Miles de mexicanos se entregaron a un griposo Pavarotti

Mexicali, 19 oct.- El tenor italiano Luciano Pavarotti se ganó la ovación de miles de mexicanos en su concierto en la ciudad de Mexicali, que debió interrumpir brevemente tras la interpretación de cuatro arias por la fuerte gripe que sufría.

Con apenas treinta minutos de concierto, Pavarotti sorprendió en la noche del sábado a las más de 40.000 almas que acongojadas seguían su actuación, pidió disculpas por lo que dijo que era una fuerte gripe y prometió regresar si su garganta se componía.

"Yo creo que un público maravilloso como ustedes se merece una disculpa. La gripe me ha golpeado muy fuertemente y no he podido hacer una buena interpretación. Voy a tratar de afinarme para regresar, pero si no es posible, en otras condiciones el concierto se cancelaría", dijo en italiano, para dirigirse a la parte posterior del escenario junto con su director artístico, Leone Magiera.

El anunciado "Evento del siglo", titulado "La Noche del Sol, Pavarotti sin Fronteras", que se preparó con motivo del primer centenario de la ciudad de Mexicali, fronteriza con Estados Unidos, estaba a punto de colapsarse y no por falta de organización ni problemas técnicos.

La Laguna Salada, un terreno de 160 hectáreas donde se celebró el concierto después de intensos trabajos, quedó lista para la hora programada, las pantallas gigantes transmitían imágenes de las personas que a miles llegaban al lugar y el sonido funcionaba normalmente.

Pavarotti inició su actuación con "Per la gloria d'adorarvi" de Giovanni Bononcini, suspendió brevemente su actuación y tosió tres veces seguidas, luego carraspeó.

Su otrora cara iluminada por la enorme sonrisa y la seguridad que siempre desplegaba en el escenario, se vieron turbadas por un rostro adusto, gestos que parecían de sufrimiento y dolor y una mirada triste que auguraba el final del concierto.

Interpretó otros dos números para luego retirarse.

Después la soprano Analissa Raspagliosi interpretó "Vaga luna che inargenti" y "Vanne o rosa fortunata", con las que se ganó al público.

Pavarotti regresó, interpretó "Dolente imagine di fille mia", de Vicenzo Bellini, siempre sosteniéndose del piano y apoyado en un banquito y se dirigió al público.

Llamó "maravillosa gente" a la concurrencia, ya que tras el tropiezo en su primera interpretación, el público lo alentó con fuertes aplausos que conmovieron al tenor.

Pavarotti fue atendido en su camerino por un médico, según informaron representantes del comité organizador y posteriormente regresó al escenario.

Su voz empezó a mejorar y aunque algunas notas no las lució como en el pasado, aún así deleitó con la canción popular napolitana "O sole mio", en agradecimiento al público que le aplaudió al concluir su presentación.

Según fue avanzando el concierto, la actuación de Pavarotti mejoraba y recibió fuertes aplausos en sus siguientes interpretaciones y cautivó cuando interpretó a dúo con la soprano, también italiana, arias de Giacomo Pucini y Pietro Mascagni.

Al regresar al escenario y después de "O sole mio", invitó a Raspagliosi a interpretar "El Brindis de La Traviata", de Giuseppe Verdi, y extendió la invitación al público también a apoyarles en la canción.

En inglés dijo dos veces "necesito su ayuda" y dos veces también pidió no aplaudir.

Al concluir su presentación, el público, de pie, aplaudió con estruendo durante más de cinco minutos para pedir su retorno al escenario, pero el divo ya no se lo concedió.

La Orquesta de Baja California, dirigida por Eduardo Diazmuñoz, interpretó "El Huapango de Moncayo", mientras empezaban los fuegos artificiales para celebrar el final del esperado concierto.

Sin embargo, Diazmuñoz y sus músicos tuvieron que huir del escenario, sin concluir su interpretación, al quemarse parte de la carpa que servía de techumbre por la caída de restos de los fuegos artificiales. EFE

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