Dominio Público
 
   + Investigar a Sedena
 
   + Más Sobre el "Poli"
 
 
   Fausto Fernández Ponte
 
 
 
   Los militares espían a civiles. Y el poder civil espía a
los ciudadanos. Los políticos se espían entre sí. Los
gobernantes espían a sus gobernados. Eso ocurre en México.
 
   El caro leyente Sergio Rodríguez Reindl
(movilsergio@prodicy.net.mx)
 nos remite al tema, a propósito
del espionaje por escucha telefónica a Elba Esther Gordillo.
    
   Rodríguez Reindl nos escribe: "Es función del (Poder)
Legislativo citar (a comparecencia) al secretario de la
Defensa Nacionmal y cuestionarle al respecto".
    
   Menciónese que Gordillo es la coordinadora de la bancada
del PRI en la Cámara de Diputados. Tendría facultades para
promover esa comparecencia del titular de la Sedena.
    
   Gordillo podría preguntarle desde la tribuna, en la
Cámara, al general Ricardo Clemente Vega: ¿Por qué me espías?
¿No sabes que yo soy amiga de Fox y Marta y Durazo?
    
   Gordillo podría hacer que otros espiados también
comparecieran y le preguntaran lo mismo a Vega. La respuesta
predecible: Nosotros no espiamos a nadie.
    
   El espionaje a Gordillo y a otros políticos --entre ellos
Roberto Madrazo y Jorge Castañeda-- se confirma en un libro
denigratorio, anónimo. Y de gratuita circulación.
    
   Gordillo sabía que la espiaban. Sus asesores militares le
informaron que la sección segunda de la secretaría de la
Defensa Nacional le grababa sus conversaciones.
    
   Inteligencia Militar, pues, tendría interés en seguirle
los pasos a la legisladora priísta. Y a otros políticos del
PRI         , el PRD y otros partidos políticos.
    
   Gordillo está oficialmente en la oposición al gobierno que
preside el comandante supremo de las Fuerzas Armadas y jefe
de Vega. Y de Inteligencia Militar (IM).
    
   Vigilancia preventiva, le llama IM a ese tipo de
espionaje, según nos dice un especialista en la materia, el
excapitán del Ejército Jorge Enrique Díaz Salim.
    
   Díaz Salím --quien dice no temerle a las represalias--
afirma que otras razones de IM para espiar son las de saber
que hacen y cuáles son las debilidades de los espiados.
    
   ¿Debilidades? Sí. Defectos. Adicciones. Preferencias
sexuales. Vicios. Todo aquello que represente vulnerabilidad
al espiado. Lo que permita ser desacreditado. Golpeado.
    
   Hoy, en México, el espionaje es un pasatiempo nacional.
Particulares se espían entre sí. Abogados que se espían unos
a otros. Empresarios se siguen los pasos y se vigilan.
    
   Muchos mexicanos quieren saber acerca de las intimidades
de otros mexicanos. Por motivos personales. O profesionales.
Empresariales. O industriales. Y políticos.
    
   O simplemente por curiosidad morbosa. Para divertirse.
Como entretenimiento. El desarrollo de la tecnología hace
posible que el espionaje electrónico esté tan extendido.
    
   Pero es una tecnología cara. No está accesible a
cualesquier mexicanos. Sólo aquellos con ingresos altos
pueden hacerlo. Es un pasatiempo de las élites.
    
   Y es quehacer perverso. Hay prohombres de la vida nacional
--la economía, la política, los deportes inclusive-- cuyo
tiempo de ocio lo llenan espiando. A amigos. Y enemigos.
    
   Lo preocupante es que no hay control jurídico real. La
Cámara de Diputados --la de Gordillo-- podría abordar ese
asunto y promover legislación. Pero, ¿se atreverá?
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