Dominio Público
 
+ Falacias Eléctricas
+ Hay Capital Público
 
Fausto Fernández Ponte
 
   Felipe Calderón Hinojosa es dado a la jocundia. Hace
cuentas alegres. Y nos dice: hay que invertir 560 mil
millones de pesos para generar mayor electricidad.
 
   Don Felipillo, quien es secretario de Energía, nos dice
también que ese monto es el mínimo requerido para invertir en
modernizar y ampliar este servicio público fundamental.
 
   En la misma vena nos precisa que esa cuantiosa inversión
deberá realizarse en los próximos diez años, so riesgo de
quedarnos sin energía eléctrica.
 
   Lo que este personaje nos quiere decir es que si no
modernizamos ni ampliamos la infraestrucra de generación de
electricidad, nos quedaremos a oscuras.
 
   Cierto. Es necesario modernizar y ampliar nuestra
capacidad de generación de electricidad, cuya dispensa masiva
fue otra revolución industrial. Como la máquina de vapor.
 
   Todos parecen estar de acuerdo en invertir en la
infraestructura eléctrica. Fox. El PRI. PRD. Y una inmensa
mayoría del total de mexicanos. Empero, hay desacuerdos.
 
   Y los desacuerdos son en cuanto al monto del capital que
debe invertirse y su origen. Según algunos exfuncionarios de
la Comisión Federal de Electricidad, ese monto está inflado.
 
   Es decir, exagerado, pues. Calderón infla el monto hasta
en un 70 por ciento. ¿Motivos? Por la doble contabilidad que
se lleva en las empresas paraestatales de energía.
 
   Señálese que ese cálculo de los 560 mil millones se
sustenta sobre premisas falsas: una, la de que la demanda de
energía crecería el nueve por ciento al año. No ha sido así.
 
   Y otra: la de que el producto interno bruto acusaría un
crecimiento anual del siete por ciento durante el sexenio
foxista. Esto no deja de ser el proverbial sueño guajiro.
 
   Habría que discernir las diferencias entre la demanda
llamada "autobastecida" y la del servicio público
propiamente; es decir, a los consumidores.
 
   La demanda del servicio público --calculada de entre 4.7 y
6.8 por ciento-- no alcanzará esos porcentajes debido al
estancamiento de la economía mexicana. Y de Estados Unidos.
 
   Visto así, se trata de magnificar el monto de las
inversiones requeridas. La lógica calderonista --o foxista--
es la siguiente: a mayor cantidad, mayor urgencia.
 
   Y, por consiguiente, mayor presión sobre el Poder
Legislativo. Para que haga posible realizar esa cuatiosa
inversión de 560 mil millones de pesos.
 
   ¿Y qué tendría que ver el Poder Legislativo en hacer
posible esa inversión? Para que modifique la Constitución. Se
trata de que el capital a invertirse sea de particulares.
 
   En efecto. Fox, sus partiquinos --como Calderón-- y
cofrades aducen que el Estado no tiene esos 560 mil millones.
Y promueven que esa inversión sea realizada por particulares.
 
   Pero no se trata de cualesquier particulares, caro
leyente. No. Fox, Calderón y socios promueven que ese capital
sea aportado por las grandes empresas trasnacionales.
 
   Sí, trasnacionales. De EU. Y una que otra de Europa. El
mero vocablo trasnacionales enchina el cuero, como dícese
coloquialmente. Causa escalofríos. Son una potencia mundial.
 
   Pero el Estado mexicano tiene recursos en suficiencia. No
ejercidos. Mal administrados. Y dilapidados. Una fuente de
recursos son los subsidios al consumo de energía.
 
   El Estado subsidia el consumo de ciertos destinatarios
privilegiados con unos 45 mil millones de pesos. Al año. A
ello se suma la corrupción. Y los impuestos.
 
   ¿Por qué, entonces, privatizar si el Estado tiene
recursos? Por un compromiso de Fox con el Consenso de
Washington. Entregar la soberanía a trasnacionales.
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