la "charra"-- en el sindicato magisterial que en
la de la Coordinadora, de oposición.
   
   En el PRI. En el magisterio. En la Cámara de Diputados.
Y en su propia bancada, dividida profundamente. Manlio Fabio
Beltrones encabeza una corriente de unos 90 diputados.
   
   Esos enemigos no son pocos. De hecho, diríase que suman
legiones. Además de tener por rivales a los priístas y los
maestros, también los tiene en el PAN. Y en el PRD.
   
   La vida política de Gordillo ha sido tormentosa. Conoce el
éxtasis del triunfo y la amargura de la derrota. Ha sido
exaltada. Y humillada. Ha vivido el arrobo y la amargazón.
   
   Su informante --un misterioso ex militar-- le dió
detalles: el espionaje era con escuchas. Le grababan sus
conversaciones por teléfono. Todas. Y las 24 horas.
   
   ¿Y quién le monitoreaba y grababa sus conversaciones por
teléfono? El informante le dio datos: la sección segunda de
la Defensa Nacional. Inteligencia militar. O MI.
   
   La citada sección segunda --legendaria por sus
descomunales inexactitudes-- parece dedicarse a espiar hoy a
políticos priístas y del PRD, como antes espiaba a panistas.
   
   Espía a antifoxistas. A "enemigos" del Presidente de la
República Vicente Fox, su comandante supremo. A Gordillo la
espían porque, siendo cercana a Fox, es priísta.
   
   Y por ser priísta, técnicamente Gordillo es "enemiga".
Inteligencia Militar consideraría de importancia saber qué
anda haciendo. Qué trama. Qué piensa.
   
   IM También espía a periodistas. A Intelectuales. A
académicos. A todos aquellos que Inteligencia Militar
describiría como "enemigos" del Comandante Supremo.
   
   Al parecer, Gordillo reaccionó con incredulidad. No creyó.
Hasta que se publicó el libro. Si se le hubiese dicho que la
espiaba el CISEN tal vez lo habría creído.
   
   También pudiere ser que algún secretario particular en
funciones --todavía no tiene uno definitivo-- no le hubiese
hecho llegar la información completa. Esta incluía detalles.
   
   Y los detalles comprendían la fuga de información acerca
de ella entre sus colaboradores, entre ellos la media docena
de operadores de medios, algunos de ellos pillos redomados. Y
su personal doméstico.
   ÚNTO Y APARTE
   Hoy, Gordillo seguramente le otorga crédito a su secreto
informante. El libro la obliga a ello. Pero parece no haber
aprendido: su personal fuga mucha información privilegiada.
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