Se estrena investigación televisada del fiscal general por espía

Johannesburgo, 15 oct.- El enredado conflicto fratricida dentro del gobierno y del partido dominante de Sudáfrica llegó hoy a las pantallas de la televisión, al iniciarse la labor de una comisión que investiga las acusaciones de que el fiscal general del Estado fue un espía del régimen del apartheid.

Puesto que las sesiones de la comisión se transmitan en directo y sin interrupciones, el escándalo se ha convertido en espectáculo, a pocos meses de las elecciones generales en que el presidente sudafricano, Thabo Mbeki, espera ganar un nuevo mandato y una nueva mayoría para su Congreso Nacional Africano (CNA).

El fiscal general, Bulelani Ngcuka, fue acusado de haber sido espía en filtraciones a la prensa el mes pasado, un par de semanas después de que declarase que existían indicios de corrupción por parte del vicepresidente, Jacob Zuma.

Ngcuka fue respaldado por su jefe, el ministro de Justicia, Penuell Maduna, quien ahora será investigado también por la comisión nombrado por Mbeki.

Al igual que Ngcuka, Maduna es acusado de haber espiado en los años 80 para el régimen del apartheid, desde las filas del CNA, partido entonces proscrito y ahora dominante.

De hecho, Maduna ya fue denunciado en 1997 en este sentido por la entonces miembro del Partido Panafricanista, ahora líder del Partido Demócrata Independiente en la oposición, Patricia de Lille, quien ahora reclama que la comisión atienda sus denuncias contra el ministro.

Sin embargo, la comisión, reunida en la capital judicial del país, Bloemfontein, investiga a Maduna no por espionaje sino, a invitación del propio ministro, por su posible responsabilidad en una segunda acusación contra Ngcuka: abuso de poder.

Muchos observadores ven en las acusaciones contra Maduna y Ngcuka una represalia por parte de Zuma, después de que la fiscalía del Estado le investigara por haber supuestamente pedido un soborno de 500.000 rands (más de 70.000 dólares) al año a una empresa francesa de armamento.

A cambio de este dinero se supone que Zuma iba a garantizar que la empresa, Thomson-CFS, no fuera llevada ante los tribunales debido al presunto pago de comisiones ilegales para obtener unos contratos con el gobierno de Sudáfrica en 1999.

Entre los acusadores de Ngcuka están algunos de los sospechosos de haber recibido las comisiones ilegales, como el entonces ministro de Transportes y todavía dirigente destacado del CNA, Mac Maharaj.

Otro, Mo Shaik, es hermano de un hombre ya inculpado en el caso de corrupción en los contratos de armas, el asesor financiero de Zuma, Schabir Shaik.

Todos los protagonistas del melodrama son destacados miembros del CNA, conocidos por su participación en la lucha contra el apartheid salvo uno: el jurista jubilado designado por Mbeki para presidir la comisión, Joos Hefer.

El "juez Joos", un afrikaaner, se ganó la fama, como juez de apelación, de ser de los más estrictos en la aplicación de ley contra los oponentes del apartheid.

Con el reparto ya conocido, a los sudafricanos, muy aficionados a los culebrones y los "reality shows" al estilo de "Gran Hermano" u "Operación Triunfo", sólo les queda seguir el desarrollo de esta telenovela, que durará al menos algunas semanas.

Los dos acusadores principales decepcionaron hoy a su público en la sesión inaugural, ya que en vez de presentar sus pruebas contra Ngcuka, tuvieron que reconocer que no estarían preparados para hacerlo hasta el 17 de noviembre.

Las sesiones de hoy, por tanto, se limitaron a trámites preliminares técnicos que aburrían hasta al teleadicto más empedernido.

La audiencia de mañana tampoco promete mucha emoción.

Se prevé la comparecencia de la periodista que recibió la filtración que dio lugar a la creación de la comisión, la de que el CNA investigaba a Ngcuka por supuesto espionaje contra el partido durante el apartheid.

Pero la periodista, Ranjeni Mununsamy, aunque ha indicado que acatará la orden judicial para que comparezca, ha insistido en que no divulgará sus fuentes por mucho que le pregunten por ellas.

En un editorial, el diario The Citizen, como otros, se opuso a que los periodistas sean llamados a dar testimonio y lamentó que "la comisión Hefer, que ya ha desviado la atención del escándalo de armas, ahora se desvíe al levantar controversia sobre la cooperación de los periodistas con la investigación". EFE

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