Los rumanos aprueban la nueva Constitución adaptada a la UE

Bucarest, 21 oct.- Los rumanos han aprobado el primer test para el ingreso en la Unión Europa (UE), al apoyar el 89,7 por ciento de los votantes la reforma de su Constitución para adecuarla a la UE y a la OTAN, según datos oficiales conocidos hoy.

La Oficina Electoral Central (OEC) informó de que el 8,81 por ciento de los rumanos se manifestaron en contra y el 1,49 se abstuvo, según el escrutinio de la totalidad de los sufragios emitidos en el referéndum de los pasados días 18 y 19.

La participación en la consulta fue del 55,70 por ciento.

El primer ministro, Adrian Nastase, indicó que el éxito de este referéndum "es un voto de confianza en la vía europea" y "un test de madurez" de los rumanos, que han expresado así su voluntad de asociación responsable con los países de la UE.

El presidente, Ion Iliescu, calificó el resultado del referéndum de "victoria de todo el país".

El jefe de la delegación de la Comisión Europea en Bucarest, Johnathan Scheele, dijo que las modificaciones que Rumanía hizo en su Constitución sobre el funcionamiento de las instituciones y los derechos cívicos "eran necesarias" y "le permitirán integrarse más fácilmente en la UE".

La garantía de la propiedad (que estaba sólo protegida), la libre comercialización de los terrenos, inclusive para los extranjeros, el derecho de las minorías de usar su lengua en la Administración y la Justicia, procedimientos europeos de investigación y detención y la eliminación del servicio militar obligatorio se cuentan entre las modificaciones más importantes.

La nueva Constitución amplía el mandato del presidente de la República de cuatro a cinco años, limita el derecho a emitir decretos del Gobierno, define mejor las atribuciones de las dos cámaras del Parlamento, restringe la inmunidad parlamentaria y aumenta el poder judicial.

El gubernamental Partido Social Demócrata, su aliada Unión Demócrata de los Magiares de Rumanía (UDMR) y los opositores Partido Nacional Liberal (PNL) y Partido Demócrata (PD) apoyaban la reforma de la Constitución, mientras que el extremista Partido Rumanía Grande (PRM) se opuso.

El principal enemigo de este referéndum fue la abstención. El primer día, sólo el 14 por ciento acudió a votar.

Con insistentes llamadas a las urnas y métodos situados al límite de la ley (tómbolas con televisores, cerveza y chorizos, leña gratuita y otros premios), las autoridades consiguieron movilizar a los rumanos.

La solución más eficaz fue la de colocar urnas volantes en supermercados, plazas, mercados alimentarios, a la salida de las iglesias, o llevarlas a monasterios, plataformas petroleras marinas, pistas de esquí, hospitales y a los domicilios de los ancianos.

La OEC rechazó hoy la petición de invalidar el referéndum en Bucarest formulada por el PNL, el PD, el PRM y el Partido Humanista Rumano (PUR), que denunciaron el excesivo uso de las urnas volantes.

Los partidos de oposición destacaron que el desinterés de la población por el referéndum fue una forma de protesta por la pobreza y la corrupción de las autoridades.

Para mejorar la imagen del Gobierno, el primer ministro aceptó ayer las dimisiones de Hildegard Puwak, ministra de Integración Europea, Mircea Beuran, ministro de Salud Pública, y Serban Mihailescu, ministro secretario general del Gobierno, investigados en casos de corrupción y tráfico de influencia.

Los rumanos tienen un sueldo medio de unos 130 euros y el 30 por ciento de ellos viven en la pobreza.

La anterior Constitución, primera tras la caída del comunismo, había sido adoptada por referéndum en diciembre de 1991.

Rumanía espera a principios de noviembre una evaluación de la Comisión Europea sobre sus progresos en el acercamiento a la UE, en la que este país aspira a ingresar en 2007. EFE

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