SÁNCHEZ DE LOZADA RENUNCIA A PRESIDENCIA DE BOLIVIA  

 

LA PAZ (Reuters) - El presidente de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Lozada, envió el viernes al Congreso su renuncia al cargo, arrinconado por una creciente ola de protestas sociales contra su permanencia en el poder que en cuatro semanas dejó 74 muertos y más de 200 heridos.

 

"La carta de renuncia ha partido al Congreso," dijo a Reuters una fuente de alto nivel del gobierno.

 

El mandatario, de 73 años, optó por dejar al Congreso, controlado por una mayoritaria coalición que sustentaba a su gobierno y que comenzó a desintegrarse el viernes, la salida institucional a la crisis, la peor desde que la nación andina recuperó la democracia hace 21 años.

 

La Constitución boliviana establece que en caso de renuncia del jefe de Estado deberá asumir el vicepresidente, quien deberá concluir el período del mandato para el que fueron electos.

 

Las protestas, que inicialmente fueron contra un proyecto de exportación de gas natural a través de Chile y luego clamaron por la renuncia del presidente por su percibida falta de atención a las necesidades de la empobrecida población del país.

 

El Congreso debería confirmar en la presidencia al vicepresidente Carlos Mesa, un periodista e historiador, de 50 años, quien se estrenó en la política en el 2002 al conformar el binomio electoral que los llevó al gobierno.

 

Ambos asumieron el 6 de agosto del 2002 una gestión de cinco años hasta la misma fecha del 2007.

 

Sánchez de Lozada había anunciado horas antes a su principal aliado político, el ex presidente Jaime Paz Zamora, del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), que enviaría el viernes al Congreso un mensaje en que definiría su situación al frente del gobierno.

 

DIFICULTAD DEL CONGRESO PARA REUNIRSE

 

El Congreso, de 157 senadores y diputados, intentaba reunirse en plenario y conocer la carta de Sánchez de Lozada, pero los legisladores tenían dificultades para llegar desde sus distritos por vía aérea a la cercada ciudad de La Paz, inmovilizada en el quinto día de un paro de transportes y bloqueos.

 

Paz Zamora dijo haber notado al jefe de Estado en la reunión que mantuvieron el viernes "sereno pero preocupado" con la grave situación de Bolivia.

 

Sin dejar en claro si sugirió al presidente renunciar, dijo que "le ped" que nuestro diálogo se transformara para él en una reflexión."

 

"El pueblo unido ha vencido," dijo, anticipándose al anuncio presidencial como una segura renuncia, el sacerdote jesuita Eduardo Pérez, quien dirige la cadena radial Fides, uno de varios medios de propiedad de la Iglesia Católica en Bolivia.

 

Sánchez de Lozada perdió un apoyo legislativo y político clave el viernes, cuando un partido de su coalición de gobierno abandonó el poder en medio de las crecientes protestas.

 

"No queda otra cosa que dejar el gobierno. No va más," dijo a la prensa el máximo jefe de la centroderechista Nueva Fuerza Republicana (NFR), Manfred Reyes Villa, tras pedir al mandatario en una reunión en su residencia que renunciara para permitir una "salida democrática" a la crisis.

 

RETIRO DE SOCIO DEL GOBIERNO DEBILITA A PRESIDENTE

 

El retiro del partido de Reyes Villa, con sus 22 diputados y dos senadores, despojó al oficialismo de la mayoría de dos tercios que ejercía en el Congreso bicameral y.

 

La NFR era el tercer partido en importancia de los cuatro coaligados en el gobierno que sustenta a Sánchez de Lozada en la presidencia.

 

El lunes, el ministro de Desarrollo Económico, Jorge Torres, del MIR, renunció criticando la represión de marchas, bloqueos de carreteras y otras protestas iniciadas hace cuatro semanas contra Sánchez de Lozada.

 

Además de las protestas, crecía una huelga de hambre de activistas de derechos humanos para alcanzar a alrededor de un millar de personas, según la ex Defensora del Pueblo Ana María Romero de Campero.

 

"Es impresionante cómo ha crecido este movimiento," dijo Romero de Campero a Reuters en la noche del jueves. "Hace tres días éramos un puñado, menos de 100, y ahora tenemos contados alrededor de un millar de bolivianos que en todo el país se han sumado a la huelga de hambre."

 

Sánchez de Lozada, quien había aceptado algunas de los planteamientos de la NFR, denunció que sus dos principales adversarios --los diputados indígenas Evo Morales y Felipe Quispe-- estaban embarcados en un "golpe de Estado" financiado desde el exterior, que buscaría implantar una "dictadura narcosindicalista y terrorista."

 

"El Congreso no puede estar ausente mientras el país se desangra," declaró a la prensa el presidente del Senado, Hormando Vacadiez, al confirmar la convocatoria de los 27 senadores y 130 diputados que lo integran.

 

El deterioro político del gobierno coincidió el viernes con gestiones iniciales de dos diplomáticos enviados por los gobiernos de Argentina y Brasil para interceder por una salida pacífica entre los sectores en conflicto.

 

Eduardo Sguiglia, un experto en asuntos latinoamericanos de la cancillería argentina, y Marco Aurelio García, un asesor del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, debían reunirse en La Paz con funcionarios del gobierno y los propios líderes opositores Morales y Quispe, entre otros, dijo el canciller boliviano, Carlos Saavedra.