Dominio Público
 
+ México y EU Ante China
+ Integración Competitiva
 
 
   Fausto Fernández Ponte
 
 
   China inquieta a Vicente Fox. También reconcome a George
W. Bush. Y, no se diga, perturba, asimismo, a Jean Chrétien.
Y no es para menos. Algo les está quitando.
 
   A Canadá, China le ha sustraído casi tres puntos
porcentuales de su comercio con Estados Unidos. Y a los
estadunidenses les resta casi dos puntos.
   
   A México, las exportaciones de China a EU le ha quitado
0.8 puntos, que no es muy alto, pero ya desplazó a nuestro
país como segundo proveedor del mercado estadunidense.
   
   La agresividad y el expansionismo del comercio chino
preocupa a los empresarios mexicanos, que se quejan de la
aparente inactitvidad de Fox para contenerlo.
   
   Hay mas: el comercio de China con Canadá, EU y México
tiende a crecer. Nos afecta por partida doble: a China le
compramos más de lo que le vendemos. Y le venden más a EU.
   
   Los bienes que exporta China no son mejores que los de
México. Pero reducen nuestro nicho en EU como secuela de su
agresiva política comercial hacia el exterior.
   
   En efecto, la política comercial del gobierno de China es
integral. Misiones gubernamentales chinas recorren el mundo,
en pos de alianzas, aperturas de mercados, etcétera.
   
   A ello contribuye en no poca monta proezas tales como las
de enviar un hombre al espacio y construir la ciclópea presa
de las Tres Gargantas. Y otras obras públicas munmentales.
   
   También coadyuva a ello la portentosa medicina china. Su
actitud pragmática con respecto a Hong Kong: dos sistemas, un
sólo país. Dos regímenes económicos y una sola nación.
   
   En la antigua colonia británica prevalece la economía de
mercado y los valores de la cultura política occidental. El
enclave no deja, empero, de ser chino.
   
   Frente a la economía de mercado en Hong Kong existe la
economía centralizada, predominante en el resto de la China
continental. Pero no es una economía rígida. Ortodoxa.
   
   La fórmula es, diríase, estrictamente china. Hong Kong es
una alfaguara de recursos frescos, líquidos, y de valores e
intercambio bursátil, bancario y financiero con el mundo.
   
   La fórmula permite al Estado conservar su fortaleza
histórica --desde el advenimiento del régimen de Mao Tse Tung
(o Mao Ze Dong) en 1949--. El Estado es omnipresente.
   
   El Estado chino preside la vida económica, política y
social del país. Planifica. Conduce la economía. Rige el
quehacer económico. Fomenta la inversión extranjera privada.
   
   Ello le permite a esta antiquísima civilización tener dos
miradas al mundo. Dos pares de ojos. En un día dado, unas 40
misiones chinas visitan otros tantos países. Vendiendo.
   
   A ello sumaríase que los bienes que exporta China a EU son
de bajo costo de producción y, por ende, competitivos en
cuanto a precio. México, EU y Canadá poco pueden hacer.
   
   Pero Bush, Chrétien y Fox hablaron en Bangkok, Tailandia,
de una "integración competitiva" de los tres países de la
América del Norte para salirle al paso a los chinos.
   
   No se trata de destruir la economía china, aclara Fox en
privado. Ello no resolvería el asunto, sino que crearía más
problemas: desempleo, decrecimiento, caos social, etcétera.
   
   De lo que se trata es lograr un equilibrio. Ordenar el
creciente --y rápido-- expansionismo comercial chino. Se
busca la valuación real del yuan, la unidad monetaria china.
   
   Ese es, obviamente, el único resultado de Fox en su
periplo asiático. La "integración competitiva" tiene todos
los visos de un proteccionismo de la América del Norte.
   
   De los otros asuntos tratados con Bush, como el de un
acuerdo en materia de emigración/inmigración con EU, nada. El
propio Fox lo reconoce en corto. Tomará años.
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