Musharraf convencido de que 11-S drenó economías mundo islámico

Putrajaya, 15 oct.- El presidente de Pakistán, Pervez Musharraf, dijo hoy ante el Foro Económico de la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) que el 11-S llevó al mundo islámico a un estado tal de confrontación que está drenando sus economías.

Musharraf denunció que los atentados en Nueva York y Washington empujaron a la "Ummah" (comunidad islámica) a "la frustración, la desesperación, la pobreza y un sentido de impotencia en la sociedad islámica, que son la base del odio, del extremismo y de la militancia (integrista)".

En vísperas de la décima Cumbre de jefes de Estado y Gobierno de la OCI, el líder pakistaní dibujó un escenario en el que el mundo musulmán, con el 70 por ciento de los recursos naturales del mundo, tiene un Producto Interior Bruto (PIB) tres veces inferior al de Japón.

La comunidad islámica, además, cuenta entre sus filas con 22 de las naciones menos desarrollados del mundo, agregó.

El presidente paquistaní propuso ocho recetas para procurar crecimiento económico a esta región, que pasarían por una reestructuración de las políticas macroeconómicas y por la promoción de medidas comerciales aperturistas para atraer nuevos flujos de inversión extranjera directa.

Para ello, expresó la necesidad de involucrarse en organizaciones regionales exitosas, como la Unión Europea o la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), y vincular a los diferentes grupos subregionales musulmanes, como la Unión del Magreb Arabe o el Consejo de Cooperación del Golfo.

Incluyó, además, una reforma completa de las instituciones económicas, con leyes sobre la inversión en el sistema bursátil y la promoción de marcas propias islámicas, como "Mecca Cola", que sean capaces de hacer frente a la oferta occidental.

Para la consecución de estos avances, Musharraf invitó a la OCI a crear un grupo de altos cargos que, en el plazo de nueve meses, sea capaz de desarrollar estas ideas y someterlas a debate en una cumbre económica de la organización.

En la misma sesión del Foro, el primer ministro de Malasia y anfitrión, Mahathir Mohamad, explicó que el Islam debe potenciar al máximo los beneficios de las materias primas con las que cuenta, en especial el petróleo de los países del Golfo Pérsico, para dejar de ser dependientes de las grandes economías occidentales.

Mahathir señaló que "para ganar influencia internacional los países musulmanes deben ser económicamente fuertes, lo que sólo se conseguirá mediante una buena administración de nuestros recursos humanos".

El primer ministro destacó que ningún país de la OCI puede progresar por sí solo, por lo que abogó por la interdependencia de sus miembros y la creación de un mercado común.

Uno de los principales desafíos a los que se enfrenta la Organización de la Conferencia Islámica es el subdesarrollo endógeno de sus miembros, que Malasia, como anfitriona, ha puesto en el centro de todos los debates.

El país asiático también ha propuesto la aplicación de medidas concretas para salvar esta situación, como el fomento de la banca islámica o la adopción del dinar oro como moneda de cambio en las transacciones comerciales entre sus miembros.

A este respecto, Mahathir declaró el martes que el regreso a ese patrón se haría de manera progresiva con países concretos, como por ejemplo Irán, para ir extendiéndose a otros.

Manifestó asimismo que si los países musulmanes cambian el dólar estadounidense por el oro sus divisas se verían menos afectadas por la fluctuación, ganarían fuerza e independencia y contribuirían a mejorar la capacidad de comercio y de producción de riqueza de sus países. EFE

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