Dominio Público
 
   + Millonario Daño a Pemex
 
   + Cicata-IPN, ¿Cómplice?
 
 
   Fausto Fernández Ponte
 
 
   El virus de la corrupción en Pemex es contagioso. Parece
haber infectado al "Poli". Esa inoculación perversa podría
causarle cuantiosos daños al patrimonio nacional.
 
   Causaría perjuicios a la parestatal. Privaría de ingresos
al arca pública. Y habrían pérdidas monetarias y morales al
propio Instituto Politécnico Nacional (IPN).
    
   De esos detrimentos se responsabiliza a Miguel Angel
Correa Jasso, director general del Instituto. Se le señalaría
de negligencia para impedir el daño patrimonial a México.
    
   Cierta documentación confiable --en manos nuestras--
describe una historia de inacción de Correa Jasso cuya
secuela será, inexorablemente, lesiva a intereses del país.
    
   La historia es ésta: el Centro de Investigación en Ciencia
Aplicada y Tecnología Avanzada (Cicata) del IPN debe cobrarle
a Pemex un servicio de auditoría técnica. No lo ha hecho.
    
   Esa auditoría de Cicata fue contratada para garantizar el
cumplimiento técnico de las estipulaciones de reconfiguración
de la refinería de Pemex en Cadereyta, N. L.
    
   La reconfiguración de la citada refinería fue realizada
por un consorcio de las empresas trasnacionales Sun Kyong
(SudCorea), Siemens (Alemania) y Tribasa (México).
    
   Ese consorcio fue el adjudicatario de una licitación
realizada en 1997 que, sospéháse hoy, acusó irregularidades.
Suspicacia: fue una licitación "arreglada". Amañada.
    
   Y allí empezaría el asunto. Los contratos licitados fueron
por mil 618 millones de dólares. ¿Qué dieron a cambio Sun
Kyong, Siemens y Tribasa? La respuesta es predecible.
    
   Ante tan enorme cifra --más de 16 mil millones de pesos--,
la secretaría de la Contraloría --hoy Función Pública--
propuso la contratación de Cicata como auditor técnico.
    
   Cicata, a su vez, subcontrató a las empresas Perry
Ingenieros, Grupo Pleamar Construcciones y Consultores
Legales, Administrativos y Contables. Sociedades anónimas.
    
   Menciónese que las prácticas de dichas empresas han sido
cuestionadas y están siendo revisadas por la Aidotoría
Superior de la Federación, de la Cámara de Diputados.
    
   Cicata se abocó a realizar la auditoría técnica. Su
desempeño permitió al Organo de Control Interno de Pemex-
Refinación identificar irregularidades graves en la obra de
reconfiguración realizada por Sun Kyong, Siemens y Tribasa.
    
   La auditoría técnica de Cicata obligó a Siemens a
devolverle a Pemex-Refinación 111 millones de dólares. Pero
el consorcio demandó a la paraestatal.
    
   La demanda fue presentada ante una Corte internacional,
radicada en París, por la cantidad de mil 378 millones de
dólares. Los demandantes exigen pago. Y reparaciones.
    
   Sin embargo, para no perder la demanda, Pemex necesita
aportar pruebas --las de la auditoría técnica--, las cuales
las tiene Cicata, omiso en entregárselas. A propósito.
    
   Y para no entregarlas, Cicata no cobra por sus servicios.
Por varios millones de dólares. ¿Por qué motivo se niega
Cicata a entregarle a Pemex las pruebas técnicas?
    
   No hay respuesta oficial. Ni del IPN ni de Cicata. Pero se
sospecharía de un presunto contubernio extralegal --bajo la
mesa-- con Tribasa y socios las empresas subcontratadas por
Cicata.
    
   ¿Corrupción? ¿Alguien "compró" la complicidad de Cicata?
¿Quién? ¿Tribasa? ¿Los coreanos? ¿Siemens? ¿Y qué papel juega
Correa Jasso en este asunto?
    
   Lo cierto es que Pemex tendría que pagar miles de millones
de pesos al consorcio. Y que Hacienda dejaría de ingresar a
sus arcas lo que debe cobrarle a Pemex.
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