LOS MERCADOS MUESTRAN PERSONALIDAD DIVIDIDA SOBRE MÉXICO   

 

NUEVA YORK (Reuters) - Cuando miden las perspectivas económicas de México, los inversionistas parecen mostrar dos mentalidades muy diferentes, casi contradictorias.

 

La semana pasada, el peso mexicano cayó a mínimos históricos frente al dólar, mientras que la moneda estadounidense también tocó un nuevo fondo.

 

Sin embargo, la venta de un bono global de México por 1.000 millones de dólares se colocó sin dificultades y los principales índices del mercado accionario del país han subido más de 25 por ciento en los últimos seis meses.

 

"Fue evidente que los mercados financieros no comparten la misma visión alegre de los analistas de Wall Street, pero una vez más las comisiones vinculadas con el bono de 1.000 millones de dólares ponen a cualquiera de buen humor", dijo Walter Molano, jefe de investigación para América Latina de BCP Securities.

 

Detrás de la aparente desconexión entre la caída del peso y la fortaleza de los mercados de acciones y de deuda mexicanos, residen dos estrategias de inversión muy distintas, cada una con un sistema particular de consideraciones básicas, según los analistas.

 

Mientras que los inversionistas en acciones y bonos se reconfortan con la posición privilegiada que goza México entre las economías emergentes, premiada con el grado de inversión, los operadores cambiarios están más enfocados en los pilares de la economía.

 

Lo mismo aplica para las empresas que buscan inversiones en infraestructura a largo plazo, las cuales dependen de un ambiente económico predecible y estable para poder ofrecer rendimientos sólidos.

 

En este rubro, el futuro de México es incierto.

 

"Si tomamos en cuenta a los inversionistas en bonos, ellos están comprando los títulos porque piensan que México va a hacer bien las cosas", dijo Carlos Janada, economista senior de la firma IDEAglobal en Nueva York.

 

"Aunque si observas la inversión extranjera directa, ha habido un fuerte declive desde el año pasado en México, en parte porque existen todas estas preocupaciones sobre la competitividad del país frente a otros socios de Estados Unidos, como China en particular", agregó.

 

El momento de la colocación de la deuda mexicana no fue un misterio. El gobierno claramente buscó colarse en los mercados de capital antes del posible repunte de la economía de Estados Unidos, que elevará a su vez las tasas de interés de referencia.

 

México también buscó vender su nueva deuda antes de una posible baja en la calificación crediticia del monopolio estatal Petróleos Mexicanos (Pemex).

 

La agencia calificadora Moody's advirtió la semana pasada que un aumento en las obligaciones de deuda y la elevada carga fiscal hacían más difícil para Pemex el manejo de sus deudas.

 

FALTA DE REFORMA EN ENERGIA

 

Algunos en el gobierno aseguran estar atados de manos cuando se trata de fomentar la expansión económica. Dicen que México ha colocado todos los huevos en una canasta -la economía estadounidense- y por lo tanto deben aguardar a que una sólida recuperación estadounidense les allane el camino.

 

La economía mexicana es altamente dependiente de la de Estados Unidos, que compra casi 90 por ciento de las exportaciones del país latinoamericano.

 

Pero los inversionistas afirman que el gobierno del presidente Vicente Fox puede obtener más logros tan sólo con impulsar su agenda de reformas en el Congreso. En ese frente, la mayoría de los analistas coincide en que los cambios en el sector energético deben ser prioridad.

 

"La clave absoluta para mi es la participación privada en el sector de la energía", dijo Jim Barrineau, vicepresidente de investigación en mercados emergentes de la firma Alliance Capital Management.

 

"Si no lo hacen, los precios de la energía seguirán elevados, la productividad permanecerá baja y la infraestructura que México necesita languidecerá", agregó.

 

Pero la reforma a la ley en materia eléctrica necesita un cambio en la Constitución, así que las medidas podrían ser aprobadas hasta la primera mitad del año próximo, incluso bajo las condiciones políticas ideales.

 

"La gente está tornándose cada vez menos optimista. (La reforma eléctrica) se hunde en la típica política mexicana", dijo Barrineau.